ABORTO LEGAL YA

Cómo abortar con misoprostol: “No se puede encerrar los abortos en los hospitales”

“Conocer el misoprostol es revolucionario”, aseguró una militante feminista a Nueva Ciudad. De dónde surge y cómo funciona la pastilla que se metió en el debate por el aborto legal en el Congreso.

“No se puede encerrar los abortos en los hospitales”, aseguró a Nueva Ciudad Ornella Tinnirello del frente de mujeres Evita de la provincia de Buenos Aires y del espacio de consejerías feministas La Hoguera. “Una llega al hospital cuando tiene un problema grave y el aborto no lo es, tampoco es una enfermedad, ni un padecimiento. Es una situación más del ciclo menstrual y reproductivo de los cuerpos gestante”, sentenció.

En los 80, las mujeres de los sectores populares de Brasil comenzaron a utilizar el misoprostol como método para tener un aborto. Este conocimiento se propagó entre las personas gestantes en forma de susurros. En nuestro país fue la organización Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto quienes fueron las primeras en sacar de la clandestinidad esta técnica al brindar información y asesoramiento. Hoy hay cientos de consejerías que realizan este trabajo.

“Conocer el misoprostol es revolucionario y maravilloso, la información nos da la autonomía de decidir cómo y de qué manera llevar adelante nuestros abortos”, aseguró Tinnirello.

“Ninguna mujer quiere abortar”, “las mujeres que abortan tienen graves secuelas psíquicas” son algunas de las frases que se dijeron en el Congreso para rechazar el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Ante esto, Tinnirello se preguntó: “¿Dónde queda el deseo y la subjetividad de la mujer si otros, en su concepción moralista y de doble moral burguesa y patriarcal, hablan por nosotras asegurando que vamos a sufrir? Pareciera que el sistema de salud construye sus prácticas donde nosotras tengamos que después tener culpa o un estrés postraumático, como si fuera algo traumático tomar decisiones sobre nuestro cuerpo”. “Lo traumático es que nos expulsen del sistema de salud”, explicó.

“El aborto existió, existe y existirá, legislen lo que legislen”, argumentó la actriz Muriel Santa Ana en la tercera jornada de debate en Diputados. Cierto es que se realizan, según cifras extraoficiales, 500.000 abortos por año en nuestro país, algunos de ellos en los hospitales, la gran mayoría en las propias casas.

“Nosotras abortamos juntas y acompañadas, la información produce una modificación subjetiva de lo que es el proceso de abortar. No es lo mismo que a vos te intervengan en tu cuerpo de manera invasiva y dolorosa, internada, con un suero, a que vos puedas hacerlo en tu casa acompañada con un médico generalista que te informa en la salita y que después te hace un control”, explicó la militante feminista.

Aquí es donde el misoprostol se convierte en el héroe, ahora no tan invisible, de las personas con embarazos no deseados. Se trata de un medicamento que produce contracciones uterinas por lo que se usa para provocar un aborto seguro, preferentemente hasta las 12 semanas de gestación.

Según la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG) abortan 9 de cada 10 mujeres que lo utilizan. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo incluyó entre sus medicamentos esenciales, ya que está comprobado que su uso aumenta la seguridad y reduce riesgos en prácticas de aborto auto-inducidos, en particular en países donde el aborto es ilegal.

Hoy, en Argentina, las personas gestantes pueden recurrir a diferentes páginas como la de Socorristas en Red o Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto, entre otras, para obtener información sobre cómo realizarse un aborto.





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