Polémico

Cocheras bajo plazas porteñas: avanza la licitación de 20 años con un único consorcio en carrera

A través de la Disposición N.º 262/DGCOYP/26, la Ciudad preseleccionó la oferta del consorcio "Establecimientos Disuasorios" para explotar cinco subsuelos públicos por dos décadas y desestimó a su competidor. La apertura de la propuesta económica, con un canon base de $95,5 millones, reafirma la entrega del espacio urbano al sector privado.


El proyecto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para conceder la construcción y explotación comercial de una red de estacionamientos subterráneos disuasorios ingresó en su fase final de resolución. A través de la Disposición N.º 262/DGCOYP/26, la Dirección General de Concesiones y Permisos aprobó la preselección de las ofertas técnicas (Sobre N° 1), dejando la compulsa pública al borde de la adjudicación con un único oferente habilitado.

La iniciativa, lanzada originalmente en abril bajo el régimen de Concesión de Obra Pública por un plazo de 20 años, tiene su origen en una propuesta de Iniciativa Privada presentada por la firma E-ARG S.R.L., la cual fue declarada de interés público por el Ministerio de Desarrollo Económico y encuadrada en las Leyes locales 469 y 3.058. Aunque el discurso oficial argumenta que la medida busca desalentar el ingreso de automóviles particulares al macrocentro facilitando la intermodalidad, el proceso administrativo avanza recortando la competencia y entregando subsuelos de alto valor patrimonial y comunitario a la explotación privada.

La descalificación técnica y la apertura económica

Tras el análisis de la documentación técnica y las observaciones presentadas, la Comisión Evaluadora preseleccionó únicamente al consorcio “Establecimientos Disuasorios Consorcio de Cooperación”, tras dictaminar que superó los requisitos mínimos del pliego. En la misma resolución, la administración porteña desestimó la oferta de la firma Explotaciones Coloniales S.R.L. por considerar que no alcanzó los estándares exigidos.

Con este escenario de oferente único, el cronograma oficial fija los siguientes pasos e hitos financieros:

- Apertura del Sobre N° 2 (Oferta Económica): Se realizará el próximo miércoles 5 de agosto a las 11:00 horas en la sede de Concesiones y Permisos (Av. Martín García 346), ante escribano público.

- Canon oficial: El consorcio en carrera deberá igualar o superar el canon base fijado por la Ciudad en $95.596.312,00 para quedarse con la concesión por dos décadas.

Los 5 espacios públicos que serán excavados

El plan contempla el diseño, financiamiento, edificación, mantenimiento y explotación comercial de módulos subterráneos bajo cinco plazas y parques ubicados en nodos urbanos estratégicos de las Comunas 4, 13 y 14:

Parque España (Barracas – Comuna 4).

Lavardén y Los Patos (Parque Patricios – Comuna 4).

Plaza Inmigrantes de Armenia (Palermo – Comuna 14).

Parque de la Innovación (Núñez – Comuna 13).

Plaza Noruega (Belgrano – Comuna 13).

Si bien el pliego estipula que las obras serán financiadas por la adjudicataria -debiendo incluir equipamiento, normativas de impacto ambiental, sistemas de ralentización de agua de lluvia y la restitución del espacio verde en superficie-, la iniciativa reaviva los cuestionamientos sobre el modelo de desarrollo urbano del Ejecutivo local.

Privatización del subsuelo y desinversión en el transporte masivo

El avance de una concesión a 20 años con un único grupo empresarial expone la orientación política de la gestión porteña en materia de infraestructura y movilidad. Mientras el transporte público masivo y guiado -encarnado por la red de Subterráneos- sufre la postergación de obras históricas como la Línea F y severos problemas de mantenimiento en las líneas vigentes, la Ciudad destina capacidad administrativa a facilitar negocios privados sobre el patrimonio público.

A esto se suma el impacto socioambiental que generará la perforación de plazas emblemáticas en barrios como Palermo, Belgrano o Barracas. La decisión de mercantilizar el subsuelo de los parques en favor de un consorcio privado consolida una lógica donde la infraestructura pública se pone al servicio de la renta corporativa, subordinando la preservación ambiental y el sistema de transporte colectivo a las necesidades del automóvil individual.

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