- Economía
- 23.07.2026
El consumo masivo cayó por sexto mes consecutivo y acumuló una baja de casi 3% en el primer semestre
El dato de junio profundizó la tendencia negativa que atraviesa el mercado interno. Según la consultora Scentia, el retroceso interanual fue del 2,7%, mientras que el acumulado de los primeros seis meses del año alcanza una contracción del 2,9%. El comercio electrónico fue el único canal que escapó a la caída generalizada, con un crecimiento del 41% interanual.
El consumo masivo en Argentina no logra encontrar un piso y cerró junio con su sexta caída interanual consecutiva, profundizando el deterioro que viene arrastrando desde comienzos de año. De acuerdo con el último relevamiento de la consultora Scentia, las ventas medidas en volumen retrocedieron un 2,7% en comparación con el mismo mes de 2025, un desempeño que se ubica entre los más débiles de los últimos trimestres.
Con este resultado, el acumulado del primer semestre de 2026 ya muestra una contracción del 2,9%, consolidando la distancia con los niveles de actividad comercial de años anteriores. El dato resulta especialmente llamativo porque en mayo la caída se había moderado al 1,6%, lo que había generado expectativas sobre un posible punto de inflexión impulsado por una menor presión inflacionaria. Sin embargo, esa reversión no se produjo.
El índice de consumo que elabora Scentia, tomando enero de 2023 como base 100, se ubicó en junio en 82,9 puntos, dos puntos por debajo de los 84,8 que había marcado en mayo. El pico de esa serie se alcanzó en diciembre de 2023, cuando el indicador llegó a 111, y desde entonces la tendencia fue descendente sin que ningún mes haya logrado una recuperación sostenida.
La caída del consumo en términos reales contrasta con lo que muestran las cifras nominales. Las ventas en pesos subieron un 26,6% interanual, pero el precio promedio de los productos relevados avanzó un 23,1% en el mismo período. Eso significa que el incremento en la facturación se explica casi enteramente por la suba de precios y no por una mayor cantidad de productos vendidos. La inflación interanual al consumidor se ubicó en 33,5% en junio, con un acumulado de 16,8% en lo que va del año, según datos del Indec.
El desplome alcanzó a casi todos los canales presenciales. Los kioscos y almacenes de barrio registraron la peor performance mensual, con una caída del 4,6% interanual. El canal mayorista retrocedió un 3,3%, mientras que las grandes cadenas de supermercados sufrieron una contracción del 2,6%. Los autoservicios independientes bajaron un 1,6% y las farmacias, que en mayo habían crecido 2,3%, cerraron junio sin variación (0,0%). En los supermercados, el acumulado del primer semestre es aún más preocupante: las ventas cayeron un 4,6% en el período.
Por rubros, el panorama es igualmente adverso. El desayuno y la merienda lideraron las caídas con un retroceso del 7,7% interanual, seguidos por los productos de limpieza de ropa y hogar (-6,2%) y los alimentos perecederos (-5,7%). La única categoría que cerró junio en terreno positivo fue la de bebidas con alcohol, con una suba del 9,4%, un comportamiento que los analistas vinculan en gran medida al efecto del Mundial de fútbol que se está disputando en estas semanas.
En medio de este escenario sombrío, el comercio electrónico se erige como la gran excepción. Las ventas online crecieron un 41% interanual en junio, superando ampliamente el 29,9% que había registrado en mayo, y acumulan una expansión del 34,8% en lo que va de 2026. Lo más relevante es que el crecimiento fue transversal: las ocho canastas relevadas por Scentia —alimentación, bebidas con y sin alcohol, desayuno y merienda, higiene y cosmética, impulsivos, limpieza de ropa y hogar, y perecederos— cerraron junio en terreno positivo dentro del canal digital. Las bebidas alcohólicas encabezaron el alza con un 61,8%, seguidas por los alimentos con 54,6% y los productos impulsivos con 45,2%.
El informe de Scentia pinta así el retrato de un mercado interno que no termina de encontrar el rumbo. La contracción del consumo masivo, que ya lleva medio año de caídas ininterrumpidas, refleja la persistente debilidad del poder adquisitivo de las familias argentinas. Y mientras los comercios de proximidad y las grandes cadenas sufren el embate de la recesión, el bolsillo del consumidor se refugia cada vez más en las pantallas, donde los precios y la conveniencia parecen inclinar la balanza a favor del click.
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