Título: La pobreza interrumpió su descenso y repuntó en el primer trimestre del año, según la UCA

Copete: Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina revela que la pobreza afecta al 30% de la población y la indigencia al 6,5%, lo que implica un quiebre en la tendencia de mejora que se venía registrando desde finales de 2024.



El proceso de recuperación económica que durante gran parte de 2025 había permitido una sostenida reducción de los índices de pobreza e indigencia mostró claros signos de agotamiento en los primeros meses de 2026. Así lo reflejan las estimaciones del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), elaboradas a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que difunde el Indec. Según el relevamiento, la pobreza alcanzó el 30% de la población entre enero y marzo, mientras que la indigencia trepó al 6,5%.

Estas cifras suponen un incremento de 0,1 punto porcentual en la pobreza y de 0,4 en la indigencia en comparación con el último trimestre de 2025, cuando los indicadores se ubicaban en el 29,9% y el 6,1%, respectivamente. El dato confirma que la curva descendente que se había consolidado desde fines de 2024 se ha revertido, al menos por ahora. La consultora ExQuanti, al analizar los resultados, advirtió que "la evidencia sugiere que existe un cambio de tendencia respecto de la fase de recuperación registrada durante 2025".

Sin embargo, la comparación interanual aún arroja un saldo favorable: en el primer trimestre de 2025, la pobreza era del 31,4% y la indigencia del 6,9%, lo que indica que, pese al repunte reciente, ambos indicadores se mantienen por debajo de los niveles de hace un año. Pero esa mejora relativa no alcanza para disimular el deterioro de los últimos meses. Entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026, períodos que los especialistas consideran comparables por no estar distorsionados por el efecto del aguinaldo, aproximadamente 1,3 millones de argentinos cayeron en situación de pobreza.

Las disparidades regionales son notorias y revelan la profunda fragmentación social del país. Los aglomerados urbanos con las tasas de pobreza más elevadas fueron Concordia (52,5%), Gran Resistencia (49,7%), Posadas (42,6%), Gran Santa Fe (39,7%) y Corrientes (38,4%). En el extremo más crítico, la indigencia alcanzó valores particularmente alarmantes en Gran Resistencia, donde trepó al 24,3%, seguida por Concordia (11,2%), Posadas (10,7%), Gran Santa Fe (10,4%) y Corrientes (9,1%).

Para Agustín Salvia, director del ODSA, son varios los factores que explican este freno en la mejora de los indicadores sociales. El primero de ellos es la pérdida del impulso que habían aportado los precios relativos: durante el primer trimestre de 2026, la Canasta Básica Alimentaria acumuló un aumento del 11,6% y la Canasta Básica Total del 9,6%, mientras que el índice salarial total creció apenas un 8,6% y los salarios registrados, un 7%. Los ingresos, de este modo, dejaron de superar las líneas de pobreza y, sobre todo, las de indigencia.

A ello se suma el debilitamiento del mercado laboral como mecanismo de contención social. Entre los primeros trimestres de 2025 y 2026 no se registraron cambios significativos en las tasas generales de empleo y desocupación, pero sí se deterioró la calidad del empleo: la subocupación subió 1,1 puntos porcentuales y la informalidad, 2,2 puntos, hasta alcanzar al 44,2% de las personas ocupadas. Más personas trabajan, pero lo hacen en condiciones precarias y con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.

La distribución del ingreso, además, se volvió más regresiva. Si bien en términos nominales los ingresos mostraron un alza interanual del 35,6%, algo por encima del incremento de las canastas —lo que explica que la pobreza aún sea menor que un año atrás—, el coeficiente de Gini pasó de 0,435 a 0,442. Esto indica que la mejora promedio no fue pareja: los sectores de mayores ingresos se apropiaron de una porción desproporcionada de la recuperación, mientras que los hogares más vulnerables quedaron rezagados. El panorama, en definitiva, muestra que el descenso de la pobreza no solo se ha frenado, sino que empieza a dar señales de una reversión que, de profundizarse, podría llevar a nuevos aumentos en los próximos trimestres.

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