El Gobierno porteño recorta un 30% el salario de docentes en Vacaciones en la Escuela

La Ciudad de Buenos Aires decidió pagar menos de lo prometido a los maestros y auxiliares que participan del programa educativo durante el receso invernal. Los gremios denuncian una “estafa” y advierten que la medida profundiza la precarización laboral en el sistema educativo porteño.




El programa Vacaciones en la Escuela, que funciona en instituciones públicas durante el receso escolar, se convirtió en el centro de la polémica tras la decisión del Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires de pagar menos de lo prometido a los docentes y auxiliares convocados. Según la información inicial, los salarios rondaban los $758.000 para maestros y $533.000 para auxiliares por dos semanas de jornada completa. Sin embargo, tras la primera semana, se notificó que los montos serían reducidos en un 30%, bajo el argumento de un “error de cálculo”.

La Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) calificó la medida como un ajuste encubierto y exigió que se respete lo pactado. Por su parte, Ademys denunció que los trabajadores fueron “estafados”, ya que aceptaron la convocatoria con un salario establecido que luego fue modificado. La secretaria general Soledad Mosquera advirtió que el gobierno “juega con la necesidad de los docentes” y que la respuesta oficial fue que quienes no aceptaran las nuevas condiciones podían renunciar, dado que había listas de reemplazo disponibles.

El conflicto se suma a otros recortes recientes en el sistema educativo porteño, como la eliminación de 44 cargos docentes en escuelas primarias para adultos y la reducción de materias en secundaria. La gestión de Jorge Macri enfrenta críticas por lo que los gremios interpretan como una política sistemática de ajuste en educación, pese a que la Ciudad de Buenos Aires es el distrito con mayor presupuesto del país.

La reducción salarial no solo afecta directamente a los docentes y auxiliares, sino que también pone en cuestión la continuidad y calidad de un programa que busca garantizar actividades educativas y recreativas para miles de estudiantes durante el receso. Los sindicatos anticipan nuevas medidas de protesta y advierten que el conflicto podría escalar si el Gobierno porteño no retrocede en su decisión.

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