URBANIZACIÓN

¿El cambio llegará a las villas?

El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, prometió urbanizar las villas 31 y 20. En la Justicia, tuvo que atenerse a mejorar la Rodrigo Bueno. El contraste con la política habitacional del PRO hasta ahora, caracterizada por la subejecución.

Werner Pertot
Horacio Rodríguez Larreta promete un giro copernicano en cómo se manejó el PRO con la urbanización de las villas hasta ahora. En un acto, prometió urbanizar la villa 31 y en otro la villa 20, cuyas proyecciones en los planos del macrismo asemejan el futuro del lugar a las calles de Palermo. De esta forma, le imprimiría a su gestión la veta social que había prometido Gabriela Michetti en aquella interna que los enfrentó el año pasado. Larreta fue pródigo en sacarse fotos con vecinos. En tribunales, su gobierno debió comprometerse a sumar mejoras también a la Rodrigo Bueno, siempre amenazada por los negocios de IRSA. Un repaso por la política del macrismo hacia las villas, a partir de datos oficiales, muestra serios déficits en lo que va de la gestión PRO, que ya atraviesa su noveno año.

Larreta tuvo la semana pasada un dolor de cabeza inesperado que le produjo un proyecto impulsado por los jefes de los fiscales para poder bloquear sitios web y medios de comunicación, que fue detallado en esta columna. El proyecto, impulsado también por el sindicato de taxistas como una ley “anti UBER”, marchaba sin obstáculos a ser tratado la semana pasada, cuando se encontró con la resistencia general de organizaciones que protegen la libertad de expresión, juristas reconocidos y hasta multinacionales del software. Rápidamente, perdió el apoyo de algunos bloques opositores mientras que desde el Gobierno nacional le recomendaron a la vicepresidenta primera Carmen Polledo que le diera a la iniciativa una muerte digna.

"Quienes lo conocen, dicen que Larreta está apostando a ser recordado como el jefe de Gobierno que resolvió los serios problemas habitacionales y las condiciones precarias en las que viven miles de personas en las villas".



Pasado ese ruido en la comunicación PRO, Larreta continúa con su agenda social. Quienes lo conocen, dicen que Larreta está apostando a ser recordado como el jefe de Gobierno que resolvió los serios problemas habitacionales y las condiciones precarias en las que viven miles de personas en las villas. Menos Metrobus y más agenda social, sería la consigna. Sería un cambio revolucionario con respecto a su antecesor, el actual presidente Mauricio Macri, quien solía atribuir a los problemas migratorios la crisis habitacional y se declaraba imposibilitado para resolverla. Para la Villa 31, a la que en sus comienzos el macrismo quería erradicar, Larreta propuso remodelar 9000 casas y reubicar otras 1200 para abrir calles. En el anuncio de la Villa 20, prevé construir unas 1600 viviendas, además de llevar al barrio servicios básicos, como cloacas, luz y agua potable. Todas cosas que los vecinos reclaman hace décadas.

Más problemas representan, en tanto, la villa Rodrigo Bueno, que se interpone en los planes del grupo IRSA para hacer un megaproyecto inmobiliario a la vera del río. Esta semana los vecinos tuvieron una buena noticia: en una segunda audiencia en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) por su reclamo histórico de urbanización (viene de hace 11 años), el Gobierno de la Ciudad se comprometió a avanzar en un plan en ese sentido en un plazo de 60 días.

"Los números duros indican que la vivienda fue una de las áreas de menor prioridad para el PRO. El presupuesto específico para las villas tuvo años donde la inversión fue literalmente cero".

 

El diputado Juan Cabandié elaboró un diagnóstico de la política de vivienda del PRO a partir de datos oficiales que muestra que, hasta ahora, han tenido un serio déficit en ese sentido. En términos presupuestarios, los números duros indican que fue una de las áreas de menor prioridad. Entre 2007 y 2015, el dinero destinado a viviendas creció 385 por ciento mientras que otras cuentas como la publicidad oficial tuvieron un incremento del 2365 por ciento. El promedio estuvo en 802 por ciento. Habrá que ver si los créditos internacionales que está buscando Larreta pueden comenzar a revertir esa tendencia de la última década en materia de inversión en vivienda, que cayó en los últimos ocho años un 45 por ciento en lo que representaba del total del presupuesto. El presupuesto específico para las villas tuvo años donde la inversión fue literalmente cero.



La cantidad de viviendas construidas por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) tampoco parece ser auspiciosa, según los datos recabados por el informe que hizo el diputado Cabandié. Allí se detalla que el IVC “ha dejado de publicar los permisos de construcción de viviendas en el anuario estadístico de la Ciudad. De acuerdo al último dato publicado entre 2008 y 2011 la administración Macri solicitó por apenas 283 permisos de construcción de nuevas viviendas”. 


Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda gcba) sobre la base de datos del Ministerio de Desarrollo Urbano. Dirección General de Registro de Obras y Catastro. Anuario Estadístico CABA - Obras del Instituto de la Vivienda de la Ciudad. Cantidad de viviendas solicitadas en los permisos de construcción y superficie cubierta por destino de la obra – pagina 475.

Mientras que la población total de la Ciudad se mantiene estable, las villas multiplicaron por tres sus habitantes en la última década (se calcula que son más de 300 mil personas). Con ese dato en mente, es difícil explicar por qué el Gobierno de la Ciudad subejecutó más de 1000 millones de pesos del presupuesto que la Legislatura le daba para vivienda. “El Gobierno sostenía que las villas se urbanizarían en ocho años. Sin embargo, no se ha logrado urbanizar ninguna de las 14 villas del sur de la Ciudad”, indicó Cabandié. De nuevo, si Larreta revierte esto, será bienvenido, pero la tendencia histórica no es auspiciosa. Hay que decir, además, que la reurbanización es algo que ya prometió Macri cuando llegó a jefe de Gobierno, sin resultados visibles. Y también es importante recordar que esta no es una concesión graciosa: el Gobierno porteño está obligado a hacerlo por una serie de leyes y un sinfín de fallos judiciales que ha incumplido a lo largo de los años. Esperemos que, de una vez, lo haga.

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