- Opinion
- 03.03.2026
Opinión
Unos tribunales para confirmar la esclavitud
El traspaso de tribunales laborales a la Ciudad en lugar de ser una buena noticia, viene de la mano de la destrucción de derechos de los trabajadores.
En otro contexto, quizás el traspaso de fueros judiciales a la Ciudad para reforzar su autonomía hubiera sido una buena noticia. Pero el traslado de los juzgados nacionales del trabajo al ámbito porteño se da en el marco de una reforma laboral regresiva que va a generar muchos juicios.
El objetivo parece ser que esos juicios sean atendidos por jueces amarillos. El traslado de los fueros fue negociado por Daniel “El Tano” Angelici por el lado de Jorge Macri y por Pilar Ramirez por el lado de Karina Milei. El objetivo en común de ambos es barrer con un fuero que siempre consideraron “pro trabajadores” y cambiarlo por otro que advinen cómo va a ser.
Una nota de Irina Hauser en Página/12 ilustra cómo viene el traslado. Al cual quizás habría que dejar de decirle “traslado” a la luz de lo que dice ese artículo la camarista Andrea García Vior: “Esto es la eliminación del fuero del Trabajo, no es un traspaso de competencias, como dicen. No quieren a los jueces laborales directamente, no les gustan sus inclinaciones, quieren designar jueces nuevos en la Ciudad de Buenos Aires y adoctrinarlos”.
¿Cómo está planteando en la reforma laboral? Se plantea la disolución de los 80 juzgados y 10 salas de la Cámara del Trabajo, que serían sustituidos por apenas una decena de juzgados en los tribunales porteños, que hoy no existen. No es que los jueces que ya existen pasan a estar bajo la dependencia del Tribunal Superior de Justicia porteño (que, como ya conté en otras columnas, tiene una mayoría automática macrista). No: directamente desaparecen los juzgados y luego se crean nuevos, colonizados por la derecha. ¿Y cómo se imaginan que fallarán a futuro esos nuevos jueces cuando alguien se presente despedido a cuestionar la reforma laboral?
Está todo el fuero laboral en pie de guerra por esto. La semana pasada hubo protestas y paros en todos los edificios y hasta una toma. De las marchas participan sindicatos, empleados judiciales e incluso muchos de los jueces.
La discusión sobre el traspaso de los tribunales laborales viene, de minima, desde el Gobierno de Mauricio Macri. Pero se hablaba de traspaso. No de dinamitar los juzgados. De hecho, la Ley Cafiero dice que “la justicia nacional ordinaria mantendrá su actual jurisdicción y competencia continuando a cargo del Poder Judicial de la Nación”. Y, en cambio, pasaba otras competencias para la Ciudad: por ejemplo, el fuero contravencional, que existe desde la autonomía porteña. Con los años a ese fuero, le fueron pasando casa vez más tipos penales.
El año pasado fue el primer cambio: Jorge Macri avanzó con un fuero laboral con diez juzgados y una cámara de seis integrantes divididos en dos salas, pero una cautelar se lo frenó. Ahí ya se veía el germen de lo que hoy es la destrucción de los juzgados nacionales: pasaba de 80 a 10 juzgados. De 10 cámaras de apelaciones a dos. Lo que se sospechaba, hace poco se confirmó cuando se conoció el texto que negoció Angelici con el karinismo: ahí queda en claro que de lo que se trata es de la progresiva disolución de la Justicia laboral como existe hasta ahora.
Esto va a traer problemas bien concretos en lo que se considera el servicio de Justicia. El fuero actual tramita cerca de 700 mil causas y los juzgados no dan abasto. ¿Cómo se van a encargar de esos los nuevos tribunales, creados de cero? Lo más probable es que la demora sea de décadas para resolver un accidente de trabajo.
Pero quizás esa es la idea: lejos de prever el colapso del sistema judicial laboral, la combinación de la reforma y este traspaso salvaje parece querer incentivar ese colapso. Y esto es ahora. Con la reforma laboral, se espera un incremento exponencial de la cantidad de juicios. ¿A dónde irán a parar? Si a futuro un empleado quiere reclamar no tendrá los juzgados nacionales, pero los porteños todavía están vacantes. No están funcionando. Si se trata de un despido o un accidente de trabajo, el mensaje parece ser “tome una silla y espere”. Para aquellas causas colectivas (por ejemplo, las violaciones al derecho a huelga), los tribunales que intervendrán serán los del contencioso administrativo federal, que no tienen experiencia en lidiar con cuestiones del derecho laboral.
¿Qué le quedaría al fuero laboral actual? Como no pueden echar a los jueces a patadas (aunque se nota que les gustaría) quedaría como un fuero residual que solo resolvería que las causas que ya tiene, ya que no recibirá ninguna más. Esto hasta que deje de existir. Claro que eso supone otros problemas, como que tiene 1600 trabajadores, muchos con sus cargos concursados.
Quizás lo quieran resolver con otra reforma laboral. Se descarta que la forma y el fondo de cómo quieren destruir de raíz el fuero laboral terminará en tribunales. Tarde o temprano la Corte Suprema tendrá que decir algo al respecto.



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