- Economía
- 08.06.2026
Más de 5,3 millones de argentinos están en mora: un récord que expone la fragilidad financiera de los hogares
La cantidad de personas con deudas impagas superó los 5,3 millones, una cifra que equivale al 26,9% del total de quienes tienen algún crédito activo en el país. El aumento sostenido de la morosidad ya acumula 18 meses consecutivos y se ha convertido en uno de los principales focos de atención de la economía.
El sistema financiero argentino atraviesa uno de sus momentos más críticos en términos de cumplimiento de pagos. Según un relevamiento de la consultora Analytica elaborado sobre la base de los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el INDEC, un total de 5,3 millones de personas se encuentran actualmente en situación de mora tardía. Esto implica que casi tres de cada diez individuos que poseen algún tipo de financiamiento en el país acumulan un atraso superior a los 90 días en sus obligaciones.
El fenómeno no se limita a los bancos tradicionales. El denominado "sistema financiero ampliado", que incluye desde entidades bancarias y empresas Fintech hasta mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo, casas de electrodomésticos y fideicomisos financieros, reúne a un universo de 19,8 millones de personas con créditos activos. La deuda total de las familias en este entramado asciende a 74,2 billones de pesos, una cifra que representa el 6,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Del total de esa deuda, más del 82% está concentrada en entidades bancarias, mientras que las Fintech acumulan el 10,1% y el resto de las instituciones el 7,5% restante.
La mora golpea con más fuerza fuera de los bancos
La irregularidad en los pagos se distribuye de manera desigual según el tipo de acreedor. En el sector bancario, 14,3 millones de personas poseen deudas, de las cuales el 19,2% presenta algún tipo de irregularidad. Sin embargo, entre quienes operan exclusivamente con Fintech, el ratio de morosos asciende al 28,9%, una diferencia que refleja no solo un mayor riesgo asociado a estos instrumentos, sino también una exposición más aguda de los sectores que recurren a ellos. La situación es aún más crítica en el resto de las entidades no financieras, donde el nivel de mora alcanza al 96,4% de los deudores, afectando a 1,6 millones de personas.
Las cifras generales de incumplimiento, medidas en términos de cantidad de personas, resultan sensiblemente superiores a las que surgen de analizar exclusivamente el volumen de la cartera de crédito irregular, que se ubica en el 15,4%. Esta diferencia indica que el problema afecta a una porción muy amplia de la población, aunque en muchos casos se trate de montos individuales más reducidos.
Las provincias del norte y el conurbano, en rojo
La foto de la morosidad en la Argentina muestra también una marcada segmentación geográfica. La zona norte del país registra los índices de incumplimiento más elevados, con San Juan a la cabeza: el 36% de los deudores de esa provincia presentan atrasos. Le siguen muy de cerca La Rioja, con un 35,3%, y Catamarca, con un 34,8%. En el extremo opuesto se ubica la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), donde el nivel de irregularidad desciende al 16,1%, mientras que en el interior de la provincia de Buenos Aires la mora ronda el 27,7%. Sin embargo, dentro del territorio bonaerense la brecha es profunda: en los municipios del conurbano la tasa de morosos asciende al 30,3%, muy por encima del 23,1% que se observa en el resto de la provincia.
El informe revela además que la Patagonia concentra la deuda mediana más elevada del país, un dato asociado a un mayor nivel de precios relativos en esa región.
Un problema que se profundiza mes a mes
La escalada de la morosidad no es un hecho aislado. Se trata de una tendencia que se viene acentuando en los últimos 18 meses. Según datos de la Central de Deudores del BCRA procesados por la consultora 1816, la irregularidad en los préstamos a hogares alcanzó el 12% en abril de este año, el nivel más alto en más de dos décadas. En octubre de 2024 ese indicador era del 2,5%, lo que significa que en apenas un año y medio prácticamente se multiplicó por cinco.
El propio vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, reconoció recientemente que la mora bancaria —que lentamente empieza a ceder tras haber tocado máximos históricos— es uno de los resabios de la crisis cambiaria que se generó durante las elecciones legislativas del año pasado. En el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), Werning sostuvo que "el nuevo ciclo de expansión del crédito al sector privado resulta más selectivo, saludable y sostenible", y agregó que "se basará en el aprendizaje de deudores y acreedores que van adecuando su comportamiento a un régimen de baja inflación, donde las deudas no se licúan".
Esta última frase no es casual. El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó hace pocas semanas que una parte importante de la mora adicional se originó en deudores que apostaron a que la inflación licuaría sus obligaciones, tomaron crédito a tasas altas, pero el proceso desinflacionario no cumplió con esa expectativa y el sistema acumuló incumplimientos. Caputo admitió que el problema está activo y reconoció que mientras no ceda, el crédito se frena.
Las Fintech, en el ojo de la tormenta
El universo de las billeteras virtuales y otros proveedores no bancarios de crédito muestra una dinámica particularmente preocupante. Según el último Informe de Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC) emitido por el Banco Central, la irregularidad total de esas carteras alcanzó el 26,9% en febrero de este año, lo que representa un aumento de 17,4 puntos porcentuales en la comparación interanual. En las billeteras digitales, el índice de mora trepó hasta el 26,2%, mientras que las emisoras de tarjetas de crédito no bancarias consolidaron un 20,7% de irregularidad.
Uno de los datos más reveladores es que de cada cien pesos en retraso, apenas ocho corresponden a una empresa Fintech. "Es el sector que le presta a quien nadie más quiere prestarle, porque no tienen la capacidad o el apetito por hacerlo", explicó Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech. El problema, entonces, no es el volumen de recursos que esas empresas manejan, sino que atienden a una población de mayor vulnerabilidad, que al caer en mora profundiza su exclusión financiera.
Refinanciaciones y cautela bancaria
Ante este panorama, distintas entidades financieras comenzaron a ofrecer alternativas para refinanciar deudas. El Banco Nación lanzó un programa destinado a quienes presentan dificultades para cumplir con sus obligaciones, incluso si los créditos fueron obtenidos en otras instituciones. Sin embargo, especialistas advierten que refinanciar no siempre es una solución definitiva, ya que los costos financieros siguen siendo elevados y, en algunos casos, los préstamos refinanciados pueden superar ampliamente el 100% anual de costo financiero total.
Mientras tanto, los bancos reaccionaron con cautela. El crédito en pesos al sector privado registró en mayo una leve caída del 0,1% en términos reales, lo que marcó el segundo mes consecutivo de contracción. Los préstamos personales encadenaron en mayo su octava caída mensual consecutiva, con un retroceso real del 1,4%, mientras que la utilización de tarjetas de crédito sufrió una caída real del 1,7% mensual.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, relativizó el impacto del problema sobre la estabilidad del sistema. En una conferencia de prensa, aseguró que el gobierno no tomará medidas para auxiliar a las familias endeudadas en situación de mora y que "no nos vamos a hacer cargo del dinero de la sociedad". Para Bausili, el problema es "marginal" y muchas entidades "ya retomaron la expansión del crédito". Sin embargo, la realidad de los números sigue mostrando que millones de argentinos enfrentan cada mes la dificultad de cumplir con sus compromisos, en un contexto donde los ingresos no alcanzan y el crédito se vuelve cada vez más esquivo.
El fenómeno no se limita a los bancos tradicionales. El denominado "sistema financiero ampliado", que incluye desde entidades bancarias y empresas Fintech hasta mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo, casas de electrodomésticos y fideicomisos financieros, reúne a un universo de 19,8 millones de personas con créditos activos. La deuda total de las familias en este entramado asciende a 74,2 billones de pesos, una cifra que representa el 6,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Del total de esa deuda, más del 82% está concentrada en entidades bancarias, mientras que las Fintech acumulan el 10,1% y el resto de las instituciones el 7,5% restante.
La mora golpea con más fuerza fuera de los bancos
La irregularidad en los pagos se distribuye de manera desigual según el tipo de acreedor. En el sector bancario, 14,3 millones de personas poseen deudas, de las cuales el 19,2% presenta algún tipo de irregularidad. Sin embargo, entre quienes operan exclusivamente con Fintech, el ratio de morosos asciende al 28,9%, una diferencia que refleja no solo un mayor riesgo asociado a estos instrumentos, sino también una exposición más aguda de los sectores que recurren a ellos. La situación es aún más crítica en el resto de las entidades no financieras, donde el nivel de mora alcanza al 96,4% de los deudores, afectando a 1,6 millones de personas.
Las cifras generales de incumplimiento, medidas en términos de cantidad de personas, resultan sensiblemente superiores a las que surgen de analizar exclusivamente el volumen de la cartera de crédito irregular, que se ubica en el 15,4%. Esta diferencia indica que el problema afecta a una porción muy amplia de la población, aunque en muchos casos se trate de montos individuales más reducidos.
Las provincias del norte y el conurbano, en rojo
La foto de la morosidad en la Argentina muestra también una marcada segmentación geográfica. La zona norte del país registra los índices de incumplimiento más elevados, con San Juan a la cabeza: el 36% de los deudores de esa provincia presentan atrasos. Le siguen muy de cerca La Rioja, con un 35,3%, y Catamarca, con un 34,8%. En el extremo opuesto se ubica la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), donde el nivel de irregularidad desciende al 16,1%, mientras que en el interior de la provincia de Buenos Aires la mora ronda el 27,7%. Sin embargo, dentro del territorio bonaerense la brecha es profunda: en los municipios del conurbano la tasa de morosos asciende al 30,3%, muy por encima del 23,1% que se observa en el resto de la provincia.
El informe revela además que la Patagonia concentra la deuda mediana más elevada del país, un dato asociado a un mayor nivel de precios relativos en esa región.
Un problema que se profundiza mes a mes
La escalada de la morosidad no es un hecho aislado. Se trata de una tendencia que se viene acentuando en los últimos 18 meses. Según datos de la Central de Deudores del BCRA procesados por la consultora 1816, la irregularidad en los préstamos a hogares alcanzó el 12% en abril de este año, el nivel más alto en más de dos décadas. En octubre de 2024 ese indicador era del 2,5%, lo que significa que en apenas un año y medio prácticamente se multiplicó por cinco.
El propio vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, reconoció recientemente que la mora bancaria —que lentamente empieza a ceder tras haber tocado máximos históricos— es uno de los resabios de la crisis cambiaria que se generó durante las elecciones legislativas del año pasado. En el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), Werning sostuvo que "el nuevo ciclo de expansión del crédito al sector privado resulta más selectivo, saludable y sostenible", y agregó que "se basará en el aprendizaje de deudores y acreedores que van adecuando su comportamiento a un régimen de baja inflación, donde las deudas no se licúan".
Esta última frase no es casual. El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó hace pocas semanas que una parte importante de la mora adicional se originó en deudores que apostaron a que la inflación licuaría sus obligaciones, tomaron crédito a tasas altas, pero el proceso desinflacionario no cumplió con esa expectativa y el sistema acumuló incumplimientos. Caputo admitió que el problema está activo y reconoció que mientras no ceda, el crédito se frena.
Las Fintech, en el ojo de la tormenta
El universo de las billeteras virtuales y otros proveedores no bancarios de crédito muestra una dinámica particularmente preocupante. Según el último Informe de Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC) emitido por el Banco Central, la irregularidad total de esas carteras alcanzó el 26,9% en febrero de este año, lo que representa un aumento de 17,4 puntos porcentuales en la comparación interanual. En las billeteras digitales, el índice de mora trepó hasta el 26,2%, mientras que las emisoras de tarjetas de crédito no bancarias consolidaron un 20,7% de irregularidad.
Uno de los datos más reveladores es que de cada cien pesos en retraso, apenas ocho corresponden a una empresa Fintech. "Es el sector que le presta a quien nadie más quiere prestarle, porque no tienen la capacidad o el apetito por hacerlo", explicó Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech. El problema, entonces, no es el volumen de recursos que esas empresas manejan, sino que atienden a una población de mayor vulnerabilidad, que al caer en mora profundiza su exclusión financiera.
Refinanciaciones y cautela bancaria
Ante este panorama, distintas entidades financieras comenzaron a ofrecer alternativas para refinanciar deudas. El Banco Nación lanzó un programa destinado a quienes presentan dificultades para cumplir con sus obligaciones, incluso si los créditos fueron obtenidos en otras instituciones. Sin embargo, especialistas advierten que refinanciar no siempre es una solución definitiva, ya que los costos financieros siguen siendo elevados y, en algunos casos, los préstamos refinanciados pueden superar ampliamente el 100% anual de costo financiero total.
Mientras tanto, los bancos reaccionaron con cautela. El crédito en pesos al sector privado registró en mayo una leve caída del 0,1% en términos reales, lo que marcó el segundo mes consecutivo de contracción. Los préstamos personales encadenaron en mayo su octava caída mensual consecutiva, con un retroceso real del 1,4%, mientras que la utilización de tarjetas de crédito sufrió una caída real del 1,7% mensual.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, relativizó el impacto del problema sobre la estabilidad del sistema. En una conferencia de prensa, aseguró que el gobierno no tomará medidas para auxiliar a las familias endeudadas en situación de mora y que "no nos vamos a hacer cargo del dinero de la sociedad". Para Bausili, el problema es "marginal" y muchas entidades "ya retomaron la expansión del crédito". Sin embargo, la realidad de los números sigue mostrando que millones de argentinos enfrentan cada mes la dificultad de cumplir con sus compromisos, en un contexto donde los ingresos no alcanzan y el crédito se vuelve cada vez más esquivo.
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