- Sociedad
- 11.06.2026
Militares armados ingresan a la ex ESMA en medio de un acto por Malvinas y desatan repudio de organismos de derechos humanos
Uniformados del Ejército, portando armas y con vehículos militares, accedieron este miércoles al predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada para participar de una actividad en el Museo Malvinas. El hecho, que viola las normas internas del espacio de memoria, generó fuertes cuestionamientos por parte de organismos de derechos humanos.
En la tarde del 10 de junio, un grupo de militares armados y vehículos del Ejército Argentino ingresaron al complejo de la ex ESMA, uno de los sitios más emblemáticos de la memoria por los crímenes de la última dictadura cívico-militar. La presencia se registró en el marco de un acto convocado por el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur para conmemorar el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas.
El director del museo, Augusto Vilgre La Madrid, fue quien impulsó la participación de los efectivos. Según las reglamentaciones del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), está expresamente prohibido el ingreso de personal armado al predio, una medida destinada a preservar el carácter de sitio de recuerdo y reflexión sobre las violaciones a los derechos humanos ocurridas allí entre 1976 y 1983.
El ingreso provocó inmediato malestar entre quienes trabajan y visitan el lugar. Testigos advirtieron la presencia de uniformados con armamento al hombro y vehículos militares dentro del complejo, lo que contrastaba fuertemente con el propósito del sitio, donde funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio de la dictadura.
Desde el Directorio de Organismos de Derechos Humanos del Espacio Memoria se emitió un comunicado de repudio en el que se califica el episodio como “una provocación y una ofensa a la memoria”. Abuelas de Plaza de Mayo, HIJOS Capital y otras agrupaciones expresaron su preocupación, vinculando el hecho al contexto más amplio de debates sobre la historia reciente y señalando que ocurre a casi cincuenta años del golpe de Estado de 1976.
Hasta el momento, no se registraron declaraciones oficiales del gobierno nacional ni del Ministerio de Defensa respecto del incidente. El episodio se suma a tensiones previas en torno a la gestión de espacios de memoria y la designación de autoridades en sitios históricos relacionados con la dictadura.
El predio de la ex ESMA, convertido en un lugar de memoria abierto al público, recibe miles de visitantes cada año para conocer la historia de los miles de detenidos-desaparecidos que pasaron por allí. Cualquier actividad en su interior suele estar sujeta a estrictos protocolos para respetar su función pedagógica y simbólica.
El director del museo, Augusto Vilgre La Madrid, fue quien impulsó la participación de los efectivos. Según las reglamentaciones del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), está expresamente prohibido el ingreso de personal armado al predio, una medida destinada a preservar el carácter de sitio de recuerdo y reflexión sobre las violaciones a los derechos humanos ocurridas allí entre 1976 y 1983.
El ingreso provocó inmediato malestar entre quienes trabajan y visitan el lugar. Testigos advirtieron la presencia de uniformados con armamento al hombro y vehículos militares dentro del complejo, lo que contrastaba fuertemente con el propósito del sitio, donde funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio de la dictadura.
Desde el Directorio de Organismos de Derechos Humanos del Espacio Memoria se emitió un comunicado de repudio en el que se califica el episodio como “una provocación y una ofensa a la memoria”. Abuelas de Plaza de Mayo, HIJOS Capital y otras agrupaciones expresaron su preocupación, vinculando el hecho al contexto más amplio de debates sobre la historia reciente y señalando que ocurre a casi cincuenta años del golpe de Estado de 1976.
Hasta el momento, no se registraron declaraciones oficiales del gobierno nacional ni del Ministerio de Defensa respecto del incidente. El episodio se suma a tensiones previas en torno a la gestión de espacios de memoria y la designación de autoridades en sitios históricos relacionados con la dictadura.
El predio de la ex ESMA, convertido en un lugar de memoria abierto al público, recibe miles de visitantes cada año para conocer la historia de los miles de detenidos-desaparecidos que pasaron por allí. Cualquier actividad en su interior suele estar sujeta a estrictos protocolos para respetar su función pedagógica y simbólica.
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