OPINIÓN

"Crece la cantidad de gente en situación de calle, mientras el Gobierno porteño festeja desalojos", por Werner Pertot

Los datos oficiales -que siempre fueron acusados de estar subrepresentando la cantidad- dicen que aumentó un 27,8 por ciento. Una política que requiere un abordaje inmediato.


El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se metió en una polémica que involucró incluso ex funcionarios PRO por decir que abandonaba la política de vivienda y urbanización de villas para poner la prioridad en la clase media. La forma en la que lo dijo fue interpretada como un paso más en el ataque a cartoneros y personas en situación de calle, lo que consolida un perfil más duro para enfrentar el año que viene en elecciones a la enviada del Gobierno nacional, Patricia Bullrich. Lo que quizás nadie esté mirando es cómo viene aumentando la cantidad de gente en situación de calle. Según los datos oficiales (que son cuestionados por las organizaciones, que hacen su propio censo y siempre les da el doble o más), la cantidad de gente que duerme en la
calle en la Ciudad creció un 27,8 por ciento con respecto al año anterior.

Estos son los datos duros que encontró la Ciudad de Buenos Aires, a través del censo del Ministerio de Desarrollo Humano: en noviembre de 2025 se registraron 5.176 personas en situación de calle, frente a las 4.049 contabilizadas en noviembre de 2024, lo que representa un incremento del 27,8 por ciento interanual.

El informe oficial advirtió que 3.563 personas fueron registradas dentro de los Centros de Inclusión Social (CIS), mientras que 1.613 se encontraban viviendo directamente en la vía pública. Desde el documento oficial, advirtieron que la principal limitación para poder sacar a las personas de la calle son las adicciones, los problemas de salud mental y la ruptura de vínculos familiares.
Según los datos oficiales, el crecimiento interanual se dio mayormente dentro del sistema de paradores: el 91 por ciento del aumento correspondió a personas alojadas en los CIS, mientras que un porcentaje menor se explicó por quienes permanecen en la calle.

El ministro de Desarrollo Humano, Gabriel Mraida, detalló al sitio Chequeado que se tomaron medidas transitorias como el uso de micros con 40 camas cada uno, destinados a personas que rechazan ingresar a los paradores tradicionales. Los vehículos permanecen estacionados junto a dispositivos móviles de atención nocturna.

También Mraida viene trabajando en un programa para reinsertar en el mercado laboral y sacar definitivamente de la calle a las personas que sí están alojadas en paradores. Es una política que debería extenderse y abandonar las declaraciones que apuntan a separar a las familias (de hecho, la cantidad real de niños y niñas separados de sus padres y madres es ínfima con respecto al total de la población que vive en la calle, por lo cual no es ni un tema de debate real).

Los datos del Gobierno porteño –que, si le creemos a las organizaciones que trabajan con personas en situación de calle, son parciales- también sirven para ubicar geográficamente donde se concentra la mayor población de sin techo: se trata de la Comuna 1, que incluye el microcentro porteño, con 564 personas, seguida por la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal), con 249, y la Comuna 4 (Pompeya, Parque Patricios, Barracas y La Boca), con 142. Es decir, todo en zona sur (o centro) de la Ciudad.

Hay que recordar que el tercer censo popular que hicieron 30 organizaciones sociales arrojó un total de 11.892 personas en situación de calle, muy lejos de las 5000 del Gobierno porteño.

Según ese relevamiento, 7.898 personas viven en la vía pública y 3.994 en Centros de Integración Social. Esa disparidad, tarde o temprano, tendría que resolverse porque no es lo mismo diseñar una política pública para mil o dos mil personas (que es lo que mide CABA) que para siete mil.

El informe de las organizaciones sociales también alerta sobre el impacto de la vida en la calle. Según el censo popular, el 37,9 por ciento de las personas lleva menos de un año en esa situación y el 80,7 por ciento denunció haber sufrido violencia institucional, principalmente por parte de la Policía de la Ciudad y áreas de Espacio Público.

Esto se agrava con discursos que, desde que empezó el último gobierno del PRO, estigmatizan y atacan a las personas en situación de calle, así como a cartoneros y ahora también a quienes viven en las villas. De hecho, la semana que pasó dejó un video de Jorge Macri hablando con vecinos de Boedo, en el que dice: “Yo no voy a seguir construyendo viviendas nuevas y
regaladas en las villas y asentamientos; no lo voy a hacer. Esa demanda es infinita y hay más de 800.000 personas de clase media en la ciudad de Buenos Aires que eternamente pagaron alquiler y nunca se las ayudó. Laburan y cumplieron la ley. Ahí también hay un derecho que fue violado.

Con estas declaraciones se diferencia sobre todo de lo que fue la política de Horacio Rodríguez Larreta en sus ocho años de Gobierno, que se puso como objetivo urbanizar las villas. De hecho, la primera que salió a responderle fue la ex ministra de Desarrollo Humano María Migliore: “Si te preocupa la clase media, proponé algo concreto; gobernás hace dos años (entiendo igual que a falta de ideas y futuro es más fácil mirar atrás que para delante). Por otro lado, no se regaló ninguna casa y la gente sí paga servicios en los barrios urbanizados. 

Pero peor fue el diagnóstico del ex ministro de Cultura durante la presidencia de Mauricio Macri, Pablo Avelluto. “La ciudad de Buenos Aires tuvo muchos jefes de gobierno. Nunca uno tan tonto”, sentenció.

Mientras se dan estas discusiones edificantes, las personas en situación de calle siguen creciendo.

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