TRANSPORTE

Perros que viajan todos los días en subte

Los perros que asisten a sus dueños pueden viajar todos los días en el subte pero antes deben entrenarse. Acompañan a chicos con autismo o personas con movilidad reducida.


Desde que la Legislatura porteña aprobó la ley que permite viajar con mascotas en el subte los fines de semana y feriados, muchos animales domésticos comenzaron a compartir el transporte con sus dueños y demás usuarios. Pero, hay un grupo de perros que pueden subirse a los trenes de las seis líneas de subterráneos, los siete días de la semana y en cualquier horario. Son los perros de asistencia, compañeros inseparables de personas con discapacidad, que días atrás hicieron su primer viaje en subte en compañía de sus "dueños".
 
"Hablamos hace dos años con la empresa Metrovías, porque para ese entonces ya teníamos perros súper entrenados, pero que nunca habían viajado en un transporte público. Eso es porque la ley permite el libre andar de los animales que cumplen asistencia en los transportes, pero una vez que están "graduados". Pero eso requiere de toda una adaptación", explica a Clarín Victoria Cisneros Millán, coordinadora del área de entrenamiento de Bocalán, la compañía que importó la iniciativa desde España.
 
En efecto, Millán y equipo trabajan hace seis años en la preparación de los perros con fines de asistencia, pero recién en abril de 2015 lograron incorporar la red de subtes a su capacitación. "El perro tiene que sentirse en su casa, por eso es todo muy paulatino. Primero trabajamos en el hall central de las estaciones, las escaleras, los molinetes y luego recién acceden al subte y todos sus elementos: bocinas, puertas, ubicación en los coches y demás", detalla Victoria, que al igual que sus compañeros realiza esta tarea ad honorem.
 
Todas estas maniobras preparatorias tienen lugar los sábados, cuando estaciones y andenes están más descongestionados. "Nos pasó escuchar algún "pobre perro" mientras los entrenamos, porque la gente asocia al trabajo del animal con algo negativo, y la verdad es que el 60% del tiempo están jugando o durmiendo, y su trabajo puede ser alcanzar un juego de llaves. Además, viajar en subte lo toman como un paseo", dice Millán.
 
La experiencia, según los entrenadores, es sumamente positiva para los usuarios del perro de asistencia, que se diferencian en dos categorías según las necesidades particulares de su dueño: están los que acompañan a niños con autismo y los que asisten a personas con movilidad reducida. Esto, a su vez, se especifica en el color del chaleco que visten. En lo que todos coinciden es en su raza, ya que el 100% son labradores.
 
"Por su cuenta, nuestros usuarios no solían usar el transporte público, más que nada los chicos autistas. Y con sus perros se animaron, porque ellos están re tranquilos, saben cuáles son las zonas de seguridad y están como en el patio de su casa. En cuanto se abre la puerta del vagón ya saben dónde ponerse para no ocupar lugar", cuenta la entrenadora.
 
Esta es la segunda camada de animales que cumplió su entrenamiento en el subterráneo, y que se "recibió" sin que fueran necesarios tirones de correa ni órdenes negativas para aleccionarse, ya que el método de aprendizaje pasa pura y exclusivamente por entender y suplir las limitaciones de sus futuros amos.
 
Quiénes necesiten de este servicio pueden escribir a [email protected]bocalan.com donde, entrevista de por medio, se ingresa a un proceso de selección.

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