TIERRA, TECHO Y TRABAJO

La cuestión social actual y el mensaje de Francisco: las tres “T”

El Papa Francisco nos viene dejando mensajes con consignas muy claras desde que asumió su cargo y tomó la decisión de ser un ejemplo para la humanidad y confrontar con el sistema para defender a los más vulnerables.

Alejandro Amor
Hace unos días organizamos una actividad en la Manzana de las Luces que contó con la pariticipación del Rector de la Univerisdad Católica Argentina, monseñor Víctor Manuel Fernández, el titular de la Pastoral Social porteña, padre Carlos Accaputo y el presidente del Consejo de la Magistratura de la Ciudad, Juan Manuel Olmos.

El discurso que el Papa Francisco pronunció durante el cierre del II Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP) en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, donde afirmó el carácter sagrado de los derechos a la Tierra, al Techo y al Trabajo, y recomendó “poner la economía al servicio de los pueblos” y oponerse a “una economía de exclusión e inequidad”, fue inspiración para el encuentro, con el espiritu de un llamado a la reflexión sobre esta problemática.

El Papa Francisco nos viene dejando mensajes con consignas muy claras desde que asumió su cargo y tomó la decisión de ser un ejemplo para la humanidad y confrontar con el sistema para defender a los más vulnerables. Los pobres. Los excluidos. De hecho, durante el último fin de semana pudimos escuchar más consignas del Sumo Pontífice en una misa histórica que brindó en la Plaza de la Revolución de la Habana, ante más de 200 mil personas, en la que pidió que no nos encerremos en ideologías.

Juan Pablo II ya había reconocido en el comunismo el valor de la denuncia de la explotación y la miseria, caído el régimen pensamos que no quedaba quién marcara el paso, hasta que apareció Francisco. Sin embargo, tomar estas y todas las frases del Papa y dejarlas como titulares, simples enunciaciones o anécdotas hace que se pierda la esencia del mensaje y no se comprenda que detrás de eso existe una propuesta, un llamado a la acción. Depende de cada uno de nosotros romper con la invisibilización del Papa y su mensaje. Los dirigentes tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de los problemas del pueblo, trabajar para solucionarlos, y asumir los riesgos sin importar los costos.

La cuestión es poner en claro si más allá de aprender de memoria sus consignas, vamos a desarrollar acciones que comiencen a delinear políticas para solucionar los problemas de las personas, de los vecinos y vecinas de la Ciudad.

Por eso, en el marco de este encuentro presentamos publicamente dos proyectos que fueron ingresados en la legislatura porteña en el mes de junio, cuya importancia radica en la necesidad de poner estos temas en agenda. De hablar de integración socio urbana de las villas de la Ciudad y regularización de los trabajadores de talleres textiles y del calzado. De ocuparnos de las tres T: Tierra, Techo y Trabajo.

El proyecto de ley de integración social y urbana de villas, núcleos habitacionales transitorios y asentamientos de la Ciudad que permita avanzar en la promoción del derecho a la vivienda digna y a un hábitat adecuado mediante un abordaje integral de la problemática habitacional, y propone dejar a un lado la idea de urbanización que implica colonización , sometimiento e imposición, para reconocer que en la Ciudad todos somos iguales, con nuestra cultura que incluye hábitos y costumbres. Es necesaria una concepción de integración en la cual todos nos reconozcamos como iguales para que avancemos hacia una mayor convivencia con dignidad para todos y respeto por el otro. Respetar la igualdad en la diferencia. Dejar de ser una esfera para convertirnos en un poliedro.

El otro, es sobre un tema que nos preocupa especialmente. Un proyecto de legalización de los trabajadores requiere especial atención, regulación y participación del Estado como institución permanente y trascendente. La propuesta que hacemos entiende que la persecución revictimiza a quienes ya tienen todos sus derechos vulnerados. Entonces proponemos generar una política de regularización que dignifique a los trabajadores, que son explotados por quienes sí lucran con la vida de las personas. Y esto conlleva naturalmente una responsabilidad: encarcelar a quiénes exploten y hagan trabajar niños y niñas. En esto no se puede dar un paso atrás. No es algo complejo, solo hace falta la decisión del Estado y la participación de empresas y sindicatos así como la los demás actores sociales; debemos luchar por la legalización de estos trabajadores que tienen derecho a realizar sus tareas en condiciones dignas. 

El Estado tiene que tomar la decisión de controlar el proceso completo de comercialización, porque la lógica del sistema es que los empresarios ganen dinero, pero ellos son los que deben definir de qué manera lo hacen, y nosotros los que debemos exigir que lo hagan con responsabilidad social empresaria.

Tenemos que aprender a escuchar a las víctimas. Dejar de ser candidatos permanentes para comenzar a ser dirigentes, asumir el problema y resolverlo. Las palabras ya no son suficientes. Mejor que prometer es realizar.

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* Alejandro Amor es el Defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires

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