OPINIÓN

Volvió el Capitán Veto (pero ahora en el cuerpo del primo), por Werner Pertot

El jefe de Gobierno recuperó la costumbre de su primo de vetar temas sensibles. En este caso, leyes vinculadas a la niñez o a la salud mental.



Quienes hayan seguido de cerca el gobierno de Mauricio Macri recordarán la gran cantidad de
vetos a leyes de la legislatura con temas sociales o vinculados al feminismo que tuvo como jefe
de Gobierno. Por esa actitud, llegó a ser conocido en su momento como el “Capitán Veto”,
nombre que hasta él adoptó alguna vez para anunciar un veto. Su primo, Jorge Macri, hasta
ahora no tiene la misma costumbre de vetar, pero en la última semana se sumaron sí unos
cuantos vetos que vale la pena analizar, porque tiene que ver con cuestiones vinculadas a las
infancias y adolescencias, a la salud e incluso a la seguridad.

Repasemos lo ocurrido: la primera ley que fue vetada de forma total fue la Ley de “Puntos de
Encuentro Seguros” para niñas, niños y adolescentes. La normativa planteaba la creación de
Puntos de Encuentro Seguros en estaciones de subte y centros de trasbordo, con dispositivos
de contacto directo con la Línea 102, destinada a la protección de derechos de niñas, niños y
adolescentes. Afuera, como diría Milei.

¿Cuál fue la objeción del Gobierno porteño? Argumentaron que la instalación de estos
espacios en ámbitos de alta circulación, ruido y videovigilancia obligatoria contradice los
principios de confidencialidad y resguardo de la identidad que la propia norma buscaba
garantizar. Además, se advirtió el riesgo de un uso indiscriminado del canal 102 para consultas
ajenas a su objetivo específico, lo que podría afectar su funcionamiento como política pública
especializada.

En segundo lugar, Jorge Macri vetó parcialmente otra ley vinculada al estudio epidemiológico
de salud mental. En este caso, la norma disponía la realización de un estudio epidemiológico
extraordinario de salud mental en la Ciudad con el fin de tener herramientas sobre cómo se
encuentra la población en la pospandemia.

En este caso, fueron objetados los artículos que creaban una Comisión Especial externa al
sistema público de salud y que le asignaban funciones clave en el diseño, implementación y
análisis del estudio. El Gobierno argumentó que esa estructura carecía de una unidad de
comando epidemiológico, no contemplaba la intervención de un Comité de Ética y podía
comprometer la protección de datos sensibles de salud, cuya custodia es indelegable del
Estado.

Y, por último, el Gobierno porteño también vetó de manera parcial a la ley de estándares para
hogares convivenciales. Esta ley establecía estándares de calidad del cuidado y condiciones de
habitabilidad para los hogares de niñas, niños y adolescentes sin cuidados parentales que
deban residir en estos hogares convivenciales. Entre los estándares estaba:

* El establecimiento deberá poseer la certificación suscrita por un matriculado
profesional que garantice que la instalación del gas y la conexión de electricidad del
establecimiento reúne las condiciones de seguridad requeridas, de acuerdo a las
normas vigentes.
* Los espacios al vacío en plantas altas deberán contar con protección de cerramiento
no inferior a 1,80m de altura.
* El establecimiento deberá tener ubicado en un lugar accesible un botiquín de
primeros auxilios, con cerramiento de seguridad.
* El establecimiento deberá contar con registro de mantenimiento de los artefactos
electrónicos, cocina y calefactores.
* El establecimiento deberá poseer matafuegos, en un total relacionado directamente
con la cantidad de ambientes del Hogar.
* El establecimiento deberá poseer luces de emergencia y un plan de evacuación
validado por las autoridades correspondientes de la jurisdicción.

¿Y cuál podría ser la objeción para esto?, se preguntarán ustedes. ¿No es deseable que
los hogares tengan estándares mínimos? Bueno, no. El Ejecutivo vetó numerosos
artículos vinculados a nuevas exigencias edilicias, de seguridad, dotación de personal,
acceso al Legajo Único (LUNNA) y asignaciones presupuestarias, al considerar que su
aplicación inmediata podía resultar inviable y poner en riesgo la continuidad del
sistema de acogimiento residencial. Además, se señaló un vicio formal en el
procedimiento legislativo, ya que varias de las modificaciones al Código de Edificación
requerían el mecanismo de doble lectura, con audiencia pública.

Es cierto que los vetos de Macri, Mauricio, fueron más y más estruendosos que estos,
pero hay que seguir el hilo de lo que puede pasar con los vetos del jefe de Gobierno en
este año que se abre, cuando la Legislatura tiene un amplio bloque peronista y otro de
La Libertad Avanza, ambos que superan al del oficialismo. Puede ser uno de los
grandes temas de este año.

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