- Opinion
- 08.11.2026
Carcel nueva, comisarías hacinadas
Pese a la propaganda que hicieron con el vaciamiento de Devoto y la nueva cárcel porteña en Marcos Paz, las comisarías siguen hacinadas.
Los presos de Devoto fueron trasladados sin previo aviso y violando acuerdos internacionales. Se rompió con el proyecto de estudio de los que estaban en el CUD, aunque ahora en noviembre prometieron que los mandan a Ezeiza para que puedan continuar con sus estudios. Todo se hizo mal, de forma prepotente y con el único fin de poder grabar Reels bukelizados para el jefe de Gobierno porteño y la ministra de Seguridad nacional. Y también para vaciar la prisión antes de la llegada del Papa. Lo único positivo era que, en la medida que los traslados continuaran, se iba a terminar la situación de hacinamiento en las comisarías porteñas. Pero no, un informe reciente detalla que siguen igual de hacinadas.
Hay que recordar como empezó la construcción de la nueva cárcel en Marcos Paz: fue con las sucesivas fugas de presos de comisarías porteñas, porque no estaban en condiciones de alojar tanta gente. Ahora que está la cárcel, esa situación se perpetúa.
Un informe del Mecanismol para la Prevención de la Tortura porteño detalla que la ocupación promedio rondó las 2400 personas en el último año, algo que supera ampliamente el cupo. De hecho, se usaron pasillos para tener presos. También oficinas “Estos niveles de ocupación dan cuenta de la persistencia de una situación de sobrepoblación estructural en dispositivos que no se encuentran habilitados ni diseñados para el alojamiento prolongado de personas privadas de libertad”, advierte el informe.
Los relevamientos del Mecanismo documentaron “hacinamiento, deterioro edilicio, colchones en el piso, deficiencias en la ventilación y dificultades para acceder a la atención médica, la alimentación y el agua potable”.
Además, precisa que las alcaidías concentraron la mayor parte de los alojamientos con más de 1400 personas en promedio mensual en 2025 con un cupo de plazas declarado de alrededor de mil, mientras que las comisarías registraron entre 460 y 600 personas detenidas en los distintos meses. Solo el 15 por ciento de estos presos tenía condena firme. El 62 por ciento está hacinado y con prisión preventiva, que es la norma y no la excepción para las clases sociales bajas.
El documento también presenta datos sobre adolescentes y mujeres en contextos de encierro. Durante 2025 se registraron 2170 ingresos al Centro de Admisión y Derivación del sistema penal juvenil, de los cuales el 45,8 por ciento correspondió a adolescentes no punibles. Además, se relevaron 214 denuncias por malos tratos durante esas aprehensiones. Respecto de las mujeres, se documentó el crecimiento de la población alojada en dependencias policiales, la ausencia de dispositivos adecuados con perspectiva de género y permanencias de hasta 212 días en espacios concebidos para alojamientos transitorios.
Ahora que ya tienen la cárcel porteña para derivar a los presos que están en estas condiciones, se acabaron las excusas. Las condiciones de encierro tienen que cambiar de inmediato. ¿O no demostraron que, cuando quieren, pueden trasladar 1400 presos a las apuradas?


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