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- 04.07.2026
El pollo desplazó a la carne vacuna y se convirtió en la proteína más elegida por los argentinos
El consumo de pollo alcanzó un récord en la Argentina y, con casi 50 kilos por habitante al año, superó por primera vez a la carne vacuna en la preferencia de los hogares, en un cambio de hábitos impulsado por el precio, la eficiencia productiva y la expansión del sector avícola.
El consumo de pollo alcanzó en la Argentina un nivel histórico y, por primera vez, superó al de carne vacuna en la preferencia de los hogares, según datos difundidos por el sector avícola y distintos relevamientos privados y oficiales. La combinación de precios relativos, mayor eficiencia productiva y cambios en los hábitos de compra terminó de consolidar un giro que ya venía madurando desde hace varios años.
En 2025, el consumo de carne de pollo llegó a 49,4 kilos por habitante al año, de acuerdo con el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), una cifra que ubicó a esa proteína en la cima del podio local. Del otro lado, la carne vacuna se movió en un rango muy parecido, con registros de 49,92 kilos por habitante al año para la Secretaría de Agricultura y de 50,1 kilos en junio de 2025 para CICCRA, aunque con una tendencia de desaceleración y fuerte volatilidad.
La explicación no pasa solo por el precio. En la nota base, el director ejecutivo de CEPA, Carlos Sinesi, planteó que el avance del pollo responde a una transformación más amplia del sector, con mejoras genéticas, mayor productividad, expansión exportadora y una oferta cada vez más adaptada al consumo cotidiano. A eso se suma que el pollo ganó terreno por su practicidad, su versatilidad en la cocina y su capacidad para sostener una demanda masiva sin depender tanto de los vaivenes del poder adquisitivo.
El sector avícola también atraviesa una etapa de expansión externa. Sinesi destacó que la cadena viene recuperándose después de los brotes de influenza aviar y que el esquema de zonificación sanitaria permitió sostener la actividad aun cuando se cerraron mercados puntuales, entre ellos China y la Unión Europea. Esa estructura, explicó, es clave para una industria que exporta a más de 70 destinos y que intenta equilibrar el crecimiento del mercado interno con una agenda cada vez más internacional.
El cambio en la mesa argentina también refleja una modificación más amplia en la dieta nacional. El cerdo sigue en ascenso y suma volumen a una canasta de proteínas que ya no gira exclusivamente alrededor de la carne vacuna, históricamente central en la alimentación del país. En ese escenario, el pollo dejó de ser una alternativa complementaria para convertirse en la opción más elegida por los consumidores argentinos.
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