COMUNA 5

La Escuela de Cerámica N° 1 de Almagro cortó ayer la calle para rechazar el traslado

A la Escuela de Cerámica N° 1, del barrio de Almagro, el Ministerio de Educación porteño quiere llevarla a Vélez Sarsfield. Para resistir el traslado, la comunidad educativa salió ayer a la calle para rechazar este traslado intempestivo.


Autoridades de la escuela, docentes, no docentes, auxiliares, alumnos y familiares de la Escuela de Cerámica N°1 cortaron ayer  la avenida Rivadavia, a la altura de Bulnes, con la consigna: “No al traslado, si a la ampliación”. El Ministerio de Educación de la Ciudad quiere trasladar el establecimiento al barrio de Vélez Sársfield, a más de siete kilómetros de su actual ubicación, informa Página 12.
 
Después del corte de calle se realizó una asamblea para rechazar la mudanza. Esta medida no sólo complicaría la vida de los estudiantes –el 80 por ciento de la matrícula pertenece al barrio–, sino la de muchos docentes que dictan materias tanto en el bachillerato como en la tecnicatura, que también funciona en el edificio, o en escuelas de la zona, y que no podrán compatibilizar las horas de clase.
 
El lunes 26 de noviembre, a pocos días de finalizar el ciclo lectivo y con los alumnos ingresantes ya inscriptos para el curso del año próximo, la directora de Educación Artística de la Ciudad, Helena Alderoqui comunicó por email el traslado de la institución ubicada en Bulnes 45 a un edificio en la calle Juan B. Alberdi 4139, en la Comuna 10, que está destinado a la Escuela Artística Rogelio Yrurtia, con la que compartiría el predio.
 
Con la mudanza de la escuela fundada en 1940, en la que fue casa-taller del maestro ceramista Fernando Arranz, la institución quedaría desdoblada en dos sedes que, según denuncia la comunidad educativa, impediría “la realización de proyectos pedagógicos en las distintas modalidades y grupos etarios, que hasta ahora se vienen desarrollando con grandes resultados”. A su vez, la distancia pondría en riesgo la fuente laboral de los docentes, quienes arman sus horarios de clase en función de la ubicación de las escuelas en las que trabajan, la mayoría de ellos en más de una institución.
 
El traspaso también va a implicar la desorganización familiar de aquellos que están cursando, quienes deberán invertir más tiempo de viaje y utilizar varios medios de transporte para llegar al nuevo edificio. A lo que se suma la dificultad para los ingresantes, cuyos padres tal vez eligieron la escuela no sólo por su orientación o historia sino por la cercanía.
 
“La mayoría de los alumnos son del barrio y con el traslado muchos se pueden quedar sin escuela. Y a los que están por ingresar, que ya se inscribieron y que se preparan para dar un examen, en ningún momento les dijeron que la escuela se iba a mudar. Recién la semana pasada, de forma arbitraria, el Ministerio anunció el traslado, cuando había un proyecto en la Legislatura para expropiar un predio lindero a la escuela para ampliar las instalaciones, y al que el PRO se negó a dar quórum”, explicó a Página 12 Andrea Bohus, mamá de dos alumnas del bachillerato, quien remarcó que el traslado “es un desarraigo, que atenta contra la identidad y la historia del barrio”.
 
Por esta escuela pasaron artistas como Antonio Berni, Lino Spilimbergo, Liliana Maresca, Antonio Pujía, Emilio Villafañe, entre otros.
 
Celeste Mac Dougall, docente de la escuela, explicó que “esto es un proyecto que excede el reclamo del Cerámica porque lo que quieren es hacer un polo educativo artístico en esa zona, con todos los problemas que trae aparejado en relación a la propuesta escolar y a la centralización artística en un solo barrio”.
 
Desde hace años, la comunidad educativa, en la que se cursa el Bachiller con Orientación Cerámica y la Tecnicatura en Cerámica Artística; y Auxiliares en Cerámica, Vitral y Esmaltado sobre Metales, venía reclamando una ampliación porque les hace falta un comedor, un salón de usos múltiples y un lugar para hacer actividad física.
 
El 22 de noviembre, se iba a tratar un proyecto de la legisladora de Unidad Ciudadana Victoria Montenegro, que declaraba de utilidad pública y sujeto a expropiación el edificio de Bulnes 27, lindero a la escuela, y la puesta en valor del edificio histórico porque presenta problemas edilicios. Sin embargo, el bloque oficialista, Vamos Juntos, decidió no permitir el debate.


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