- Economía
- 29.07.2026
La inversión en personal de salud y docentes en CABA toca su piso más bajo en cuatro años
Un informe del Observatorio Económico de la Ciudad del CEPA reveló que el gasto en personal de ambos ministerios atraviesa una caída sostenida. Mientras Salud acumula una reducción del 12% respecto de 2022, Educación retrocede 1% en el mismo período. El análisis de la ejecución presupuestaria del primer trimestre de 2026 expone las grietas del discurso oficial de fuerte inversión social.
La ejecución presupuestaria del Gobierno porteño durante el primer trimestre de 2026 dejó al descubierto una realidad que contrasta con el relato oficial: la inversión en personal de salud y docentes se encuentra en su nivel más bajo de los últimos cuatro años. Así lo revela un informe del Observatorio Económico de la Ciudad del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analizó en términos reales —descontando el efecto inflacionario— las partidas destinadas a ambos ministerios entre 2022 y 2026.
El gasto en personal del Ministerio de Salud exhibe una trayectoria descendente que no logra revertirse. Según el estudio, acumula una reducción cercana al 6% en comparación con 2022 y alcanza un 8% por debajo del máximo registrado en 2023. La caída interanual es aún más contundente: un 12% menos que en el mismo período del año anterior. En el caso de Educación, el retroceso es más moderado pero igualmente significativo: el gasto en personal cayó 1% respecto del primer trimestre de 2022.
Juan Pablo Costa, titular del Observatorio Económico de la Ciudad del CEPA, explicó a este medio que la magnitud de estos recortes resulta particularmente preocupante porque educación y salud son "dos ministerios críticos en términos de servicios sociales" y sectores en los que, para mejorar la calidad o cantidad de la prestación, "necesitas incrementar la dotación de personal". La lógica del ajuste, advierte el especialista, termina conspirando contra la propia eficiencia del sistema.
El desagregado por niveles educativos muestra que la recuperación no es homogénea. Si bien la función Educación registró un incremento real del 3% respecto de 2025 durante el primer trimestre de 2026, la Educación Inicial y la Educación Primaria continúan ejecutándose por debajo de los niveles de 2022, con caídas del 2% y el 5% respectivamente. La Primaria concentra el mayor volumen de recursos, con un gasto devengado cercano a los 131 mil millones de pesos, seguida por la Educación Media (58 mil millones), la Inicial (56 mil millones) y la Técnica (48 mil millones).
Este diagnóstico se inscribe en un contexto más amplio de ajuste en las áreas sociales de la Ciudad. De acuerdo con el mismo relevamiento del CEPA, los ministerios de Educación, Salud, Desarrollo Humano, Vivienda y Cultura enfrentan recortes reales que oscilan entre el 3% y el 15% respecto del año anterior. En el área educativa, el gasto total caería 3,5% en 2026 y acumularía una baja cercana al 13% desde 2023, lo que equivale a unos 500 mil millones de pesos menos. Las partidas para obras escolares descenderían 11%, las becas estudiantiles 5% y los subsidios a cooperadoras y educación técnica también sufrirían reducciones.
En materia de salud, la contracción sería del 2,7%, con una merma acumulada del 10% desde 2023. Hospitales de referencia como el Argerich, el Durand y el Fernández perderían entre el 5% y el 7% de su presupuesto, mientras que centros pediátricos y de salud maternoinfantil como el Gutiérrez, el Elizalde y el Sardá sufrirían caídas similares. El área de Vivienda tampoco escapa al ajuste: el presupuesto del Instituto de la Vivienda de la Ciudad disminuiría 15%, alcanzando su nivel más bajo en siete años, con una caída del 27% en los programas de urbanización de villas y barrios populares.
El informe del CEPA pone en evidencia una distancia cada vez más profunda entre el discurso oficial y la ejecución concreta de los recursos. Mientras desde el Gobierno porteño se sostiene un relato de fuerte inversión en Educación y Salud pública, los números muestran que ambos sectores resultan históricamente afectados por la falta de ejecución presupuestaria. La prioridad del equilibrio fiscal, advierten los especialistas, parece imponerse una vez más sobre la inversión social.
El escenario que proyecta el Presupuesto 2026 para la Ciudad no ofrece señales de reversión. Aprobado por la Legislatura porteña con 38 votos a favor y 21 negativos, el presupuesto total asciende a 17 billones 347 mil millones de pesos y destina el 61,7% del total a Seguridad, Educación, Salud y Promoción Social. Educación concentra la mayor participación (20%), seguida por Salud (16,5%). Sin embargo, el análisis en términos reales revela que el crecimiento nominal no alcanza para compensar la inflación, y el gasto en personal —el corazón de ambos sistemas— continúa su tendencia a la baja.
El propio Ministerio de Educación reconoce que el gasto en personal "mantiene una trayectoria descendente", mientras que el de Salud admite que "continúa ejecutando recursos por debajo de los niveles de 2022". La pregunta que queda flotando, en boca de gremios y especialistas, es hasta dónde puede sostenerse un sistema de salud y educación públicas de calidad cuando la inversión en quienes los hacen posible —médicos, enfermeros, docentes— no deja de caer.
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