Seis de cada diez habitantes de barrios populares se endeudaron para comer, según un informe nacional

Un relevamiento del Instituto Periferias realizado en agosto de 2026 sobre más de 4.700 casos en 15 provincias revela que el 59,8% de los residentes en barrios populares tuvo que pedir dinero prestado para comprar alimentos, mientras que el 43,7% atravesó días enteros sin ingerir ninguna comida.



En los barrios populares de la Argentina, el 59,8% de los habitantes debió endeudarse para comprar comida, y un 43,7% de esa misma población llegó a pasar días enteros sin comer por falta de recursos. Los datos emergen del primer informe del estudio nacional denominado "Realidad social en las periferias: vivir endeudados en un contexto de caída de ingresos", elaborado por el Instituto Periferias durante agosto de 2026. La muestra final constó de 4.742 casos relevados mediante encuesta estructurada, con un margen de error teórico de +/-1,42%.

El deterioro se enmarca en una caída generalizada de los ingresos reales: el 75,4% de los hogares no alcanza a cubrir sus gastos mínimos, y el 61,8% mantiene actualmente algún tipo de deuda financiera. La principal conclusión del relevamiento es que el crédito dejó de ser un recurso destinado a la compra de bienes durables o a situaciones imprevistas, para transformarse en una estrategia habitual de subsistencia económica.

Daniel Menéndez, director del Instituto Periferias, sintetizó el cambio: las familias pasaron de endeudarse por una eventualidad extraordinaria —un cumpleaños de 15 o una emergencia— a hacerlo de manera crónica para sostener la compra de alimentos.

La crisis alimentaria adquiere mayor gravedad cuando se observa que el 53,8% de los hogares se quedó sin alimentos en alguna oportunidad, y que un 26,5% adicional se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria moderada, donde la calidad o cantidad de lo consumido ya está seriamente comprometida. A su vez, el 59,1% de las familias combina el endeudamiento con una reducción de los alimentos que ingiere a diario.

El impacto no es solo material: el 58,2% de las personas encuestadas experimenta ansiedad o tristeza a causa de su situación económica. Entre las modalidades de endeudamiento, los préstamos informales con usureros alcanzan al 11,6% de la población relevada.

El 23,6% de los endeudados recurrió a particulares para obtener dinero, una modalidad que el Instituto Periferias vincula con el crecimiento de mecanismos informales de financiamiento y que puede abrir espacio a situaciones de usura y a redes ligadas a actividades delictivas, especialmente en contextos en que las familias disponen de cada vez menos alternativas.

A nivel sistémico, datos del Banco Central citados en el estudio indican que la morosidad bancaria se duplicó en los últimos dos años. En cuanto a la percepción sobre los principales problemas del país, el 61,2% de los encuestados señala el hambre y la pobreza como su preocupación central, un dato que el informe asocia con la pérdida del empleo principal, que afecta a la mitad de los hogares relevados.

Desde el Instituto Periferias, el diagnóstico apunta a que el problema de fondo es la pérdida persistente del poder adquisitivo: si los salarios, las jubilaciones y los ingresos informales no recuperan terreno de manera sostenida, las familias seguirán contrayendo obligaciones impagables para cubrir la brecha del costo de vida.

Menéndez fue enfático al respecto: "Si no existe una recuperación sostenida del poder adquisitivo, las familias van a seguir endeudándose para compensar aquello que sus ingresos dejaron de cubrir".

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