El empleo privado registrado acumula más de dos años en caída y ya perdió 330.000 puestos desde 2023

El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) confirmó que el empleo asalariado del sector privado alcanzó en abril de 2026 su nivel más bajo en cuatro años, con una baja interanual del 2,1% y doce meses consecutivos de retroceso desde que comenzó la actual gestión de gobierno.



El empleo registrado profundizó su retroceso en abril de 2026, cuando se perdieron casi 29.000 puestos de trabajo en todo el país. Fue la undécima caída consecutiva según los datos desestacionalizados del SIPA, y dejó al mercado laboral formal en su nivel más bajo de los últimos cuatro años.

En ese mes, el empleo asalariado privado se ubicó en 6,13 millones de trabajadores, con una caída interanual del 2,1%, lo que equivale a 128.600 puestos menos que en abril de 2025. El propio informe oficial señala que el empleo asalariado formal privado mantiene una trayectoria descendente desde septiembre de 2023, y que la caída registrada en abril se encuentra en línea con la dinámica de los últimos meses.

Hasta agosto de 2023 se habían acumulado 37 meses de crecimiento sostenido del empleo registrado privado, una racha que se interrumpió en septiembre de ese año en el contexto de incertidumbre electoral, a partir de la cual comenzó un sendero a la baja. Si bien durante los primeros tramos del gobierno actual el comportamiento del empleo privado pasó por distintas fases, a partir de mayo de 2025 el indicador ingresó en un terreno sostenidamente negativo.

Al comparar los números de abril de 2026 contra los de noviembre de 2023, se advierte que un total de 329.667 asalariados perdieron sus puestos de trabajo entre trabajadores registrados del sector privado, empleados públicos y trabajadoras de casas particulares. La mayor parte de esa caída correspondió al empleo asalariado privado, que redujo su plantel en 255.600 trabajadores, mientras que el empleo público retrocedió en 106.700 puestos.

En el mismo período, al sistema se sumaron menos de la mitad de esa cifra en monotributistas, alrededor de 150.000 nuevos inscriptos. A nivel sectorial, el deterioro fue casi generalizado: solo suministro de electricidad, gas y agua, enseñanza, y servicios comunitarios y sociales mostraron leves incrementos, mientras que las mayores caídas se concentraron en explotación de minas y canteras (-5,0%), intermediación financiera (-4,6%), industrias manufactureras (-4,5%) y comercio y reparaciones (-2,7%).

Por su parte, en la comparación provincial, las jurisdicciones más afectadas en términos relativos fueron Tierra del Fuego (-11,2%), Chubut (-7,3%), Misiones (-6,1%) y Corrientes (-6%). La provincia de Buenos Aires, que concentra la mayor cantidad de trabajadores registrados del país, registró una baja del 1,7%, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mostró una caída del 1,3%.

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), que releva empresas privadas de diez o más trabajadores y corresponde a mayo de 2026, muestra que las perspectivas de contratación permanecen prácticamente estancadas, lo que sugiere que la tendencia negativa no encontraría un punto de inflexión en el corto plazo. La incipiente baja de la inflación y el auge exportador no logran aún reactivar el empleo, mientras la caída del consumo básico anticipa un escenario social que los especialistas describen como complejo para lo que resta del año.

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