La Auditoría porteña advirtió fallas en la atención de víctimas de violencia de género

Un informe aprobado por unanimidad reveló que más de una de cada cuatro denuncias fue recibida en comisarías comunales por personal no capacitado. También detectó dificultades en el acceso a la información del 911, falta de intervención especializada y problemas en la formación policial.



La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires aprobó un informe que expuso serias debilidades en la respuesta de la Policía porteña ante casos de violencia familiar y de género. El trabajo analizó el desempeño de la Superintendencia de Violencia Familiar y de Género durante 2024 y fue aprobado por unanimidad el 22 de julio.

Tras conocerse los resultados, la presidenta de la Auditoría, Mariana Gagliardi, señaló que el 26,2% de las denuncias por violencia de género no pudo ser recibido por el área especializada debido a la falta de dependencias específicas. En consecuencia, esas denuncias fueron tomadas en comisarías comunales por personal que no contaba con la capacitación correspondiente.
“No es una falla menor: cuando una víctima pide ayuda, el Estado tiene que estar preparado para protegerla”, sostuvo Gagliardi a través de sus redes sociales.



La auditoría también comprobó que la Superintendencia no contaba con información directa y oportuna sobre los casos ingresados por el sistema de emergencias 911. Además, su intervención no era obligatoria en todos los requerimientos judiciales vinculados con violencia de género, por lo que algunas decisiones sobre medidas preventivas podían adoptarse sin el asesoramiento de personal especializado.

Otro de los puntos cuestionados fue la formación de los agentes. Según el informe, la currícula básica del Instituto Superior de Seguridad Pública no incluía contenidos específicos sobre violencia de género. También se detectó que la normativa no definía claramente las responsabilidades de la Superintendencia y de sus dependencias.

A estas falencias se sumaron problemas en la producción de información. Los sistemas informáticos utilizados por el Gobierno porteño y la Policía de la Ciudad no estaban correctamente integrados, por lo que las estadísticas obtenidas no reflejaban con precisión las bases de datos del área y resultaban poco confiables para planificar políticas y tomar decisiones.

Si bien la Auditoría reconoció que la Superintendencia cuenta con una estructura especializada, protocolos y mecanismos de asistencia y seguimiento, concluyó que las debilidades detectadas afectan la integralidad del sistema y requieren fortalecer la coordinación, la capacitación y la calidad de la información.

“La violencia de género no se enfrenta con discursos ni campañas. Se enfrenta con personal capacitado, intervención especializada y datos confiables”, planteó Gagliardi.

Y cerró con una crítica directa a la gestión porteña: “El Gobierno de Jorge Macri debe corregir estas fallas. Cuando una víctima pide ayuda, el Estado no puede llegar tarde”.


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