Diputados dio media sanción a la Ley Hojarasca y la envió al Senado para su tratamiento definitivo

La Cámara de Diputados aprobó este miércoles el proyecto impulsado por el Gobierno para derogar decenas de normas consideradas obsoletas o superfluas, en un nuevo avance de la agenda de desregulación. La iniciativa, que recibió respaldo mayoritario, ahora deberá sortear su discusión en la Cámara alta.

En una sesión especial realizada este miércoles 20 de mayo de 2026, la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto conocido como Ley Hojarasca, una iniciativa del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger. El texto busca eliminar del ordenamiento jurídico argentino más de setenta disposiciones que, según el Ejecutivo, ya no tienen aplicación práctica, han sido superadas por normativas posteriores o generan cargas burocráticas innecesarias sin aportar beneficios concretos a la sociedad.



La votación en general y particular arrojó 138 sufragios a favor, 96 en contra y 9 abstenciones. El oficialismo de La Libertad Avanza logró el respaldo necesario con el acompañamiento de sectores de la oposición dialoguista, como bloques provinciales y algunos legisladores de fuerzas centristas, lo que permitió avanzar con relativa holgura en el recinto. Una vez aprobada en Diputados, la norma pasó al Senado, donde el Gobierno confía en obtener su sanción definitiva en las próximas semanas.

Durante el debate, los diputados del oficialismo defendieron la medida como un paso necesario para aligerar el entramado regulatorio que, a su juicio, complica la vida diaria de los ciudadanos y las actividades productivas. Argumentaron que muchas de estas leyes responden a contextos históricos ya superados, como avances tecnológicos que las vuelven irrelevantes o la creación de organismos que ya no existen. Entre los ejemplos mencionados figuraron disposiciones vinculadas a trámites burocráticos obsoletos, restricciones a libertades individuales sin sentido actual o normativas declarativas que no contaron con financiamiento ni implementación real.

Desde la oposición, en particular desde Unión por la Patria y el Frente de Izquierda, se criticó la iniciativa por considerarla parte de un plan más amplio de debilitamiento de las instituciones estatales. Legisladores como Nicolás Trotta y Myriam Bregman advirtieron sobre posibles consecuencias de eliminar normas sin un análisis exhaustivo, aunque el oficialismo insistió en que el proyecto fue ajustado previamente para excluir aquellas disposiciones que generaban mayor controversia o resistencia.

La aprobación de la Ley Hojarasca se enmarca en el esfuerzo del Gobierno por avanzar en una agenda de simplificación normativa. Fuentes oficiales destacan que se trata de la primera de una serie de iniciativas similares que se presentarán en el futuro con el mismo objetivo. En paralelo, durante la misma sesión, los diputados también debatieron y votaron modificaciones al régimen de subsidios al consumo de gas en zonas frías, otro tema sensible en el contexto económico actual.

Con esta media sanción, el Ejecutivo suma un nuevo logro legislativo en materia de desregulación, aunque el verdadero impacto dependerá del contenido final que apruebe el Senado y de la efectividad con la que se implementen los cambios en la práctica. El debate deja en evidencia las tensiones persistentes entre quienes priorizan la eliminación de trabas regulatorias y aquellos que alertan sobre los riesgos de avanzar sin mayor debate sobre cada norma en particular.

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