COMUNA 12

En Villa Pueyrredón existe un tanque con historia

Este tanque está situado en el barrio General San Martín, fue construido a fines de los años 40 para abastecer de agua a los 34 edificios de la zona.


Situado en el centro geográfico del barrio General San Martín, el viejo tanque sobresale como uno de los monumentos que recuerdan los inicios de este sector de Villa Pueyrredón. “Por la libre voluntad del pueblo como expresión de soberanía” es la frase con letras de hierro (aunque falten algunas de ellas) que lo rodean.
 
Inaugurado con el nombre “17 de Octubre”, hoy “General San Martín” – nombre impuesto luego del derrocamiento del peronismo en 1955 -, es un barrio de 34 edificios de idéntica arquitectura (pabellones) de cuatro plantas con dos departamentos por piso diseñado por el arquitecto Carlos Coire, dentro del plan Eva Perón que desarrolló entre los años 1948 y 1954 nueve barrios, tres de ellos en los límites de la actual Comuna 12.
 
El General San Martín tiene zonas comunes parquizadas, calles internas, patio de juegos, una iglesia, un sector comercial, y un monumento que sobresale y se mantiene incólume desde sus orígenes. Se trata del tanque de agua que emerge en el centro geográfico del barrio, a 100 metros del cruce entre la calle Ezeiza y pasaje El Gaucho, con una plazoleta que es un lugar de encuentro social.
 
“El tanque cumplió una función y ahora cumple otra, pero es un pedazo destacado de nuestro barrio”, afirma al portal El Barrio Pueyrredón Mónica Vidort, referente del barrio. A finales de los años 40, fue concebido con la función de ejercer presión para que el agua llegara sin dificultades a todos los pisos de los pabellones.
 
“El tanque le daba agua al barrio. Tenía debajo motores, que trabajaban a miles de caballos de fuerza con una cañería, haciendo que la presión fuera suficiente para elevar el agua. Eran tan pesados que cuando se quemaban, había que sacarlos con una grúa”, recuerda Mónica. 
 
Décadas después la empresa proveedora determinó que ya no era necesario contar con los motores y perdió su función principal. En sus años de vigencia, no solo fue relevante para el vecindario, “cuando el club 17 de Agosto se amplió y construyeron la piscina, la llenaron con el agua de este tanque”, destaca Mónica.
 
Con el tiempo se convirtió en un monumento para el barrio, actuando de punto de encuentro social donde se hacían los viejos carnavales. Vecinos y vecinas usan su plazoleta para “tomar fresco”, descansar o relajarse, es un punto alejado de los complejos de viviendas. Este lugar es el elegido por la murga “Soñadores de Villa Pueyrredón” para sus ensayos.
 
El tanque está rodeado de árboles que tienen también su historia. “Hay siete tilos que Eva Perón trajo de España y los mandó a colocar acá. Fue un regalo de Francisco Franco, cuando ella había viajado para allá para llevar alimentos y donaciones”, cuenta Mónica.
 
Actualmente es la sede administrativa del original Barrio 17 de Octubre. “Siempre hubo una oficina, que es la administración general del barrio. Ahí se reúnen además los presidentes de los edificios, o se hacen las asambleas, porque tiene un escritorio muy espacioso para desplegar los libros y el material necesario”, explica Mónica.
 

Dos hitos lo acompañan como lugar destacado para el vecindario. Por un lado, estaba allí el único teléfono público que tenía el barrio antes de que se ampliara el servicio. Y por otro, en su oficina atendía la primera empresa proveedora de cable dentro del barrio. Funcionaba por cable coaxil antes de que llegaran las grandes compañías. “Te daban los canales de aire y algunos de película. Ibas ahí, pagabas y tenías el servicio”, dice Mónica.
 
El tanque conserva uno de los legados de la cultura peronista que fundó al barrio, a unos tres metros de altura de su pie figura la frase: “Por la libre voluntad del pueblo como expresión de soberanía”. El paso del tiempo y el vandalismo hicieron lo suyo, faltan algunas letras del letrero de hierro. Mónica responsabiliza al Gobierno de la Ciudad por “nunca ocuparse”. Y señala, respecto al mástil situado frente al tanque: “debería ponerse la bandera en las fechas patrias, pero nunca lo hacen”.
 
“Una mezcla de dejadez y desinterés”, asegura Mónica, hicieron que los bustos de Evita y Juan Domingo Perón ya no estén junto al de José de San Martín, a los pies del mástil. “Desaparecieron, a pesar de que hay una reja. Pero aunque no lo quieran aceptar muchos, el barrio tiene una historia que los vincula para siempre con ellos”, cierra.
 


COMENTARIOS