- Política
- 18.06.2026
El Senado postergó el debate sobre la interpelación a Manuel Adorni y le otorga un respiro al Gobierno
En una jornada de intensas negociaciones en el Palacio Legislativo, el oficialismo consiguió este miércoles postergar por una semana la sesión en la que se iba a tratar un pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La decisión, acordada entre Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza, y bloques dialoguistas, traslada el tratamiento al próximo jueves 25 de junio
La postergación surge tras una reunión de Labor Parlamentaria en la que se impuso la postura del oficialismo y sus aliados. Si bien el kirchnerismo impulsaba sesionar este jueves para avanzar rápidamente con la interpelación y una eventual moción de censura, la oposición dialoguista aceptó el corrimiento de fechas. De esta manera, se prevé que el 25 de junio se apruebe la convocatoria a Adorni para el 2 de julio, jornada en la que también está agendado su informe de gestión ante la Cámara alta.
Este acuerdo le brinda al presidente Javier Milei un tiempo valioso para evaluar la continuidad de su principal colaborador. Adorni enfrenta fuertes cuestionamientos por inconsistencias en sus declaraciones juradas patrimoniales, que incluyen la omisión de alrededor de 500 mil dólares en ahorros previos, inversiones en criptomonedas y otros bienes. Aunque el funcionario presentó rectificaciones y explicó que los fondos provienen de ahorros de toda la vida y operaciones realizadas años atrás, las explicaciones no lograron disipar las dudas ni en la oposición ni entre algunos aliados del oficialismo.
Senadores del PRO, como Martín Goerling, y sectores de la UCR han expresado públicamente su malestar y reclamado la renuncia de Adorni, argumentando que el caso afecta la credibilidad del Gobierno. Por su parte, el kirchnerismo mantiene la presión y anticipa que buscará avanzar con una moción de censura si las respuestas del jefe de Gabinete no resultan satisfactorias durante la interpelación. Según el artículo 101 de la Constitución, remover a un jefe de Gabinete requiere mayoría absoluta en ambas cámaras, un umbral que hoy parece difícil de alcanzar pero que mantiene la tensión política.
La situación refleja el delicado equilibrio que el oficialismo debe manejar en el Senado, donde depende de apoyos externos para avanzar en su agenda. Mientras Bullrich negocia para incluir otros proyectos en la sesión del 25, como iniciativas de desregulación, el caso Adorni se ha convertido en un punto de fricción que trasciende las bancadas y pone a prueba la cohesión del espacio libertario. Por ahora, el Gobierno gana tiempo, pero el 2 de julio se perfila como una jornada clave en la que Adorni deberá dar cuenta detallada de su situación ante los senadores.
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