LAS VILLAS PORTEÑAS

Inundados de urbanización

Las lluvias de esta semana dejaron un sinfín de fotos de las villas inundadas, incluso en aquellas calles que el Gobierno porteño promocionó como urbanizadas. La necesidad de un plan integral.

Werner Pertot
La postal no es nueva para los habitantes de las villas porteñas. La lluvia les deparó la inundación de sus calles. La única diferencia, esta vez, fue que algunas de esas calles eran las que el Gobierno porteño había promocionado como parte de las obras que ya comenzaron para la urbanización de las villas que prometió el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. Sus adversarios se ocuparon rápidamente de difundir las imágenes que mostraban cómo esas calles literalmente hacían agua. Si bien es cierto, como señalan los macristas, que los cambios no pueden verse en unos pocos meses, también lo es que gobiernan hace nueve años la Ciudad. Lo que está faltando, como señalan distintas organizaciones, es un plan integral para las villas.

Se sabe: Larreta prometió que iba a urbanizar e integrar todos los asentamientos y todas las villas porteñas. El compromiso incluye incluso aquellas que el macrismo originalmente pensaba erradicar, como la 31. La propuesta representa un giro de 180 grados sobre lo que planteaba Mauricio Macri, cuando decía que no podían hacerse cargo de la emergencia habitacional del país o de la región, teniendo en cuenta lo que el actual presidente llamó en su momento “la inmigración descontrolada”. Incluso, si se analizan lo que fueron los números de la subejecución, se puede ver que el recorte al presupuesto de vivienda fue una política permanente del macrismo.

Larreta prometió que iba a urbanizar e integrar todos los asentamientos y todas las villas porteñas. El compromiso incluye incluso aquellas que el macrismo originalmente pensaba erradicar, como la 31.



El cambio de Larreta es, en principio, encomiable, aunque surgieron dudas cuando el macrismo eligió empezar por aquellas villas que estaban ligadas a un proyecto inmobiliario, como detallamos en este informe especial. Así, la villa Rodrigo Bueno vendría asociada al proyecto de IRSA para construir el barrio Solares de Santa María (aunque en la Legislatura este último no pasó aún), la 31 a la especulación inmobiliaria en la zona de Retiro (el presidente Macri está próximo a vender 92 mil metros cuadrados y el beneficiario podría ser IRSA o Nicolás Caputo), y la 20 a la Villa Olímpica. Los macristas discuten, por supuesto, esta forma de interpretar lo que están haciendo.

No obstante, las inundaciones de la semana pasada trajeron nuevas dudas sobre cómo piensan llevar adelante la urbanización. No sólo porque en algunos casos eran calles que supuestamente ya habían sido inauguradas, sino porque incluso hay denuncias de que las obras que están haciendo volvieron peores las inundaciones.

Es el caso de los vecinos de la villa 20, que tuvieron hasta un metro de agua en sus casas esta semana. Un niño recibió una descarga eléctrica, dado que Edesur nunca se acercó a cortar, pese al reclamo de los habitantes. Además, denunciaron que hay errores en la construcción de la Villa Olímpica que están agravando las inundaciones, no haciendo que mermen. El principal temor que tienen los vecinos es que construyan el barrio Papa Francisco como una suerte de telón entre la 20 y la Villa Olímpica y que, una vez pasados los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, nuevamente las promesas de urbanización queden en nada. Por lo pronto, por la inundación de la semana que pasó se perdieron heladeras, televisores, camas…

Algo similar ocurrió en la Villa 31, como denunció el Observatorio del Derecho a la Ciudad. “Hace pocos días señalábamos que las obras inauguradas en la Villa 31 contaban con problemas técnicos y que podrían no llegar a funcionar. En la primera lluvia un tanto intensa las obras pluviales realizadas en las manzanas 104 y 12 de la Villa 31-31 bis, inauguradas por el Jefe de Gobierno, fracasaron”, advirtieron. También criticaron que Larreta haya inaugurado esas manzanas con toda pompa cuando claramente no estaban listas y cuestionaron una serie de aspectos técnicos.

Según Larreta, 80 mil personas viven en las villas porteñas, sin embargo el censo 2010 reflejó que eran 163 mil pero un informe del CESBA indicaba que están más cerca de las 350 mil.



Esta semana que pasó también fueron las audiencias por la Villa Fraga y la Rodrigo Bueno. En ellas, el asesor tutelar Gustavo Moreno indicó que “nadie habló todavía de cómo será el proceso de remediación del suelo así como sucedió en la villa 20, en Lugano. Hay muchos chicos con plomo en sangre porque esos terrenos fueron usados como cementerio de automóviles; de lo contrario, la salud de los habitantes seguirá en peligro". El funcionario judicial abogó por un proyecto integral para las villas y advirtió que, hasta ahora, el Gobierno porteño no dio señales de pensar ocuparse de la villa 1-11-14. Hay que recordar que hay un cúmulo de leyes y fallos que lo obligan a hacer estas obras. No es una cuestión de buena voluntad: tienen que cumplir la ley.

El Consejo Económico y Social (CESBA) porteño está terminando un informe sobre la 20, la 31, la 31 bis y la Rodrigo Bueno en el que también aboga por una solución integral para las villas. Allí se señalan “algunos aspectos en torno a posibilitar una reurbanización real de las villas, entre los cuales expresa la importancia de abordar la urbanización de las villas en el contexto de una política integral de vivienda y de múltiples intervenciones en el tejido formal. Incluir y contemplar la dinámica organizativa del barrio, abriendo los espacios de gestión participativa necesarios en todas las etapas del proceso; rehabilitación de las viviendas con el fin de garantizar su habitabilidad y evitar el hacinamiento; evitar el desalojo así como la expulsión de población fuera de los barrios”.

Esta semana, Larreta lanzó nuevos compromisos de gestión. El primero fue que en 2019 “80.000 vecinos que hoy viven en villas tengan infraestructura urbana y servicios públicos como en el resto de la Ciudad: calles asfaltadas, red de agua y eléctrica, cloacas, y nuevos espacios públicos y verdes”. No obstante, la cantidad de personas que viven en las villas como mínimo duplican los 80 mil que mencionó Larreta. En el censo 2010 eran 163 mil. Un informe del CESBA indicaba que están más cerca de las 350 mil. ¿Significa que no habrá soluciones para todos? Es otra de las dudas que deja, de momento, la promesa de urbanización.

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