OPINIÓN

"Palos a los sin techo", por Werner Pertot

Luego de la polémica por la muerte de personas en situación de calle, la Policía de la Ciudad detuvo una carpa que iban a instalar en el Obelisco con represión. Larreta hablo de “patoteros neokirchneristas”, pero eran sin techo que habían ido a comer. Otra persona más murió.

Werner Pertot
A la decisión de negar el problema de las personas sin techo, la semana pasada se sumó la violencia estatal. La Policía de la Ciudad reprimió a los movimientos sociales que iban a instalar una carpa en el Obelisco para asistir a las personas sin techo y recibir donaciones. Entre los palos y gases, los oficiales se llevaron a dos hombres, sobre los que funcionarios del Gobierno porteño intentaron sembrar sospechas. Resultaron ser dos personas sin techo que se enteraron de la convocatoria y se acercaron a ver si podían comer algo. El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, recrudeció cuando habló de “neokirchneristas que vinieron a patotearnos” como si no hubiera sido la policía que conduce la que ejerció la violencia. El dirigente de la CTEP, Juan Grabois, recordó que ni siquiera estaban cortando un carril.

Que el Gobierno porteño no se ocupe de las personas en situación de calle en forma adecuada ya es malo. Que no admita que el censo que hace da un número mucho menor al real es peor. Que reprima las manifestaciones que intentan ayudar a estas personas y visibilizar el problema es el colmo. El martes pasado hubo una jornada con distintas actividades de apoyo a las personas en situación de calle. En este caso, no fueron los clubes o las facultades, sino los gremios los que intervinieron: tanto los docentes como los camioneros participaron. Y un grupo de organizaciones sociales de distintos signos políticos, entre ellas la CTEP, marcharon al Obelisco con colchones para instalar una carpa. Evidentemente, a Larreta no le gustó mucho la idea de una foto del Obelisco con muchas personas sin techo durmiendo allí.

La Policía de la Ciudad se ocupó de que no ocurriera, a puro palo y gases. Dos personas terminaron detenidas. Se trata de Marcelo Onofrio Ventrice y Gustavo Ariel Acosta. Los acusaron de tirar piedras (“lesiones leves”), siempre según la versión de la policía. De hecho, el relato de los policías fue toda la prueba en su contra. La policía recolectó piedras de la calle y se las atribuyó a Ventrice y un agente sostuvo que ese hombre les arrojó piedras con el torso desnudo y que, antes de que lo detuvieran, fue hasta Cerrito y 9 de Julio y se vistió con una campera. Un policía habría recibido un piedrazo, por el que recibió la recomendación médica de ponerse hielo en una muñeca. A Acosta lo acusaron de “resistencia a la autoridad” por intentar impedir que detuvieran a Ventrice. Los dos fueron liberados a las 24 horas.

El secretario de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Marcelo D'Alessandro, sostuvo que la represión ocurrió porque las organizaciones sociales “fueron a buscar conflicto”. “Creen que la política se hace de esta manera, con violencia, con agresión", aseguró el funcionario. El te la buscaste como principal argumento para la represión. “No eran meros referentes sociales, sino que fueron a agredir”, dijo sobre los detenidos. Tenía razón en algo. La Defensoría General confirmó que no eran referentes sociales, sino que eran dos personas en situación de calle que se habían acercado con un único objetivo: conseguir algo de comida.

Lejos de la versión macrista-policial, el defensor Sebastián Zanazzi indicó que pidió una revisión médica al comprobar que Ventrice recibió golpes durante su traslado. Es que la represión se condujo con la violencia habitual ya en la Policía de la Ciudad. Por caso, fue gaseada la periodista de C5N María Sol Urroz cuando se acercó a preguntar por qué detenían a los dos hombres. La Defensoría General considera que hay elementos para presentar una denuncia por violencia institucional.

Larreta intervino en esta situación, pero para empeorarla. Fue en el encuentro de candidatos en Parque Norte. Allí describió una serie de conductas que, según el jefe de Gobierno, caracterizan al kirchnerismo: “Hace un rato se cagaron a tiros dos facciones de ellos en un frigorífico de San Miguel, ayer nos vinieron a patotear estos neokirchneristas que querían poner a las trompadas una carpa en el medio del Obelisco y lastimaron a un policía", convalidó sin más la versión policial. (Entre paréntesis, lo de San Miguel involucraría a un sector sindical afin al PRO, así que hubo más de un dato falso en esas tres líneas del jefe de Gobierno.)

Le contestó Grabois, quien dijo: "Me sorprendieron las declaraciones Horacio Rodríguez Larreta, que tenía discurso diferenciado de Mauricio Macri y Patricia Bullrich, que son más violentos en relación a la protesta social". Esa diferencia, como contamos por acá, se terminó hace meses con la salida de Martín Ocampo. "No estábamos ni cortando un carril. Era una cosa en la plaza, estábamos viendo si nos autorizaban a instalar una carpa en otro lado. Era una protesta pero también una acción solidaria. Cuando llegaron donaciones, se robaron los colchones. Hay que ser mala persona, no tiene explicación. Después llegó un camión con elementos de cocina y empezaron a pegarle a la gente", sostuvo Grabois.

Como contamos la semana pasada, el Gobierno porteño reconoce solamente a 1146 personas en situación de calle, producto de un censo parcial que hace todos los años, sin seguir las directivas de la ley que lo obliga a hacer ese censo desde 2010. A este se le contrapuso el Segundo Censo Popular, que fue mucho más extendido por la Ciudad y que arrojó un dato mucho mayor que el oficial: 7251 personas en situación de calle. La mitad de esas personas están por primera vez en la calle. Y 871 son niños o niñas.

Mientras Larreta reparte calificativos y palos, otra persona sin techo murió en el Hospital Pirovano. Se habría acercado al hospital para refugiarse del frío el domingo por la noche, pero falleció. La ministra de Desarrollo Humano y Hábitat porteña, Guadalupe Tagliaferri, negó que tuvieran registrada esa muerte por hipotermia. El diario PáginaI12 indicó que los trabajadores del hospital recibieron presiones del Gobierno porteño para no informar sobre esa muerte. Pero no se puede tapar el sol. Y mucho menos con un dedo.

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