OPINIÓN

"El Tano, pieza fundamental del armado porteño", por Werner Pertot

Angelici siempre formó parte del círculo aureo de Mauricio Macri. Desde los resultados electorales del año pasado, está cada vez más activio en todos los poderes porteños.


Aunque no lo veamos, El Tano siempre está. Y, según cuentan, su influencia se viene extendiendo en el Gobierno porteño, así como en la Legislatura y, como siempre, en el Poder Judicial de la Ciudad. Daniel “Tano” Angelici, de él hablamos, fue objetivo de varias notas en las últimas semanas (una muy detallada en La Nación) que hicieron lo que al Tano no le gusta: sacarlo de las sombras, exponer sus terminales en el poder, identificarlo como parte del circulo del jefe de Gobierno, Jorge Macri, y uno de sus operadores políticos más eficaces. Si los rumores son ciertos, hasta está ubicando a funcionarias en el Gobierno porteño.

La primera vez que lo vi a Angelici estaba sentado en una mesa con Mauricio Macri. Discutían acaloradamente (o no, quizás eran los genes tanos que hacían que los dos gesticularan mucho cuando hablaban). Estaban en la trastienda de uno de los bunkers del PRO, en la zona donde se cocinaba el bacalao. Es que Angelici fue una pata del proyecto del poder del PRO casi desde el comienzo.

Dueño de bingos, Jorge Macri se lo acercó a Mauricio en Pergamino y comenzó una hermosa sociedad, donde le aportó al PRO un sector del radicalismo. Antes, Angelici lo siguió a Macri en Boca Juniors donde fue su tesorero y luego presidente del cuadro. Angelici cultiva un perfil bajo, al estilo del que supo tener Enrique “Coti” Nosiglia. Pero siempre está. Lo que ocurrió –según cuentan todos- es que empezó a tener un rol más importante después de la derrota del PRO en mayo del año pasado y cuando Jorge Macri vio peligrar su segundo mandato. Los más exagerados dicen que ya le entregó la gestión llave en mano. Otros dicen que, simplemente, se sumó a la mesa chica del Gobierno porteño, que integran Soledad Martínez y el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny. Pero eso no es todo.

En la discusión de los lugares de la Legislatura de fines del año pasado, el PRO mantuvo el control estratégico de la vicepresidencia primera a manos de Matías López, pero Angelici ubicó a Christian Gribaudo como secretario administrativo. Gribaudo es un dirigente del PRO con trayectoria (fue funcionario, por ejemplo, de María Eugenia Vidal), y acompañó a Angelici en Boca. Ahora tendrá a su cargo las contrataciones de la Legislatura. Además, Angelici tiene tres legisladores que le responden de forma directa (Francisco Loupias, Aldana Crucitta y María Fernanda Mollard) y no tiene más porque le fue mal al PRO en las elecciones y quedaron afuera quienes había logrado colar en la lista amarilla: Lautaro García Batallán y Lorena Bracci. Angelici hace tiempo que negocia dentro del Poder Judicial (desde las épocas en que su interlocutor era Juan Manuel Olmos ).

Ahora tiene en la Secretaria de Administración y Presupuesto del Poder Judicial de la Ciudad a Genoveva Ferrero, a cargo de los fondos judiciales y con una pata en el Consejo de la Magistratura porteño. El tercer dirigente es el abogado favorito de Angelici: Martín Ocampo, quien supo ser jefe de los fiscales y ministro de Justicia porteño. Hoy es procurador de la Ciudad (el jefe de los abogados del Gobierno porteño). Varias veces legislador, es uno de los hombres que Angelici puso de forma informal a trabajar en la aprobación de las leyes que necesita Jorge Macri Angelici tiene relaciones en lugares insospechados. Es cercano a quien era la vocera porteñoa, Laura Alonso: su pareja Ernesto “Larry” Ochoa es amigo de Angelici. Y la jefa del bloque de La Libertad Avanza y lugarteniente de Karina Milei, Pilar Ramirez, tiene una relación similar: su marido Darío Wasserman, presidente del Banco Nación, también es amigo de Angelici.

El Tano está por todos lados. De yapa: por estos días se rumorea que va a ubicar a una nueva funcionaria en el Gobierno porteño. Nada menos que Agustina Olivero Majdalani, hija de Silva “La Turca” Majdalani, ex número dos de la SIDE de Macri. Iría a la subsecretaria de Gestión y Desarrollo Urbano, un nuevo lugar que ocuparía una terminal de Angelici.

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