LO MATARON POR ROBAR DOS CHOCOLATES, UN ACEITE Y UN QUESO

Liberaron a los empleados de Coto acusados por la muerte de Ferrer: uno quedó procesado

El juez constató que el jubilado murió por los golpes recibidos, pero consideró que no hubo intención de matarlo. Un empleado fue procesado por homicidio preterintencional y el otro, sobreseído.



El caso causó conmoción la semana pasada y generó una masiva protesta vecinal. Vicente Ferrer, de 68 años, murió tras ser golpeado por llevarse sin pagar un aceite, un queso y dos chocolates de la sucursal de Coto de San Telmo. La Justicia constató que falleció por los golpes recibidos por uno de los empleados, pero consideró que no tuvo intención de matarlo: lo procesó por el delito de homicidio preterintencional y lo liberó. El otro fue sobreseído.

Según consignó el periodista Martín Angulo en Infobae, la decisión la tomó este martes el juez de instrucción Darío Bonanno, que concluyó que Ferrer murió por los golpes que recibió pero consideró que los acusados no tuvieron intención de quitarle la vida y descartó que en el caso haya habido "una violencia inusitada".

El único que quedó procesado fue el empleado de Coto Ramón Cerafín Chávez. "En el afán de asegurar la detención de Ferrer (por los elementos que previamente había sustraído), ejerció sobre él un despliegue de violencia que causó de manera mediata su fallecimiento", escribió el juez en la resolución a la que accedió Infobae. Para el magistrado, Chávez tuvo un accionar "desproporcionado" porque "la víctima era una persona de 68 años de edad y se encontraba en inferioridad física de acuerdo a su contextura", pero descartó que haya tenido la intención de matarlo.

El segundo acusado es Gabriel Alejandro de la Rosa, vigilador privado de Coto, quien fue sobreseído porque el juez entendió que solo buscó aprehender a Ferrer para buscar a la Policía y porque no estaba en el momento en que Chávez redujo a la víctima.

La decisión del juez fue luego de acceder a las cámaras de seguridad que muestran lo que pasó el viernes 16 de agosto a las 18:39. Allí se ve a Ferrer salir con los productos sin pagar, y al vigilador privado que intentó retenerlo. Forcejearon, De la Rosa lo tomó de las manos pero Ferrer se opuso. Salieron a la calle y llegó Chávez, que lo tomó de los brazos. Luego De la Rosa se fue a llamar a la Policía de la Ciudad.

Tras caminar unos metros, según consta en la resolución a partir de las imágenes, Chávez tomó a Ferrer del cuerpo, lo redujo y lo lanzó al piso. Ferrer se levantó y Chávez lo volvió a tirar al piso y le presionó la espalda con sus rodillas. Así lo encontró un policía que declaró en la causa: dijo que le tomó los datos personales a Ferrer, quien tenía un hilo de sangre en la cabeza y que repentinamente se desvaneció y cayó al piso. Se le hicieron maniobras de RCP y fue trasladado al Hospital Argerich, donde murió. La autopsia reveló que la causa de la muerte de Ferrer fue un traumatismo de cráneo con hemorragia que le provocó una "falla multiorgánica".

"Esta conclusión, confrontada con los registros fílmicos colectados y el relato de los testigos que lo complementan, permite afirmar que la causa del fallecimiento de Ferrer fue consecuencia de las maniobras de retención desarrolladas individualmente por Ramón Cerafín Chávez", sostuvo el juez Bonanno. Y consideró que el empleado hizo un "un despliegue innecesario de violencia a sabiendas de que iba a lesionarlo (ya que cuando lo arrojó al suelo, le apoyó su rodilla fuertemente contra la espalda mientras tenía la cabeza en el piso)".

El magistrado agregó que "las pruebas incorporadas hasta el momento –con particular atención en los registros fílmicos– no resultan a mi juicio concluyentes para afirmar de manera apodíctica que Chávez desplegó sobre Ferrer una violencia inusitada que podría llevarlo siquiera a la representación de su muerte, no obstante las consecuencias de su conducta, por la forma en la que lo retenía, las veces que doblegó su fuerza y lo tiró al piso, llevan ínsito el ánimo de producirle un daño en el cuerpo".

Chávez fue procesado como autor del delito de homicidio preterintencional, que tiene una pena de uno a tres años de prisión, y recibió un embargo de 800 mil pesos.
 

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