El consumo de carne vacuna se desploma 11,5% en el primer semestre y toca su piso más bajo en 30 años

La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA) confirmó la peor marca para el período desde que se iniciaron los registros en 1996. El bolsillo de los hogares, la menor oferta de hacienda y el empuje de las exportaciones explican un escenario que dejó el consumo per cápita en 47 kilos anuales.



El mercado de la carne vacuna argentina atravesó durante la primera mitad de 2026 una de sus crisis más profundas de las últimas tres décadas. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el abastecimiento destinado al consumo doméstico se contrajo un 11,5% en comparación con el mismo período del año anterior. En términos concretos, el mercado interno absorbió 1,02 millones de toneladas res con hueso, lo que representa 131.830 toneladas menos que entre enero y junio de 2025.

Se trata de la cifra más baja para los primeros seis meses de un año desde que la entidad comenzó a relevar estos datos en 1996. El desplome superó incluso el magro registro del primer semestre de 2024, cuando el consumo había marcado 1,035 millones de toneladas. La magnitud de la caída llevó el promedio móvil de los últimos doce meses a 47 kilos por habitante al año, un 8,2% menos que en junio de 2025, equivalente a una pérdida de 4,2 kilos por persona.

El peso de los precios y la pérdida de poder adquisitivo

Dos factores confluyeron para empujar el consumo a su nivel más bajo en 30 años: el bolsillo de las familias y la disponibilidad de carne en el mostrador. La CICCRA vinculó el retroceso con el menor poder de compra de los hogares, en un contexto donde el precio relativo de la carne vacuna se disparó muy por encima de la inflación general.

Mientras la inflación interanual acumulaba en junio un 33,4%, el rubro carnes y derivados trepó al 45%. Los cortes vacunos, en particular, registraron una suba interanual del 53,6%. El pollo, en cambio, aumentó 29,9% en el mismo período, lo que hizo que la carne vacuna se encareciera un 18,3% más que esa alternativa, profundizando el reemplazo en la dieta de los argentinos. La carne picada común acumuló un incremento del 56,2%; el asado, del 54,3%; la paleta, del 53,6%; y el cuadril, del 53,2%.

Detrás de esos precios, la producción también se contrajo. La industria frigorífica produjo 1,428 millones de toneladas res con hueso en el semestre, un 6,2% menos que en 2025, lo que representa 93.860 toneladas menos. La menor disponibilidad de hacienda para faena fue el principal factor, aunque el mayor peso de los animales, favorecido por la recría a campo, logró amortiguar parcialmente la caída.

Las exportaciones ganan terreno mientras el mercado interno se retrae

El contraste con el comercio exterior no podría ser más marcado. Mientras el consumo doméstico se derrumbaba, las exportaciones de carne vacuna crecieron un 10,2% interanual durante el primer semestre, alcanzando 408.600 toneladas res con hueso. Eso significó que los mercados internacionales absorbieron cerca de 38.000 toneladas adicionales frente al mismo período de 2025.

El motor de ese crecimiento fue, principalmente, la ampliación de la cuota de exportación destinada a Estados Unidos, que continúa traccionando la demanda de carne argentina y permitió sostener el dinamismo de los embarques pese a la reducción en la producción local. Como resultado de este reordenamiento, las exportaciones pasaron de representar el 24,4% de la producción total en el primer semestre de 2025 al 28,6% en 2026, mientras que la participación del consumo interno retrocedió del 75,6% al 71,4%.

Una leve desaceleración en junio

A pesar del panorama general, el informe de CICCRA detectó un incipiente cambio de tendencia en el último tramo del semestre. En junio, el valor promedio de los cortes vacunos registró una leve baja mensual del 0,1%. Entre los cortes principales, el asado retrocedió 1,8%, la nalga bajó 0,9% y el cuadril, 0,5%. Sin embargo, la carne picada común y la paleta mantuvieron sendas subas del 2,1% y el 0,6% respectivamente, lo que indica que la desaceleración de los precios aún no es uniforme.

En el frente productivo, la industria frigorífica operó en junio con niveles históricamente bajos debido a la persistente escasez de hacienda, un factor que seguirá condicionando la oferta en los próximos meses. La combinación de menor producción, precios elevados y un mercado externo cada vez más voraz sugiere que la tendencia contractiva del consumo interno no encuentra, por ahora, motivos para revertirse.

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