El consumo de combustibles en Argentina registra su tercer mes consecutivo de caída en abril

La demanda de naftas y gasoil volvió a retroceder en abril de 2026, afectada principalmente por los sucesivos aumentos de precios en los surtidores, que colocaron a los valores locales entre los más elevados de la región. Los datos oficiales confirman una tendencia a la baja que preocupa al sector.

En abril, las ventas totales de combustibles alcanzaron los 1.333.298 metros cúbicos en todo el país, lo que representó una disminución interanual cercana al 2,3% y un retroceso del 1,9% en comparación con marzo. De esta manera, el sector completó tres meses seguidos con números negativos, un panorama que refleja las dificultades económicas que enfrentan los consumidores ante el encarecimiento de los productos.



Especialistas del rubro señalan que el principal factor detrás de esta contracción es el impacto de los ajustes tarifarios aplicados en los últimos meses. Estos incrementos posicionaron los precios de los combustibles en dólares en niveles altos respecto a otros países de la región, reduciendo el poder adquisitivo de las familias y limitando el uso de vehículos particulares y el transporte de carga.

El comportamiento no fue uniforme entre los distintos tipos de combustibles. Mientras los productos de mayor calidad, como la nafta premium y el gasoil Grado 3, mostraron leves alzas interanuales —impulsadas en parte por promociones y descuentos de las petroleras—, los segmentos más populares registraron caídas más pronunciadas. El gasoil Grado 2 fue uno de los más afectados, con una retracción cercana al 10%, y la nafta súper también cedió terreno, aunque de forma más moderada.

A nivel provincial, Buenos Aires continuó liderando el volumen de ventas con alrededor de 486.000 metros cúbicos, seguida por Córdoba. En cuanto a las compañías, YPF fue la única que logró un crecimiento interanual en sus despachos, del 1,7%, mientras que el resto de las operadoras —como Axion, Shell, Dapsa y Puma— registraron descensos que oscilaron entre el 3,9% y el 10,6%.

Desde el sector privado advierten que, si las condiciones económicas no mejoran y persisten las presiones sobre el bolsillo de los argentinos, la tendencia bajista podría acentuarse en los próximos meses. Esta situación se enmarca en un contexto más amplio de cautela en el consumo, donde los aumentos en los surtidores han influido directamente en los hábitos de movilidad y en la actividad productiva vinculada al transporte.

Los datos provienen de informes elaborados a partir de información de la Secretaría de Energía y coinciden en el diagnóstico con relevamientos de consultoras y medios especializados, que coinciden en la persistencia de esta desaceleración.

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