- Sociedad
- 26.05.2026
Advierten sobre riesgos en “Gemelo Digital Social”, un sistema de IA para diseñar políticas públicas
El Ministerio de Capital Humano presentó una herramienta basada en inteligencia artificial que integra datos de múltiples fuentes para simular escenarios sociales y optimizar decisiones estatales. Mientras el Ejecutivo lo celebra como un avance histórico hacia un Estado predictivo, especialistas y legisladores advierten sobre los riesgos.
El presidente Javier Milei anunció el viernes 22 de mayo de 2026, a través de sus redes sociales, el lanzamiento del primer “Gemelo Digital Social” de Argentina. Se trata de un sistema impulsado por inteligencia artificial que busca transformar la forma en que se diseñan e implementan las políticas sociales, pasando de una lógica reactiva a una capacidad de anticipación y simulación de escenarios futuros.
Según la descripción oficial, el Gemelo Digital integra información proveniente de diversas bases de datos del Estado —y potencialmente de otras fuentes— en una plataforma unificada. La inteligencia artificial procesa esos datos para identificar patrones relevantes, proyectar impactos de intervenciones públicas y ayudar a optimizar recursos con el objetivo de fortalecer el “capital humano” de la población a lo largo del tiempo. El Gobierno lo presenta como un cambio de paradigma que permitirá entender cómo las políticas afectan el desarrollo de habilidades, autonomía y oportunidades de las personas.
Desde el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, destacaron que esta iniciativa posiciona a Argentina como pionera mundial en la aplicación de esta tecnología al ámbito social. El video institucional difundido por Milei enfatiza la transición hacia “un Estado que anticipa” en lugar de solo responder a problemas ya ocurridos. El proyecto contempla convocar a actores del sector público, privado, académico y tecnológico internacional para construir el modelo.
Expertos en tecnología explican que los gemelos digitales son réplicas virtuales de sistemas reales que permiten realizar simulaciones. En industrias como la aeronáutica o la salud ya se utilizan para predecir comportamientos y optimizar procesos. En este caso, aplicado al ámbito social, la herramienta buscaría responder preguntas como qué impacto podría tener una determinada política en diferentes grupos poblacionales o cómo evolucionarían ciertos indicadores ante distintos escenarios.
Sin embargo, el anuncio despertó inquietudes entre legisladores de la oposición, especialistas en protección de datos y organizaciones de la sociedad civil. Uno de los principales puntos de debate es la falta de detalles públicos sobre cómo se recolectarán, cruzarán y resguardarán los datos personales de los argentinos. Aunque el Gobierno asegura que se trata de información agregada y anonimizada para generar inteligencia pública, no se han brindado precisiones suficientes sobre los protocolos de privacidad, las evaluaciones de impacto en derechos humanos ni las salvaguardas contra sesgos algorítmicos.
Varios diputados presentaron pedidos de informes para conocer los alcances del proyecto, el software que se utilizará y si habrá cesión de datos a terceros. Organizaciones como Fundación Vía Libre exigieron claridad sobre el cumplimiento de la Ley de Protección de Datos Personales y alertaron sobre los riesgos de decisiones automatizadas que podrían afectar a las personas sin su conocimiento ni consentimiento.
Además, surgieron preguntas sobre posibles vínculos con empresas tecnológicas internacionales especializadas en análisis de grandes volúmenes de datos. Algunos analistas mencionaron el interés que podrían tener compañías como Palantir en este tipo de iniciativas, dada su experiencia en sistemas predictivos para gobiernos, y advirtieron sobre los desafíos de soberanía digital y posibles transferencias de información sensible.
El debate se centra en equilibrar las potenciales ventajas de una gestión pública más eficiente y basada en evidencia con la protección de derechos fundamentales. Mientras el Ejecutivo avanza con la conformación de mesas de trabajo para desarrollar el sistema, crece la expectativa por mayores precisiones que disipen las dudas sobre el resguardo de la privacidad de los ciudadanos en esta nueva era de simulación social.
Según la descripción oficial, el Gemelo Digital integra información proveniente de diversas bases de datos del Estado —y potencialmente de otras fuentes— en una plataforma unificada. La inteligencia artificial procesa esos datos para identificar patrones relevantes, proyectar impactos de intervenciones públicas y ayudar a optimizar recursos con el objetivo de fortalecer el “capital humano” de la población a lo largo del tiempo. El Gobierno lo presenta como un cambio de paradigma que permitirá entender cómo las políticas afectan el desarrollo de habilidades, autonomía y oportunidades de las personas.
Desde el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, destacaron que esta iniciativa posiciona a Argentina como pionera mundial en la aplicación de esta tecnología al ámbito social. El video institucional difundido por Milei enfatiza la transición hacia “un Estado que anticipa” en lugar de solo responder a problemas ya ocurridos. El proyecto contempla convocar a actores del sector público, privado, académico y tecnológico internacional para construir el modelo.
Expertos en tecnología explican que los gemelos digitales son réplicas virtuales de sistemas reales que permiten realizar simulaciones. En industrias como la aeronáutica o la salud ya se utilizan para predecir comportamientos y optimizar procesos. En este caso, aplicado al ámbito social, la herramienta buscaría responder preguntas como qué impacto podría tener una determinada política en diferentes grupos poblacionales o cómo evolucionarían ciertos indicadores ante distintos escenarios.
Sin embargo, el anuncio despertó inquietudes entre legisladores de la oposición, especialistas en protección de datos y organizaciones de la sociedad civil. Uno de los principales puntos de debate es la falta de detalles públicos sobre cómo se recolectarán, cruzarán y resguardarán los datos personales de los argentinos. Aunque el Gobierno asegura que se trata de información agregada y anonimizada para generar inteligencia pública, no se han brindado precisiones suficientes sobre los protocolos de privacidad, las evaluaciones de impacto en derechos humanos ni las salvaguardas contra sesgos algorítmicos.
Varios diputados presentaron pedidos de informes para conocer los alcances del proyecto, el software que se utilizará y si habrá cesión de datos a terceros. Organizaciones como Fundación Vía Libre exigieron claridad sobre el cumplimiento de la Ley de Protección de Datos Personales y alertaron sobre los riesgos de decisiones automatizadas que podrían afectar a las personas sin su conocimiento ni consentimiento.
Además, surgieron preguntas sobre posibles vínculos con empresas tecnológicas internacionales especializadas en análisis de grandes volúmenes de datos. Algunos analistas mencionaron el interés que podrían tener compañías como Palantir en este tipo de iniciativas, dada su experiencia en sistemas predictivos para gobiernos, y advirtieron sobre los desafíos de soberanía digital y posibles transferencias de información sensible.
El debate se centra en equilibrar las potenciales ventajas de una gestión pública más eficiente y basada en evidencia con la protección de derechos fundamentales. Mientras el Ejecutivo avanza con la conformación de mesas de trabajo para desarrollar el sistema, crece la expectativa por mayores precisiones que disipen las dudas sobre el resguardo de la privacidad de los ciudadanos en esta nueva era de simulación social.
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