Crisis en el streaming argentino: de la demanda millonaria de Florencia Peña a los despidos masivos en Blender

El ecosistema del streaming nacional atraviesa una semana convulsionada. Mientras Luzu TV enfrenta una demanda de 200 millones de pesos impulsada por Florencia Peña tras su escandalosa desvinculación, el canal Blender se tiñó de incertidumbre cuando su conductora Fiorella Sargenti levantó la transmisión en vivo para denunciar una ola de despidos que afectó a decenas de trabajadores.



El mundo del streaming argentino amaneció esta semana sacudido por dos frentes de conflicto que, lejos de ser anecdóticos, ponen en evidencia las contradicciones de un sector en plena ebullición. Por un lado, el escándalo que estalló en Luzu TV a raíz de la difusión de una noticia falsa sobre la salud de Jorge Messi, padre del capitán de la selección argentina, derivó en la desvinculación de la conductora Florencia Peña y, ahora, en una demanda judicial que promete ser de las más resonantes del año. Por el otro, el canal Blender vivió una jornada de tensión absoluta cuando su personal decidió cortar la transmisión en vivo para denunciar despidos masivos que, según denunciaron, fueron la respuesta de la empresa a un reclamo salarial colectivo.

El conflicto en Luzu TV tiene su origen en aquella transmisión en la que Peña replicó en vivo una información falsa vinculada a Jorge Messi. Lo que en principio fue un error periodístico se convirtió en el detonante de su salida del canal. Pero lejos de cerrar el capítulo, la actriz decidió ir por más. Según reveló el periodista Pablo Layús en el ciclo Primicias YA, el reclamo judicial que Peña impulsa contra el empresario Nicolás Occhiato contempla varios frentes: el cumplimiento del contrato que mantenía vigente con el streaming, la liquidación correspondiente y, fundamentalmente, el porcentaje de la pauta publicitaria que ella había acercado a la plataforma. A eso se suma un pedido de resarcimiento por daños y perjuicios, un rubro que, como explicó Layús, no es menor: "Se juntaron en los reclamos hasta algunos memes que se han vuelto virales mostrando a Florencia Peña de una manera donde es el claro ejemplo de la fake news".

La cifra que maneja el abogado de la actriz no es cualquier cosa. La periodista Marina Calabró fue la encargada de revelar que el reclamo inicial asciende a 200 millones de pesos. Sin embargo, advirtió que esa suma podría incrementarse si la demanda llega a la instancia judicial, especialmente porque aún restan definir aspectos vinculados a las campañas publicitarias que Peña gestionaba para el canal y que, tras su salida, quedaron en el aire. Occhiato, por su parte, se encuentra en el centro de la tormenta desde lejos: el creador de Luzu TV está en Estados Unidos cubriendo el Mundial junto a su equipo del programa Nadie dice Nada, y su regreso a la Argentina está previsto para este sábado en un viaje que, según fuentes cercanas, ya estaba programado y no responde directamente a las repercusiones del escándalo.

Pero mientras Luzu TV lidia con una batalla legal que promete extenderse, otro canal de streaming se vio envuelto en una crisis de características muy diferentes, aunque igualmente reveladoras. Blender, una de las plataformas más populares del entorno digital local, vivió el jueves por la noche un momento de absoluta tensión durante la emisión del ciclo Último aviso, conducido por Fiorella Sargenti. Lo que parecía una noche más de programación se transformó de golpe en un acto de rebeldía gremial que quedó registrado ante los ojos de todos los espectadores.

Sargenti tomó la palabra de manera imprevista y, sin preámbulos, expuso lo que estaba ocurriendo puertas adentro del canal: "Está sucediendo una situación laboral con nuestros compañeros, echaron a muchos por hacer un reclamo vinculado con nuestros salarios y los aumentos". La conductora explicó que la decisión de interrumpir la transmisión no era individual, sino que había sido charlada con todo el equipo técnico. "Estarán todos de acuerdo que no podemos seguir haciendo el programa así", sostuvo, y agregó un dato que graficaba la gravedad del momento: "Hay guardias esperándonos afuera".

Según diversas fuentes, el conflicto se originó cuando los trabajadores de Blender enviaron un correo electrónico colectivo a la empresa exigiendo que se cumplieran los acuerdos salariales pautados antes de comenzar el año. El reclamo apuntaba a resolver el pago de feriados, la aplicación de aumentos trimestrales y la situación de varios compañeros que venían muy perjudicados por los últimos cambios en la empresa. La respuesta de la dirección, según denunciaron, fue fulminante: una ola de despidos que, de acuerdo con diferentes estimaciones, afectó a entre 20 y 40 trabajadores.

"Perdón, supongo que no nos verán mañana, pero no podemos. Porque si tocan a uno tocan a todos, es así como funciona la solidaridad laboral", sentenció Sargenti antes de que la pantalla se fuera a negro y el canal quedara en silencio. La frase se volvió rápidamente tendencia en las redes sociales, donde numerosos usuarios manifestaron su apoyo a los trabajadores despedidos.

Ante la repercusión del episodio, Blender emitió un comunicado en el que defendió su posición. "Blender es una empresa que genera trabajo para más de 100 personas, honra sus compromisos y cumple en tiempo y forma con todas sus obligaciones", comenzó el escrito. La empresa sostuvo que "un grupo reducido de personas adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía, intentando condicionar el funcionamiento del canal mediante la utilización de su propia pantalla como mecanismo de presión". Y cerró con un mensaje de continuidad: "En un contexto como el actual, Blender continuará invirtiendo, generando empleo y trabajando para ofrecer cada día mejor contenido a su comunidad".

Ambos episodios, el de Luzu TV y el de Blender, ocurren en un momento de máxima exposición para el streaming argentino, que ha logrado posicionarse como un actor central en el ecosistema mediático del país. Sin embargo, también revelan las tensiones que subyacen en una industria que creció a gran velocidad, muchas veces sobre estructuras laborales precarizadas. Lo que queda claro es que el streaming, ese universo que prometía ser la gran alternativa a los medios tradicionales, no está exento de las mismas contradicciones que atraviesan al resto de la industria.

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