- Política
- 04.06.2026
Macri acelera su agenda provincial mientras Bullrich busca despejar tensiones en el oficialismo
Mauricio Macri prepara en Santa Fe una nueva foto política con los gobernadores Rogelio Frigerio y Maximiliano Pullaro, en una recorrida que el PRO lee como parte de su reconstrucción territorial. En paralelo, Patricia Bullrich volvió a mostrar sintonía pública con Karina Milei tras las fricciones por el pliego de una jueza, aunque en el entorno del macrismo la consideran cada vez más autónoma y con proyección propia.
Mauricio Macri se apresta a sumar una nueva escala en su recorrida por el interior con una parada en Santa Fe que, en el PRO, interpretan como un movimiento político de peso antes del viaje del expresidente a Estados Unidos por la ceremonia de apertura del Mundial, en su rol al frente de la Fundación FIFA. La agenda prevista incluye reuniones con Rogelio Frigerio y Maximiliano Pullaro, dos gobernadores con los que el fundador del partido busca reforzar vínculos y exhibir volumen territorial en un contexto de reordenamiento opositor.
En el macrismo aseguran que esa secuencia no responde a una improvisación, sino a una estrategia de reconstrucción que Macri viene desplegando desde hace semanas con distintas fotos junto a mandatarios provinciales. Antes de Santa Fe, ya había tenido encuentros públicos y privados con Leandro Zdero, Martín Llaryora, Juan Pablo Valdés y Alfredo Cornejo, en una serie de gestos que el partido lee como una forma de volver a ocupar centralidad en la conversación política nacional.
La lectura interna del PRO es que esa agenda también funciona como una respuesta indirecta a la situación de Patricia Bullrich, cuya autonomía volvió a quedar expuesta en los últimos días. En el entorno de Macri sostienen que la ministra y senadora ya no actúa como una dirigente orgánica del PRO, sino como una figura con proyecto propio dentro de La Libertad Avanza y con ambiciones que exceden el presente de la alianza oficialista.
Esa percepción quedó reforzada tras el nuevo cortocircuito por el pliego de María Verónica Michelli, cuando Bullrich evitó respaldar la decisión del Gobierno de retirar su postulación y luego buscó descomprimir la tensión con una foto junto a Karina Milei. En esa imagen, difundida en redes, la senadora escribió que trabajaba “siempre juntas” por las transformaciones impulsadas por Javier Milei, en un intento por mostrar cohesión después de días de ruido interno.
Sin embargo, en Casa Rosada el gesto fue leído más como una pausa táctica que como una solución de fondo. Distintos medios describieron que la reunión buscó exhibir unidad ante las diferencias abiertas por el caso Michelli, mientras en el oficialismo persiste la discusión sobre el lugar que Bullrich tendrá en el armado de poder hacia adelante y sobre el peso real de sus movimientos dentro del esquema libertario.
En el PRO, mientras tanto, no ven señales de una posible vuelta atrás. La evaluación dominante es que Bullrich ya selló su salida política del partido y que su vínculo con Macri quedó relegado a la historia reciente, aunque sus gestos sigan siendo observados con atención por el impacto que tienen en el tablero nacional y en la disputa por el futuro del espacio no peronista.
En el macrismo aseguran que esa secuencia no responde a una improvisación, sino a una estrategia de reconstrucción que Macri viene desplegando desde hace semanas con distintas fotos junto a mandatarios provinciales. Antes de Santa Fe, ya había tenido encuentros públicos y privados con Leandro Zdero, Martín Llaryora, Juan Pablo Valdés y Alfredo Cornejo, en una serie de gestos que el partido lee como una forma de volver a ocupar centralidad en la conversación política nacional.
La lectura interna del PRO es que esa agenda también funciona como una respuesta indirecta a la situación de Patricia Bullrich, cuya autonomía volvió a quedar expuesta en los últimos días. En el entorno de Macri sostienen que la ministra y senadora ya no actúa como una dirigente orgánica del PRO, sino como una figura con proyecto propio dentro de La Libertad Avanza y con ambiciones que exceden el presente de la alianza oficialista.
Esa percepción quedó reforzada tras el nuevo cortocircuito por el pliego de María Verónica Michelli, cuando Bullrich evitó respaldar la decisión del Gobierno de retirar su postulación y luego buscó descomprimir la tensión con una foto junto a Karina Milei. En esa imagen, difundida en redes, la senadora escribió que trabajaba “siempre juntas” por las transformaciones impulsadas por Javier Milei, en un intento por mostrar cohesión después de días de ruido interno.
Sin embargo, en Casa Rosada el gesto fue leído más como una pausa táctica que como una solución de fondo. Distintos medios describieron que la reunión buscó exhibir unidad ante las diferencias abiertas por el caso Michelli, mientras en el oficialismo persiste la discusión sobre el lugar que Bullrich tendrá en el armado de poder hacia adelante y sobre el peso real de sus movimientos dentro del esquema libertario.
En el PRO, mientras tanto, no ven señales de una posible vuelta atrás. La evaluación dominante es que Bullrich ya selló su salida política del partido y que su vínculo con Macri quedó relegado a la historia reciente, aunque sus gestos sigan siendo observados con atención por el impacto que tienen en el tablero nacional y en la disputa por el futuro del espacio no peronista.
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