- Economía
- 11.07.2026
El creciente endeudamiento de los repartidores con las apps de delivery enciende alertas y reclamos de regulación
Los trabajadores de plataformas de reparto acumulan deudas que en promedio superan los 900.000 pesos, en un mercado de crédito no bancario que creció más del 120% durante el último año. Mientras el sindicato del sector denuncia tasas de interés que pueden trepar al 700% anual y exige una intervención del Estado, el Banco Central advierte que las propias aplicaciones se han convertido en los principales financistas de sus trabajadores.
La bicicleta o la moto no son solo el medio de transporte: son la herramienta fundamental sin la cual un repartidor de aplicaciones de delivery simplemente no puede trabajar. Y precisamente para comprar o reparar esos vehículos es que cada vez más trabajadores recurren a un financista inesperado: la propia plataforma para la que reparten.
El fenómeno, que crece a la par de la economía de plataformas, ha llevado a que los repartidores se endeuden con las mismas aplicaciones que les generan ingresos, en un circuito que el Banco Central de la República Argentina analizó en su reciente informe sobre proveedores no financieros de crédito. Según los datos del organismo, la cantidad de deudores vinculados a estas plataformas se disparó un 122% durante 2025, luego de haber registrado una expansión del 177% entre 2023 y 2024. Hacia fines del año pasado, la deuda promedio de los monotributistas que trabajan para estas aplicaciones rondaba los 900.000 pesos por persona. Para los comercios adheridos a los servicios de delivery, el promedio era siete veces superior.
El acceso al sistema bancario tradicional les está vedado a la mayoría de estos trabajadores, que carecen del historial crediticio que los bancos exigen para otorgar un préstamo. En ese vacío, las aplicaciones encontraron un negocio paralelo: ofrecen financiamiento a sus propios repartidores utilizando la información que generan día a día en la plataforma como si fuera un puntaje crediticio alternativo. La antigüedad del trabajador, la cantidad de pedidos aceptados, las horas trabajadas y la calificación que le otorgan los usuarios son algunas de las métricas que definen quién es elegible para recibir un crédito.
Pero lo que para las empresas es una herramienta de "inclusión financiera" para un sector que no tiene lugar en las carpetas de los bancos, para el Sindicato de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa) es una trampa con intereses usurarios. La secretaria general del gremio, Belén D'Ambrosio, denunció que las tasas de interés de estos préstamos pueden alcanzar el 700% anual. Y advirtió que el acceso a los créditos suele estar reservado para quienes trabajan más horas dentro de la plataforma, un mecanismo que, en la práctica, incentiva la sobrecarga laboral.
"Hay compañeros que trabajan entre diez y doce horas diarias solo para cubrir los gastos fijos y pagar los préstamos", señaló D'Ambrosio en declaraciones recogidas por distintos medios. Muchos repartidores, según la dirigente, terminan extendiendo sus jornadas para afrontar las cuotas, en un círculo vicioso donde el endeudamiento condiciona las condiciones de trabajo. Desde el gremio reclamaron una regulación estatal que ponga límites a las tasas de interés y proteja a los trabajadores de posibles abusos.
El informe del Banco Central, en tanto, dejó una conclusión elocuente: "Las plataformas están financiando a su propia base de trabajadores". Los llamados "trabajadores independientes" representan el 54% de los tomadores de este tipo de préstamos y concentran más del 62% del saldo otorgado. De ese total, el 70% de la deuda recae en personas menores de 40 años.
Lo que está en juego, en definitiva, es un modelo de negocio en el que la aplicación no solo conecta la oferta con la demanda, sino que también financia los medios de producción de quienes prestan el servicio. Y mientras el endeudamiento sigue creciendo, el reclamo por una regulación que ponga freno a las tasas se vuelve cada vez más urgente.
- SECCIÓN
- Economía


COMENTARIOS