El sueldo no alcanza: casi todos los que volvieron a trabajar en 2025 necesitan más horas para cubrir el mes

La erosión del poder adquisitivo empuja a una porción creciente de argentinos a sumar un segundo empleo o changas. Informes privados y oficiales muestran que tener trabajo ya no garantiza estabilidad: para más del 90% de quienes consiguieron empleo en el último año, la plata no rinde y la sobreocupación se vuelve la norma.



La postal del trabajador que va “de la casa al trabajo y del trabajo a casa” quedó desactualizada. Hoy, la rutina de miles de argentinos suma una tercera estación: otro trabajo. El deterioro sostenido de los ingresos reales convirtió al pluriempleo en un mecanismo de supervivencia que atraviesa desde jóvenes hasta jubilados, y que se aceleró en los últimos ocho años hasta alcanzar niveles récord en 2026.

Según un relevamiento del Centro de Investigación y Formación de la CTA, el porcentaje de ocupados con más de un empleo trepó al 11,9% durante el último año. Esto significa que uno de cada ocho trabajadores necesita al menos dos fuentes de ingreso para sostener su economía familiar. La tendencia no es nueva: en 2017 el pluriempleo afectaba al 8,5% y en 2019 ya llegaba al 10,7%. Pero el salto reciente coincide con una caída acumulada del salario que, para muchos, volvió insuficiente la jornada completa.

El fenómeno se agudiza entre quienes reingresaron al mercado laboral. Más del 90% de las personas que consiguieron trabajo en los últimos doce meses reconoce que su sueldo no le permite cubrir los gastos básicos y que debe buscar horas extra, changas o empleos adicionales para llegar a fin de mes. No se trata, entonces, de desocupados: son trabajadores activos cuyo ingreso principal perdió capacidad de compra.

Una encuesta nacional de la consultora Delfos refuerza el diagnóstico. El 43% de los consultados afirmó estar buscando trabajo, aunque ya tiene uno. El motivo excluyente es económico: “no les alcanzan los ingresos de su trabajo actual”. Solo el 20% dijo que no necesita un empleo adicional. La misma medición registró que el 52% de los argentinos no llega a fin de mes, el punto más alto de la serie, y apenas el 17% puede ahorrar.

El panorama se repite en otros sondeos. AtlasIntel y Bloomberg detectaron que el 50,1% de los hogares tiene más de una fuente de ingreso. Entre quienes sumaron una actividad, el 61% lo hizo exclusivamente para “llegar a fin de mes”. El ajuste se traslada al consumo: el 71,2% recortó gastos en ocio, el 62,7% en indumentaria y casi la mitad, 48,5%, achicó compras de alimentos. El endeudamiento también crece para pagar lo cotidiano: el 82,8% se endeudó por comida y el 60,7% para servicios.

La sobreocupación horaria acompaña la búsqueda de ingresos. Un informe de CIFRA indica que el 30% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales. Y desde el portal Bumeran advierten que al 73% de los trabajadores el sueldo le dura menos de dos semanas, mientras que el 74% percibe que su poder adquisitivo empeoró en los últimos meses. “Hoy el desafío ya no pasa solamente por ganarle a la inflación, sino por reconstruir capacidad de consumo y previsibilidad”, señalan desde la firma.

El perfil de quienes suman empleos es transversal. Afecta con fuerza a jóvenes y adultos menores de 50 años, el núcleo de la población económicamente activa, pero también a trabajadores independientes, empleados privados y jubilados: un 14% de los pasivos busca un segundo ingreso. En grandes ciudades y en el interior, la estrategia es similar: repartos en apps, ventas informales, servicios particulares o notas freelance para complementar el sueldo en relación de dependencia.

Economistas vinculan el avance del pluriempleo a dos factores. Por un lado, la necesidad de sostener el nivel de vida ante la licuación de ingresos. Por otro, la expansión del trabajo en plataformas, que facilita tomar horas adicionales fuera del empleo principal. El resultado es una jornada laboral extendida que impacta en el descanso, la vida familiar y la salud: “Duermo cinco horas y la plata no alcanza”, resume una trabajadora que combina redacción, trámites judiciales y artículos freelance.

El Gobierno reconoce que parte de los trabajadores suma horas extra para mejorar sus ingresos. Sin embargo, las mediciones oficiales de empleo muestran también subas en la sobreocupación y en la subocupación demandante durante el último trimestre, dos indicadores que los especialistas asocian directamente con problemas de ingresos.

La conclusión que trazan las consultoras es que el acceso al empleo dejó de ser garantía de estabilidad. “El problema no pasa únicamente por el acceso al empleo, sino por su capacidad de cubrir las necesidades básicas”, advierte Delfos. En ese contexto, la búsqueda de un segundo trabajo se consolida como respuesta individual a un deterioro que, por ahora, las estadísticas macroeconómicas no logran revertir en el bolsillo.

COMENTARIOS