EDUCACIÓN

Distinta vara: el caso que rebate el argumento de Larreta para cerrar el jardín del Ramos Mejía

El Ejecutivo porteño argumentó que el cierre progresivo de la Escuela Infantil 6 del DE 6 se debe a una “medida sanitaria” ante el riesgo que implica un jardín en ámbito hospitalario. Pero en otro jardín similar, en el Tornú, fue necesaria una orden judicial para que el GCBA evitara que los chicos atravesaran el hospital para llegar a sus salitas.



por Luciana Rosende

Cuando a fuerza de lucha e insistencia la comunidad educativa del jardín de infantes que funciona en el Hospital Ramos Mejía logró que el reclamo contra el cierre de salas cobrara visibilidad, el Gobierno de la Ciudad tuvo que empezar a referirse públicamente al tema. El argumento que comenzó a esgrimir es que el cierre obedecía a una “medida sanitaria”, ante los riesgos que implica que haya nenes y nenas en un ámbito hospitalario. Pero la justificación elegida por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta choca con el accionar que la misma gestión tuvo con otro jardín que funciona en un hospital: ¿Por qué el caso del jardín del Tornú rebate el argumento del Gobierno porteño para cerrar el jardín del Ramos?

“Tener un jardín dentro de un hospital no siempre es lo más aconsejable”, dijo Larreta la semana pasada, al ser entrevistado por Gustavo Sylvestre y consultado sobre el caso. Tras negar que se trate de un cierre y definirlo como un traslado –pese a que oficialmente se confirmó el cierre del lactario para el año que viene y el cierre progresivo de las salas de uno y dos años, y no se asignaron las vacantes disponibles para el resto de las salas-, el jefe de Gobierno recurrió a ese planteo para defender que el prestigioso jardín del Ramos deje de funcionar allí.

El mismo argumento había expresado semanas atrás la ministra de Salud, Ana María Bou Pérez, en una reunión con referentes sindicales preocupados por el cierre de salas. En ese encuentro, señaló que el cierre se debe a una "medida sanitaria", porque el jardín está dentro de un hospital e implica riesgos de contagio para los chicos y porque el edificio no está en condiciones. “Le refutamos todo. La ministra contestó que no hace falta que algún chico se haya contagiado, que es una medida preventiva. Pero el jardín tiene ingreso con entrada propia, no hay que pasar por el hospital. Y reformaron salas con presupuesto del CGBA. Se caía la argumentación que ellos tenían”, contó por entonces a este portal Norberto Gómez, uno de los delegados de Sutecba presente en esa reunión.

En tanto, la Escuela Infantil 2 del Distrito Escolar 14 funciona en el edificio del Hospital Tornú. Hasta el mes pasado, ese jardín de infantes carecía de entrada independiente. Los nenes y nenas debían atravesar el hospital para llegar a sus salitas. El Gobierno de la Ciudad construyó una entrada independiente hace poco. Pero no lo hizo por decisión propia: fue necesaria una orden judicial para que el Ejecutivo porteño acatara ese reclamo –entre muchos otros- de la comunidad hospitalaria y educativa.

Fue en agosto pasado cuando el Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso y Administrativo y Tributario Nº2, a cargo de Andrés Gallardo, ordenó al Gobierno porteño  realizar una serie de obras y mejoras en el Tornú, en no más de 45 días corridos. La causa estaba en la Justicia desde 2012; hubo sentencia contra el Gobierno de la Ciudad en 2014, que encontraba firme desde agosto de 2016. Sin embargo, la gestión macrista seguía sin cumplir con las refacciones y obras necesarias para garantizar la seguridad de trabajadores y pacientes. Entre ellas, la entrada independiente para el jardín. Recién tras la intimación judicial se concretó.

“La entrada nueva se hizo finalmente. Los pibes para entrar a su jardín no tienen por qué atravesar el hospital”, apuntó Gabriel Rosenstein, médico del Hospital Tornú, en diálogo con Nueva Ciudad. Advirtió, de todos modos, que otras de las obras previstas “siguen siendo un desastre; la misma empresa que mantuvo el hospital así –vinculada a Nicolás Caputo- está haciendo los arreglos”.

Lo cierto es que el caso del jardín del Tornú echa por tierra con el argumento esgrimido por la gestión de Larreta ante el cierre del jardín del Ramos. O, al menos, pone en evidencia que se mide con distinta vara la supuesta peligrosidad que implica o no la presencia de un jardín en un ámbito hospitalario.

Mientras el Gobierno porteño sigue sin dar respuestas claras, la lucha de la comunidad educativa del jardín del Ramos en contra del cierre continúa. Para el próximo lunes 26 convocan a un nuevo corte de calle en Belgrano y Jujuy, en Balvanera, a las 18.30.

En el jardín del Tornú, por su parte, también se leen carteles contra el cierre de los lactarios. La preocupación allí se instaló no sólo porque el caso del Ramos puso en evidencia la intención del ministerio de Educación, que conduce Soledad Acuña, de desguazar los jardines maternales. Sino que además el cierre de la colonia para lactario y salas de uno y dos años en esa escuela infantil encendió la alarma.

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