- Opinion
- 25.10.2026
Represión y desorden
Contrario al eslogan de “ley y orden”, el jefe de Gobierno nos trajo un caos de tránsito al detener a toda la cúpula del sindicato de trabajadores del subte. Los traslados de Devoto, ahora se sabe, también estuvieron plagado de violaciones a los derechos humanos
¿Estamos en un Estado de Sitio y no lo sabíamos? Esto me pregunté la semana pasada cuando el jefe de Gobierno, Jorge Macri, convirtió una protesta pequeña (levantar molinetes en la cabecera de la línea B) en un caos absoluto para todos los porteños que necesitaban usar el subte, dado que todas las líneas terminaron paralizadas. ¿Cómo lo consiguió? Escalando un conflicto hasta el infinito, al llevarse presa a la conducción del sindicato sin que hubieran cometido ningún delito (la protesta no es delito, los sindicatos son legales, hasta donde sabemos seguimos en democracia). Todo como parte de una campaña electoral que busca mostrar a Jorge Macri como más duro y con más cara de malo que los de La Libertad Avanza y que tuvo un capítulo anterior con los Reels que armó de presos siendo sacados de Devoto. Ahora sabemos que detrás de esos videos hubo una buena cantidad de atropellos y violaciones a los derechos humanos.
Comencemos por el subte. Según el propio comunicado del Gobierno de la Ciudad, todo comenzó con una protesta por unas suspensiones en la línea B. La protesta tuvo la modalidad de levantar molinetes, que es una forma de no detener el servicio y no perjudicar a los usuarios sino a la empresa Emova (antes Metrovías) que viene empobreciendo el servicio dese el menemismo hasta acá. La reacción del Gobierno de Jorge Macri fue intentar detener al delegado gremial. Como no pudieron, se llevaron presa a la conducción del sindicato, bajo la extorsión de que los iban a liberar cuando atraparan al delegado. Nada de esto parece ni lejanamente legal.
Como argumento, usaron que habían declarado esencial el servicio del subte (una consecuencia porteña de la reforma laboral de Javier Milei). Pero la esencialidad del servicio que establecieron nada dice de la apertura de molinetes: tiene que ver con garantizar un porcentaje del servicio ante medidas de fuerza, como en los hospitales (dejo para otro día la decisión de declarar esencial casi todo, que es una forma de prohibir el derecho a huelga). Para colmo, el jefe de Gobierno mintió: dijo que los que habían sido detenidos fue por “bloquear un servicio esencial”. No bloquearon nada, abrieron molinetes.
El conflicto fue escalando a lo largo del día, con titulares de Clarín como “Paro salvaje” donde responsabilizaban a los metrodelegados de todo lo ocurrido y el nombre de Jorge Macri ni aparecía. El Gobierno porteño, lejos de desescalar, envió una intimación para que reestablecieran el servicio. Los metrodelegados respondieron que no lo harían hasta que no liberaran a los dirigentes gremiales encarcelados sin ni siquiera la apariciencia de un acto legal. ¿El resultado? El servicio se reestableció por la tarde… después de que los dirigentes fueron liberados.
Si algo quedó claro, es que más que “ley y orden”, Jorge Macri está dispuesto a someternos a un caos provocado con tal de poder impartir algunos tuits y algunas consignas de campaña.
Si algo quedó claro, fue que nada se resolvió hasta que dieron marcha atrás y liberaron a los que habían detenido de forma ilegal.
Y, si algo quedó claro, es que los metrodelegados siguen teniendo la herramienta de la huelga como principal carta, lo que hizo que otros gobernantes anteriores del PRO (Mauricio Macri incluido) no tomaran medidas tan drásticas porque las consecuencias para la población eran muy complejas y se les podían fácilmente volver en contra. Ahora, hay una confianza total en que los grandes medios van a acompañar el relato que demoniza a los sindicalistas y esconde la verdad. A eso, ya ni se le puede llamar periodismo. Es mera propaganda.
Otra herramienta de propaganda fueron los traslados de los presos de Devoto. Cuando inauguraron la cárcel porteña de Marcos Paz, informaron que iban a hacer los traslados de forma paulatina, con un cronograma anunciado a los familiares de los presos, es decir, cumpliendo con todos los recaudos.
Nada de esto se cumplió.
El domingo siguiente al anuncio del acuerdo, de sorpresa, armaron un operativo para trasladar a la gran mayoría de los presos. El operativo fue pensado para que Jorge Macri pudieran mostrar Reels de tintes bukelianos. Literalmente, gobiernan para las redes.
El CELS advirtió que la mudanza comenzó “sin aviso previo ni a familiares, ni a defensores, ni a los organismos de control” y con el Gobierno incumpliendo “los acuerdos previos para que este proceso se realice con todas las garantías necesarias”.
Desde la Procuración Penitenciaria Federal también advirtieron que la mudanza se hizo sin cumplir con el Protocolo de Traslados del propio SPF dictado después de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenara a la Argentina en el denominado “Caso López”, justamente por trasladar presos sin evaluar su situación individual ni permitir un control judicial previo. “El protocolo obliga avisar a los juzgados y a las defensas con 72 horas de anticipación y prohíbe trasladar, entre otros, a estudiantes universitarios cuando no se pueda garantizar que sigan sus estudios, y a quienes tienen salidas transitorias”, precisaron.
Los primeros a los que trasladaron fue a los presos que estaban estudiando en el Centro Universitario de Devoto (CUD). Tanto la UBA como los jueces de ejecución penal habían pedido que fueran los últimos en ser trasladados. Fueron los primeros. Luego de una protesta de la UBA, anunciaron que los van a trasladar a Ezeiza, para que sigan cursando. ¿Alguien entiende por qué no los trasladaron directo a Ezeiza y pasaron por Marcos Paz?
Detrás de los Reels, hubo violaciones a los derechos básicos. La Coordinadora por la libertad de los presos por luchar denunció que hubo una fuerte represión en el pabellón del nuevo complejo en el que se encuentra Eneas Gallo, uno de los detenidos durante las protestas contra la reforma laboral de febrero de este año. La represión denunciada comenzó en la tarde del sábado en el Sector A3 del Instituto N°4 del complejo, luego de que “los internos se organizaron y resistieron para exigir respuestas a sus reclamos frente a las condiciones de vida inhumanas a las que están siendo sometidos en el nuevo complejo” (que incluye comida deplorable y que les den agua no apta para consumo, traslados donde estuvieron 12 horas sin recibir alimentos, falta de medicación y de pertenencias personales). “Como respuesta, los internos fueron reprimidos salvajemente mediante el lanzamiento de gas pimienta y gases lacrimógenos.”
La única explicación de los dos hechos, el subte y los traslados de Devoto, es que todas las acciones están puestas en función del marketing electoral antes que de una gestión seria.


COMENTARIOS