Almagro: el terreno de la discordia vuelve a subasta y los vecinos redoblan la apuesta por una reserva urbana

Por cuarta vez, el Estado nacional intentará desprenderse de un lote en el corazón de Almagro. La nueva base de US$381.690 desató la indignación de los vecinos del colectivo Relieve, que denuncian una rebaja de más de 91 mil dólares respecto del primer remate y reclaman que la Ciudad intervenga para convertir el predio en un espacio verde público.



La historia del terreno de Francisco Acuña de Figueroa 981 es, en esencia, la de una pulseada que ya lleva años y no encuentra resolución. El lote, un baldío de 230,31 metros cuadrados enclavado entre medianeras en pleno Almagro, volverá a ser ofrecido en subasta el próximo 20 de agosto. Es la cuarta vez que la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) lo pone en el mercado, y cada nuevo intento no hace más que tensar la relación entre el Gobierno nacional, que busca desprenderse del inmueble, y un grupo de vecinos que desde 2021 pelea por convertirlo en una microreserva urbana de acceso público.

Esta vez, sin embargo, el malestar no se limita al rechazo de la venta. El nuevo precio base, fijado en US$381.690, encendió todas las alarmas entre los integrantes del colectivo Relieve. Y no es para menos: en noviembre de 2025, cuando la AABE convocó a la primera subasta, el valor de salida era de US$472.982. En febrero de este año, ya con el remate declarado desierto, bajó a US$425.683,80. Ahora, el Estado ofrece el predio por 91.292 dólares menos que en aquella primera convocatoria.

Los vecinos hicieron sus propios cálculos y no tardaron en cuestionar la decisión. Según los informes inmobiliarios que tomaron como referencia, el metro cuadrado en Almagro ronda los US$2.200, mientras que el valor fijado para la subasta equivale a apenas US$1.659 por metro cuadrado. Esa diferencia, advierten, representa unos 124.000 dólares por debajo del valor de mercado. "¿Quién se beneficia de rematar una tierra pública 124.000 dólares más barata de lo que vale en el mercado?", se preguntaron en un comunicado difundido tras conocerse el nuevo llamado.

Detrás de la discusión económica se esconde una disputa más profunda sobre el destino de un espacio que, paradójicamente, el abandono convirtió en un pequeño pulmón verde. Durante décadas, el lote permaneció sin construcciones y la vegetación creció de manera espontánea sobre un suelo que aún conserva su capacidad absorbente. Lo que para el Estado es un baldío "en mal estado de conservación", para el colectivo Relieve es una oportunidad única de generar uno de los pocos espacios verdes en un barrio que los necesita con urgencia.

Los números de Almagro son elocuentes. Según un relevamiento de los propios vecinos de la Comuna 5, el barrio tiene alrededor de 34.500 habitantes por kilómetro cuadrado y apenas 0,2 metro cuadrado de espacio verde por habitante. Los datos del Censo 2022 indican que Almagro cuenta con 142.769 habitantes y una densidad de 35.248 personas por kilómetro cuadrado, mientras que el Instituto de Estadísticas porteño señala que la Comuna 5 es una de las que menos superficie verde tiene por habitante. En ese contexto, la propuesta de Relieve de transformar los 230 metros cuadrados en una microreserva que preserve la vegetación existente, incorpore flora nativa y permita el acceso público con una intervención mínima no es un capricho: es una demanda con fundamento.

El proyecto, que ya fue declarado de interés por la Junta Comunal de la Comuna 5 y cuenta con más de mil firmas de respaldo, llegó también a la Legislatura porteña. La iniciativa plantea que el Ejecutivo de la Ciudad gestione ante el Gobierno nacional el traspaso del inmueble para destinarlo formalmente a espacio verde público y modifique su situación urbanística para evitar que en el futuro pueda ser utilizado para un desarrollo inmobiliario. Pero el tiempo corre y los vecinos lo saben. "Cada día que pasa es una oportunidad que se pierde, tanto por parte del Gobierno de la Ciudad como de los distintos bloques legislativos", advirtieron, mientras reclaman acciones concretas antes de que la subasta del 20 de agosto concrete lo que ellos consideran una entrega de tierras públicas al mercado inmobiliario.

Por ahora, el destino del terreno de Acuña de Figueroa 981 sigue en el aire. Mientras la AABE prepara un nuevo remate que, si la historia se repite, podría volver a quedar desierto, los vecinos de Almagro insisten en que todavía hay margen para frenar la operación. La pulseada, parece, no terminará pronto.

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