90 años del Obelisco: Buenos Aires se prepara para una gran celebración con mapping, música y una noche a pura historia

El próximo sábado 23 de mayo, el monumento más emblemático de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires celebrará nueve décadas de vida con un evento multitudinario y gratuito. La denominada “Noche del Obelisco” transformará la Avenida Corrientes en un gran escenario urbano.

El escenario está casi listo en el cruce de las avenidas Corrientes y 9 de Julio. Allí donde el tránsito suele ser un torrente incesante, este fin de semana el espacio se reconvertirá en el corazón palpitante de una celebración histórica. Es que el Obelisco, ese coloso de 67,5 metros que se yergue como un centinela de hormigón en la Plaza de la República, está a punto de cumplir 90 años, y la ciudad entera le prepara una fiesta a la altura de su leyenda.



La celebración central tendrá lugar el sábado 23 de mayo, fecha exacta del aniversario, aunque los ecos de los festejos se extenderán durante todo el fin de semana largo. Bajo el nombre de “La Noche del Obelisco”, las actividades comenzarán a partir de las 19 y se prolongarán hasta bien entrada la madrugada del domingo, con un pico de programación que se extenderá hasta las 2. La arteria principal del evento será la Avenida Corrientes, que en el tramo comprendido entre Callao y Cerrito se transformará en un gran pasillo cultural lleno de música, intervenciones artísticas y espectadores.

Una máquina del tiempo sobre la avenida

Uno de los puntos más atractivos de la jornada será el despliegue del mapping 3D que convertirá al propio Obelisco en un enorme lienzo. A las 21 y nuevamente a las 22, el monumento se iluminará con imágenes históricas rescatadas del archivo fotográfico del Museo de la Ciudad, repasando visualmente las transformaciones urbanas y sociales de Buenos Aires a lo largo de nueve décadas. Estas proyecciones estarán acompañadas en vivo por la Orquesta Mahler, cuya música le pondrá la banda sonora a este viaje en el tiempo a través de la memoria porteña.

El cronograma musical incluye, además, una presentación especial denominada “Por Siempre Astor” a las 23, en homenaje al inoxidable legado del músico argentino. Al filo de la medianoche, el escenario será para Joaco Burgos con un repertorio dedicado al rock nacional, mientras que la madrugada del domingo seguirá con la actuación de los No NaMe Djs, garantizando que la energía no decaiga hasta el cierre.

Paralelamente a los shows, los organizadores han preparado una experiencia inmersiva denominada “Nueve décadas en una noche”, diseñada para que los vecinos y turistas caminen a través de distintas épocas de la vida cultural de la ciudad. Cada cuadra de Corrientes tendrá una ambientación diferente, recreando momentos icónicos que van desde la construcción del monumento en 1936 hasta las vanguardias más contemporáneas, con personajes performáticos y música que transportará a los visitantes de una década a otra.

El desafío de llegar a la cima

Aprovechando la efeméride, el gobierno porteño habilitó un sistema de sorteos para que 90 afortunados puedan acceder al Mirador Obelisco, una experiencia turística abierta recién desde 2025 que permite ingresar al interior del monumento. El recorrido, que tiene una duración aproximada de 20 minutos, implica ascender los primeros ocho escalones hasta llegar a un ascensor vidriado que eleva a los visitantes hasta la cúpula, desde donde se debe subir una escalera caracol de 35 peldaños para finalmente acceder a las vistas panorámicas 360 grados. Las autoridades han aclarado que, por limitaciones técnicas y de seguridad, el acceso no está disponible para personas con movilidad reducida o usuarios de silla de ruedas.

En sintonía con el espíritu festivo y el marco del fin de semana largo por el aniversario de la Revolución de Mayo, los comercios y locales gastronómicos de la zona también se sumarán a la propuesta. Bares, restaurantes y teatros extenderán sus horarios de atención hasta las 2 de la madrugada, permitiendo que la fiesta se prolongue naturalmente desde la calle hacia los interiores de la ciudad.

Un ícono construido en tiempo récord

El Obelisco fue inaugurado un 23 de mayo de 1936, en el marco de los festejos por el cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza. Fue diseñado por el arquitecto Alberto Prebisch, una de las figuras centrales del modernismo argentino, quien también es responsable de la construcción del emblemático Teatro Gran Rex. La obra, que demandó un tiempo de ejecución de solo 31 jornadas de trabajo intensivo, se levantó sobre el terreno que hasta 1931 había ocupado la iglesia de San Nicolás de Bari. En esa misma esquina, allá por 1812, flameó por primera vez la bandera argentina. Los trabajos comenzaron el 20 de marzo y culminaron con una ceremonia que incluyó la colocación de una placa conmemorativa en su base.

A lo largo de casi un siglo, ese monolito se convirtió en mucho más que un hito arquitectónico. Ha sido escenario de celebraciones futbolísticas desbordantes, punto de encuentro para movilizaciones multitudinarias y escenario silencioso de incontables desamores y promesas. Allí, bajo su sombra, la ciudad se ha despedido, se ha reencontrado y ha festejado sus más grandes alegrías. La celebración de este sábado no es, en definitiva, más que el espejo de esa relación simbiótica entre el porteño y su obelisco: un símbolo que sigue mirando hacia el cielo mientras Buenos Aires, a sus pies, no deja de girar y de soñar.

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