- Sociedad
- 09.06.2026
Paro de colectivos: la UTA advierte que peligra la paz social
En un comunicado titulado *“Queremos el mismo trato de exportadoras, petroleras o mineras”*, la UTA reclamó al ministro de Economía, Luis Caputo, que intervenga de manera urgente para resolver las cuestiones pendientes. El texto advierte que “los días pasan, la paz social peligra” y cuestiona el uso reiterado de conciliaciones obligatorias como mecanismo para frenar los reclamos.
La disputa salarial entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y el Gobierno nacional volvió a colocar al transporte público en el centro de la escena. El sindicato que conduce Roberto Fernández denunció que desde mayo no se actualizan los sueldos de los choferes, pese a que el último acuerdo firmado en enero había fijado un salario básico de $1.574.000 en abril, tras un incremento del 4% en tres tramos. Desde entonces, las negociaciones quedaron estancadas y el gremio exige una recomposición inmediata.
El conflicto se produce en paralelo a la modificación del esquema de subsidios al transporte, que el Ejecutivo presentó como una estrategia para “modernizar y reestructurar” el sistema, premiando a las empresas que cumplan parámetros de calidad y regularidad. Sin embargo, para el gremio, el ajuste fiscal no puede recaer sobre los trabajadores, quienes —según denuncian— son “sacrificados en el altar del superávit fiscal”.
Las cámaras empresarias del sector también expresaron su preocupación: aseguran que los fondos actuales no alcanzan para cubrir los costos operativos ni las mejoras salariales que exige la UTA. El Gobierno, por su parte, defiende el esquema vigente de subsidios y tarifas, argumentando que busca optimizar el uso de los recursos públicos y garantizar la continuidad del servicio.
Aunque todavía no se fijó una fecha concreta para la huelga, el sindicato declaró el estado de alerta y dejó en claro que cualquier medida de fuerza dependerá de la voluntad del Ejecutivo de convocar a una mesa de diálogo. De concretarse, el paro afectaría a más de 300 líneas de colectivos que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano, dejando sin transporte a millones de pasajeros que dependen diariamente de este servicio para trabajar y estudiar.
La advertencia de la UTA refleja un escenario de creciente tensión en el AMBA, donde la falta de avances en las paritarias amenaza con derivar en una paralización total del transporte público. Mientras tanto, los usuarios esperan definiciones que permitan evitar el caos y garantizar la continuidad de un servicio esencial.
El conflicto se produce en paralelo a la modificación del esquema de subsidios al transporte, que el Ejecutivo presentó como una estrategia para “modernizar y reestructurar” el sistema, premiando a las empresas que cumplan parámetros de calidad y regularidad. Sin embargo, para el gremio, el ajuste fiscal no puede recaer sobre los trabajadores, quienes —según denuncian— son “sacrificados en el altar del superávit fiscal”.
Las cámaras empresarias del sector también expresaron su preocupación: aseguran que los fondos actuales no alcanzan para cubrir los costos operativos ni las mejoras salariales que exige la UTA. El Gobierno, por su parte, defiende el esquema vigente de subsidios y tarifas, argumentando que busca optimizar el uso de los recursos públicos y garantizar la continuidad del servicio.
Aunque todavía no se fijó una fecha concreta para la huelga, el sindicato declaró el estado de alerta y dejó en claro que cualquier medida de fuerza dependerá de la voluntad del Ejecutivo de convocar a una mesa de diálogo. De concretarse, el paro afectaría a más de 300 líneas de colectivos que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano, dejando sin transporte a millones de pasajeros que dependen diariamente de este servicio para trabajar y estudiar.
La advertencia de la UTA refleja un escenario de creciente tensión en el AMBA, donde la falta de avances en las paritarias amenaza con derivar en una paralización total del transporte público. Mientras tanto, los usuarios esperan definiciones que permitan evitar el caos y garantizar la continuidad de un servicio esencial.
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