EDUCACIÓN

Un festival en defensa del jardín maternal del Hospital Ramos Mejía, bajo amenaza de cierre

Será este sábado, de 15 a 19, en Plaza Boedo. La comunidad educativa de la Escuela Infantil 6 del DE 6 reclama contra el cierre de las salas del jardín maternal y el traslado del resto a otro edificio. En su exposición en la Legislatura, Acuña confirmó que avanza con ese plan.

La columna en defensa del jardín, en la marcha del último miércoles.


La comunidad educativa de la Escuela Infantil 6 del Distrito Escolar 6 –“El jardín del Ramos”, que funciona en el Hospital Ramos Mejía- continúa visibilizando y repudiando el inminente cierre de las salas de nivel maternal de esa institución pública porteña. Este sábado, convocan a un festival en defensa del jardín en Plaza Boedo.

El encuentro será de 15 a 19 en Sánchez de Loria y Carlos Calvo. Habrá música en vivo y actividades para niños y niñas, además de la recolección de firmas para presentar ante el ministerio de Educación y reclamar que no se cierren las salas de lactario, uno y dos años de ese jardín, ni que se traslade el resto al edificio de la Manzana 66 que aún no comenzó a construirse.

Este viernes, durante la presentación del presupuesto 2019 para el área de Educación, la ministra Soledad Acuña tuvo que responder sobre este tema en la Legislatura, ante la interpelación de diputados opositores. En pocos segundos y antes de pasar rápidamente a otro tema, confirmó que se planea el traslado al “nuevo” jardín de la Manzana 66.

La titular de la cartera de Educación porteña dijo que las vacantes del Ramos serán derivadas al jardín que se proyecta en esa manzana de Belgrano y Jujuy. Dijo que se trasladan 356 vacantes, y que el nuevo jardín tendrá 406. Es decir, sólo se crean 50 vacantes. Algo que no se condice con lo prometido a los vecinos de la Manzana 66, que lucharon por ese espacio y a quienes les garantizaron 300 nuevas vacantes para salas de tres a cinco años (dejando de lado el nivel maternal, en una avanzada del Gobierno porteño que no sólo se observa en el caso de El jardín del Ramos).

Padres y docentes cuestionan que no se trata de un traslado sino de un cierre encubierto (de hecho, la escuela nueva tendría otra numeración), que además implica el pase a disponibilidad de cerca de una docena de maestras y agrava la falta de vacantes en la Ciudad en el nivel que deja afuera a más cantidad de niños y niñas todos los años.


COMENTARIOS