Tensión en el oficialismo: el fuerte cruce entre Villarruel y Bullrich tras el triunfo de Argentina en el Mundial

En medio de la euforia por el pase de la Selección a la final del Mundial 2026, la vicepresidenta y la jefa del bloque libertario en el Senado mantuvieron un intercambio privado que escaló rápidamente a acusaciones personales y políticas, reflejando las profundas diferencias que atraviesan al Gobierno de Javier Milei.



La victoria de Argentina sobre Inglaterra por 2-1 en las semifinales del Mundial de Fútbol, con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez que desataron el festejo nacional, no solo marcó un hito deportivo. Apenas consumada la clasificación a la final ante España, un chat privado entre Victoria Villarruel y Patricia Bullrich puso en evidencia las grietas internas del oficialismo.

La vicepresidenta, quien preside el Senado, había propuesto postergar la sesión prevista para este jueves, argumentando que no era momento para sesionar en medio de la celebración popular. Bullrich, como líder del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, rechazó la idea y defendió avanzar con el tratamiento de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa que busca eliminar restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros y que genera resistencias incluso dentro de sectores aliados.

Lo que comenzó como una discusión sobre el calendario legislativo derivó pronto en reproches más profundos. Villarruel cuestionó el proyecto al considerarlo una amenaza a la integridad territorial, mientras Bullrich insistió en que se trataba de un paso para el desarrollo del país. Los mensajes subieron de tono: la vicepresidenta habló de una desconexión con la realidad de la gente, mencionando el cierre de pymes y las dificultades económicas cotidianas, y la senadora respondió enfatizando la necesidad de progreso y criticando posturas que asoció con el populismo.

El intercambio no se limitó a lo institucional. Ambas figuras recurrieron a descalificaciones personales. Bullrich llegó a sugerir que Villarruel renunciara si no compartía la visión del Gobierno, aludiendo a su propio respaldo electoral. Villarruel, por su parte, defendió su mandato popular y lanzó dardos directos, incluyendo una referencia a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Bullrich cerró el chat destacando la maleducación de su interlocutora, en un tono que contrastaba con los festejos que ella misma compartía en redes por el triunfo albiceleste.

Este episodio no surge de la nada. Las tensiones entre Villarruel y el núcleo duro del oficialismo, incluido Milei, vienen acumulándose desde hace meses, con cruces previos en el Senado por pliegos judiciales, sesiones y definiciones políticas. La vicepresidenta ha mantenido posiciones más cautelosas en ciertos temas sensibles, como la propiedad de tierras y las relaciones exteriores —incluso con su reciente posteo sobre las Malvinas que generó reacción británica—, mientras Bullrich encarna una línea más alineada con las reformas impulsadas desde el Ejecutivo.

En un contexto de euforia futbolera que unió momentáneamente al país, el chat expone cómo las divisiones internas del oficialismo persisten por debajo de la superficie. Fuentes cercanas a ambas partes no han emitido comentarios públicos sobre el incidente, pero el malestar es palpable y promete continuar alimentando especulaciones sobre la cohesión del espacio libertario de cara a los desafíos legislativos pendientes. Mientras la Selección se prepara para la gran final, en el Senado la pelota sigue en juego con rivalidades que trascienden lo deportivo.

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