- Opinion
- 15.06.2026
El Muro
Jorge Macri lanzó un operativo contra el conurbano bonaerense, lo que contrastó fuertemente con quién organizó la despedida del Indio Solari y quién no se animó a hacerlo.
Quizás porque vieron demasiado Game of Thrones, los marketineros del Gobierno porteño le pusieron “Operativo Muro” al cerco de Policías de la Ciudad que armaron durante un día, como un show de la discriminación a los Bonaerenses. El jefe de Gobierno, Jorge Macri (que viene de ser intendente de Vicente López) lo llegó a llamar un muro entre la civilización y la barbarie, retrotrajendo la discusión argentina al siglo XIX. Pero la muerte del Indio Solari y el posterior trabajo para organizar su despedida masiva contrastó fuertemente con esa idea: mientras que la Ciudad no se quiso hacer cargo de nada, el Gobierno bonaerense y la municipalidad de Avellaneda organizaron una despedida masiva y pacífica. Hasta Jorge Macri tuvo que reconocer que había salido bien.
Hay algo en el PRO de esta época de la libertad carajo: están desatados. Pero, a la vez, solo están mostrando lo que eran. Mauricio hubiera querido hacer el Muro. Pero no eran los tiempos para hacerlo. Jorge Macri es el retorno del Ello del PRO. A las pruebas me remito: Mauricio quiso darle prioridad a los porteños en los hospitales de la Ciudad, como una medida para segregar a los bonaerenses y se armó tal escándalo que dieron marcha atrás. Jorge lo hizo, y nadie dijo ni pío. Como decimos, otros tiempos
.
Y ahora además hay marketing de la represión. El jueves 4 de junio lanzaron un megaoperativo al que le pusieron “Operación Muro” (al igual que al de atacar las villas le pusieron “Tormenta negra”. La idea era blindar con policías todos los accesos a la Ciudad, como si estuviéramos por ser invadidos por una horda salvaje de bonaerenses (la realidad: entran y salen tres millones de personas por día a hacer sus trabajos). Fueron 24 kilómetros de ingresos y puentes distribuidos sobre la avenida General Paz y la frontera natural del Riachuelo, que incluyó 27 pasos peatonales, 48 vehiculares y 16 puntos estratégicos.
El marketing represivo, por supuesto, trajo complicaciones cotidianas a un montón de gente: controles vehiculares, verificación de documentación de personas y acciones de interceptación vehicular sorpresiva focalizada en motos, transportes públicos, de carga ligera y rodados con vidrios polarizados, entre otras tareas. Los resultados fueron magros, al igual que en el operativo en villas, pero eso no importa: no lo hacen por los resultados, sino por el marketing segregacionista.
A eso se le sumó el jefe de Gobierno quien habló de un “muro contra la barbarie y el desgobierno de Kicillof”.
Días después, murió el Indio Solari y el Gobierno nacional defeccionó de su responsabilidad en proveer un lugar para el funeral público, como podría haber sido el Congreso, aduciendo “que no estaban dadas las condiciones de seguridad”. Más en segundo plano, quedó claro que Jorge Macri no quería que se hiciera en ninguna parte de la Ciudad, porque no quería hacerse cargo de la seguridad. De hecho, cada concentración de ricoteros fue reprimida. La de Plaza de Mayo, dos veces. Primero temprano. “Vinimos a hacer un poco de ley y orden”, le dijo uno de los policías a un periodista acreditado en Casa Rosada (por si no quedó claro, cuando digo “marketing de la represión” es exactamente eso: hicieron una incursión para que quedara filmada y luego pudiera ir a los videos de Tik Tok). Y la segunda más cerca de las dos y media de la mañana, cuando ya se había retirado la mayoría de la multitud que copó Plaza de Mayo e iniciaron una cacería de los que quedaban. Lo mismo hicieron el sábado con los que quisieron concentrarse en el Obelisco.
Como todos saben, el velorio público finalmente se hizo en Avellaneda. Se desplegaron 1500 policías bonaerenses, pero la decisión fue dejarlos en segundo plano y poner a los bomberos al frente de la multitud, así no provocaban. Además, el operativo consistió en colocar un buen número de postas sanitarias. Es decir, fue un operativo para cuidar a los que asistían, no para reprimirlos y atacarlos. Un mufado Jorge Macri tuvo que reconocer en un canal de televisión que Kicillof había hecho las cosas bien (en verdad, lo que hizo fue ser responsable como gobernante, algo que ninguno de los otros hizo).
Y muchos se preguntaron por su frase de la civilización y la barbarie. Si de un lado te pegan y del otro te cuidan, ¿de qué lado está la barbarie?


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