INFRAESTRUCTURA ESCOLAR

Entre ratas, calderas con amianto, riesgos eléctricos y empresas sin control

Los chicos de una escuela de La Boca estuvieron a punto de quedar expuestos a un material cancerígeno, pero la comunidad educativa organizada frenó la obra dispuesta por el Gobierno porteño. En un maternal de Balvanera, los bebés conviven con el polvillo de una obra en construcción. En Soldati, fallas eléctricas y problemas en el sistema de evacuación. Y la lista sigue.



Si bien las falencias en las instalaciones de gas en las escuelas quedaron sobre el tapete tras la tragedia de Moreno, no sólo en ese plano se dan los problemas de infraestructura en los colegios públicos porteños. Irregularidades en las instalaciones eléctricas y convivencia con obras en curso que ponen en riesgo a los chicos, entre las cuestiones más denunciadas.

“¡Las cosas que veo yo! A mí me mandan todas las fotos. Ni hablar de las escuelas con ratas”, exclamó Alejandra Bonato, responsable de Condiciones y Medioambiente de Trabajo (CyMAT) de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE). Entre las problemáticas más habituales mencionó “problemas de luz y convivencia con la obra, que es grave”. En ese sentido, detalló que “no solamente tenés las micropartículas de cal y cemento sino también el ruido. Si estás dando clase con el ruido de una moladora al lado… es el caso por ejemplo en este momento del jardín infantil del Hospital Ramos Mejía. Habíamos dado como UTE una solución posible: que mudaran toda la escuela a la calle Rioja 660, a dos cuadras –donde funcionó el CBO Evita pero se mudó hace como tres años-, pero no quisieron. Hacinaron la mitad de la escuela en otra de la calle Venezuela –una escuela nueva, que está habilitada con luz de obra-. Ahí amontonaron a la mitad de la escuela, pero la parte de los bebés quedó dentro de la obra. Las micropartículas de cal y cemento aspiradas se solidifican en los pulmones, imagínate en el pulmoncito de un bebé. Son salvajadas”.

Además resaltó el reciente caso de la escuela primaria Carlos Della Penna, en La Boca, donde la comunidad educativa logró que la Justicia frenara una obra para remover el amianto –un material cancerígeno- de la caldera mientras los chicos permanecían en clase. “No llegó a mayores porque tenemos una comunidad de padres muy organizada y una directora que se plantó –remarcó Bonato- Eso pudo haber sido un desastre. Yo vi el protocolo para los trabajadores que iban a desarmar esa caldera y tenían que tener trajes como para ir a la luna, presurizados. Porque el amianto es muy volátil. Y eso pretendían hacerlo con los chicos en la escuela. Son locuras. Se frenó porque tuvimos la suerte de que tocó una jueza piola y porque la directora se bancó los aprietes”. Al respecto, agregó que restan 40 calderas para desarmar “que no sabemos cuáles son porque no nos quieren pasar el listado”.

También trascendió una grave situación en el Jardín Maternal Nº 15 del Distrito 19 en el Barrio Fátima de Villa Soldati. El lunes de la semana pasada, un corto causó el incendio del poste de luz de la entrada, que obligó a una evacuación que a su vez reflejó la necesidad de una salida de emergencia, así como la inexistencia de cunas aptas para una evacuación segura, entre otras cosas. Más aún, un informe de la Auditoría General de la Ciudad había advertido un año antes sobre las falencias de infraestructura en ese jardín. El documento daba cuenta de filtraciones en el techo de la sala de 3 años (clausurada y con un sector apuntalado) y en la circulación; patios en desuso por invasión de arácnidos e instalación eléctrica estaba sobrecargada: tal fue el motivo que incidió en el desperfecto último.

“El caso del jardín de Fátima es ejemplar porque lo que pasó esta semana hace un año que lo venimos advirtiendo y está plasmado en un informe. El gobierno porteño pone en riesgo la seguridad de toda la comunidad educativa por su propia desidia”, advirtió Cecilia Segura, presidenta de la AGCBA. Y agregó: “Larreta dispone de los recursos para resolver el problema. La ciudad destina un presupuesto millonario a Educación, sin embargo, hay una combinación de ineficiencia e insensibilidad en el manejo de fondos públicos que vulnera el derecho básico a  acceder a una educación pública de calidad y aumenta las desigualdades sociales en la ciudad”.

LOS NEGOCIOS DE SIEMPRE

El informe de la Audidoría remarcaba también que pese al estado en que se encontró el jardín del Barrio Fátima ya desde el año pasado, hay una empresa a la que el gobierno contrató para que se encargue del mantenimiento de esta escuela. La firma en cuestión es Mejores Hospitales, una de las “contratistas estrella” que desde hace años acumula contratos de mantenimiento en escuelas y hospitales porteños, pese a las deficiencias y los reiterados incumplimientos de los pliegos. “Es obsceno ver cómo las empresas contratistas se quedan con millones de pesos de todos los porteños, multiplican sus ganancias porque no cumplen los contratos, el gobierno mira para otro lado y las escuelas están cada vez peor”, remarcó Segura.

Cabe recordar que durante la gestión de Esteba Bullrich como ministro de Educación porteño se definió el mecanismo de contrataciones con la Sistema Global de Mantenimiento (SIGMA), que dispone que el mantenimiento de las escuelas quedaba en manos de empresas y en ningún caso intervenían las cooperadoras. En tanto, tal como publicó Nueva Ciudad, la comunera Julieta Costa Díaz relevó las empresas encargada de esas refacciones, que renovaron contratos durante la gestión de Larreta, ya con Sol Acuña como ministra de Educación. Son las siguientes:



En el listado se destaca, por haber ganado en cinco comunas, Mejoramiento Hospitalario S.A. Se trata de una empresa del Grupo Petersen, de Enrique Eskenazi. En la comuna 13, según recordó Costa Díaz, esa firma fue la responsable en 2014 de dejar veneno para ratas en un comedor escolar de Villa Crespo, lo que llevó a que ocho niñas y niños de primer y segundo grado tuvieran que ser trasladados al hospital Gutiérrez. “En ninguna cabeza puede caber que después de semejante error la empresa pueda volver a ser contratada por el Estado. Pero pareciera que para Cambiemos esto es posible”, advirtió Costa Díaz. Y señaló, en base a un relevamiento a comienzos de este año, que la actividad de esta empresa es altamente deficiente y el control estatal, prácticamente nulo. Según pudo registrar Costa Díaz:

* Se cayó el cielorraso en la escuela N°7 DE 9. Algo semejante pasó recientemente en el distrito 21.

* Se cayó un ventilador sobre los bancos del Normal 10.

* En las salas de 2 y 3 años del Jardín del Normal 10, las paredes se encuentran electrificadas a causa de las fuerte lluvias

* En la escuela N° 10 DE 10° se hizo una negligente limpieza del tanque de agua, que desbordo y arruinó los libros de la biblioteca. También hay aulas inhabilitadas producto de la falta de control de las cubiertas.

* En la escuela N° 12 DE 9 también se desprendió parte del techo del comedor y hay filtraciones.

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