Crisis económica

Recesión y ajuste: la recaudación tributaria de CABA se desplomó un 17,3% desde 2023

El hundimiento de los ingresos impositivos refleja el impacto de la crisis macroeconómica nacional en las arcas porteñas. La caída en la recaudación de tributos clave como Ingresos Brutos expone los límites de un modelo enfocado en la eficiencia fiscal que no logra amortiguar el parálisis de la actividad económica.


El impacto del proceso recesivo que atraviesa la economía nacional comenzó a horadar de forma dramática la estructura de financiamiento de la jurisdicción más rica del país. De acuerdo con datos fiscales consolidados, la Ciudad de Buenos Aires acumula una caída real del 17,3% en sus ingresos tributarios desde el año 2023. La cifra enciende las alarmas en el Ministerio de Hacienda porteño y desnuda la vulnerabilidad del presupuesto local ante el derrumbe del consumo y la actividad económica.

La contracción, medida en términos reales para aislar el efecto de la inflación, responde principalmente al desempeño negativo de los impuestos ligados de forma directa al ciclo económico y al mercado interno. A pesar de los esfuerzos de la administración de Jorge Macri por sostener la cobrabilidad mediante la digitalización y el endurecimiento de los controles de fiscalización, la base imponible del distrito se encuentra en pleno retroceso.

Los motores de la recaudación en terreno negativo

El núcleo del desfinanciamiento porteño se explica por el comportamiento de sus principales tributos, los cuales reflejan con precisión quirúrgica la parálisis de las pymes y el comercio minorista en las comunas capitalinas.

El retroceso fiscal se explica a través de las siguientes variables:

- Ingresos Brutos: El impuesto que representa la columna vertebral de los recursos propios de la Ciudad -explicando históricamente más del 70% de la recaudación tributaria- muestra una baja sistemática correlacionada con el desplome de las ventas en supermercados, comercios de cercanía y shoppings.

- Sellos y Patentes: Los gravámenes asociados a la transferencia de bienes registrados, como la compraventa de inmuebles y el patentamiento de vehículos automotores, reflejan caídas de dos dígitos debido al encarecimiento del crédito y la falta de incentivos a la inversión.

- Tasas locales (ABL e Inmobiliario): Aunque el Ejecutivo porteño aplica indexaciones mensuales para defender el valor nominal de las cuotas, los índices de morosidad registraron un leve incremento en los barrios residenciales, forzando la apertura de moratorias y planes de pago específicos.

La encrucijada política entre el ajuste y la coparticipación

Este escenario de debilidad fiscal propia coincide con el conflicto sin resolver entre la Ciudad y la Casa Rosada por el traspaso de los fondos de la coparticipación federal. Si bien la gestión porteña reclama el cumplimiento del fallo de la Corte Suprema de Justicia respecto al coeficiente del 2,95%, el goteo diario de recursos nacionales no compensa la magnitud del bache que genera la propia recesión económica interna en el territorio porteño.

Desde la oposición legislativa y diversos centros de estudios económicos locales se señala que el Gobierno de la Ciudad opta por trasladar este ajuste directamente a las partidas de inversión pública.

La subejecución y parálisis de obras de infraestructura clave -como la ampliación de la red de subterráneos, la urbanización de barrios populares y el mantenimiento hospitalario- operan como el verdadero reaseguro para sostener el superávit financiero que exhibe el Ejecutivo comunal, a costa de un deterioro palpable en la calidad de los servicios públicos esenciales.

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