MEDIO AMBIENTE

¡Son 7000!

La rezonificación del predio de Costa Salguero se discutirá en Audiencia Pública hasta el 27 de enero, serán 29 jornadas. Hay 7044 personas inscriptas, un récord total.


Por Antolín Magallanes*
 
Un interesante ejercicio de participación se está produciendo, en nuestra ciudad, tan llena de instrumentos participativos, con tan poco y débil uso institucional.
 
Herramientas de participación, que se vuelven potentes cuando toda la comunidad las utiliza y entiende su sentido, me refiero a ese arco que va desde las y los vecinos de Buenos Aires, hacia sus instituciones sociales y políticas, sin olvidar a los medios de comunicación.
 
En este caso la Audiencia Pública sobre el proyecto de privatización y urbanización de Costa Salguero y Punta Carrasco, está siendo un ejemplo de participación y responsabilidad ciudadana.
 
Hasta el momento, en una audiencia que lleva dos semanas y que se extenderá hasta el mes de febrero y con el record de más de 7000 participantes, solo se escucharon en mayoría aplastante, voces opositoras al proyecto. Voces que trataron la integralidad de lo público, desde la planificación urbana, los recuerdos balnearios de la ciudad, la visión académica y normativa, los sentimientos y las necesidades de espacios verdes, como así también las del derecho al horizonte en el río.
 
Desde el oficialismo, solo empleados y funcionarios defendieron el proyecto, con escasa convicción. Seguramente saben que este rechazo es más amplio que el espacio opositor y que el rechazo conlleva en el a muchos que los han votado. Tampoco escuchamos a los miembros de la coalición política que gobierna, poner fervor en la defensa del proyecto, así es que ni radicales, ni socialistas han puesto sus históricas verbas en defensa del proyecto privatizador.
 
Es decir que el proyecto no evidencia ninguna base de sustentación social, nada que lo haga imprescindible.
 
También en estos días la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil Argentina), explicó que poner torres al final de una pista de aterrizajes es lo más parecido a un bowling gigante y temerario.
 
Hemos escuchado voces potentes planteando recuperar toda la ribera posible de la ciudad, y nos enteramos de muchos proyectos que la ciudad tuvo con respecto a ese fin.
 
Este estado de participación es un gran ámbito de docencia publica, donde nos fuimos enterando, que siempre esas tierras, más las del Aeroparque y su adyacencia, estuvieron destinadas a un gran parque público. Que el terraplén que sostiene las vías del ferrocarril Belgrano, ex Central Córdoba, fue hecho con las tierras que se sacaron para hacer el Lago Regatas (Pampa y Figueroa Alcorta) y cuyo fin era ser un freno a las aguas del Río de La Plata, es decir que entre la General Paz y Costa Salguero, solo lagunas y verdes y un gran parque.
 
Supimos que, por el tremendo accidente de LAPA, la pista debió ser extendida, también supimos de otro accidente, un avión que cayó en Figueroa Alcorta y Pampa en la década del sesenta, nos enteramos que el Aeroparque quiere ser Aeropuerto internacional y construye dentro del río seis hectáreas para cocheras, vimos como el hermoso edifico del club de pescadores se acercó a la ribera gracias al avance en el río de la Av. Costanera Rafael Obligado.
 
Escuchamos interesantes explicaciones de cómo se fue obviando la idea del río como frente de la Ciudad.
 
Interesante lo que puede hacer el colectivo uso de la memoria para desempolvarla y comprender. Interesante, también lo que pudo hacer el colectivo inmobiliario loteando todas esas extensiones ribereñas y a la memoria de los y las porteñas.
 
Esos proyectos, fueron creados por Carlos León Thays, quien pensaba una ciudad integrada a su río, verde, y llena de túneles verdes, en sus calles, como una ramificación de eso verdes ribereños que tendría ese gran parque en la Costanera Norte allí donde hoy está el Aeroparque.
 
Por eso creo que el proceso que se desencadenó con la audiencia pública, va a ir más allá de lo propuesto, pues va a dejar tendida a lo largo de la cuidad, una idea de ciudad más amigable y fresca al cambio climático y, en definitiva, ambientalmente más justa.
 
Observar en una calle de Caballito, que alguien hizo una pegatina en una pared donde se lee, “El Río no se vende” es algo que reconforta y más si son les jóvenes quienes lo hacen. Sin dudas que este es el inicio de algo que llegó para imponerse.
 
*Director General de Gestión Política y Social de ACUMAR


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