- Sociedad
- 27.04.2026
Inundados por Caputo
Un proyecto del que hablamos en esta columna, el Paseo Gigena, está sospechado de generar nuevas inundaciones en Palermo
Las fuertes tormentas de la semana pasada anegaron la esquina de Libertador y Dorrego. Hubo movileros con el agua hasta la cintura. Pero hay una relación que estableció el periodista Federico Poore y que los habitués de esta columna van a ubicar rápidamente: allí se levanta el exPaso Gigena, hoy OLA Palermo, un enorme complejo de oficinas y comercios concesionado a
una empresa vinculada a Luis Caputo y Santiago Bausili.
Concretamente, en su financiamiento participaron a través de un fideicomiso el actual ministro de Economía y el presidente del Banco Central, Caputo y Bausili, través de la firma Anker Latinoamérica S.A. que el ministro controlaba hasta asunción en diciembre de 2023. La construcción del complejo estuvo a cargo de la empresa Coinsa Construcciones, empresa de
Martín Maccarone, exsocio de Caputo y de fuerte influencia en el ministerio hasta el año
pasado. Las pistas se van sumando.
Como ya hemos contado, el predio de 12 mil metros cuadrados fue construido sobre terrenos públicos que antes pertenecían al Hipódromo y que podrían haberse transformado en un gran parque de suelo absorbente, el edificio se levantó “sin un estudio de impacto ambiental acorde a la envergadura de la obra”, según advierten diversos especialistas que siguieron en caso.
Por un error garrafal fue construido sobre un caño maestro de AYSA. Y a partir de ahí consiguieron pagar un canon cero al Estado por ocho años a cambio supuestamente de la obra de AYSA. Pero ahora en el Presupuesto 2026 que presentó el Gobierno porteño apareció una partida de 9 mil millones de pesos para hacerle la obra a Caputo y Bausili. ¿En qué quedamos?
Otro dato que encontró la periodista Emilia Delfino (que investigó esto como ninguna otra): Álvaro García Resta, ex secretario de Desarrollo Urbano porteño dejó su cargo y anunció su incorporación al estudio ODA de New York como asesor en Urbanismo. Es el estudio de arquitectura que diseñó Paseo Gigena. Un salto de mostrador impresionante.
La periodista Delfino reveló hace tiempo que no cumplen ni siquiera con las cláusulas sociales del contrato que firmaron con el Gobierno de la Ciudad para la concesión de los terrenos públicos. Concretamente, debían destinar al menos 1.000 metros cuadrados a un espacio público dentro del predio concesionado por la Ciudad. ¿Qué pasó? La parte comercial ya está habilitada (allí, por ejempo, UALÁ inauguró sus oficinas en septiembre de 2024).
Delfino hizo un pedido de acceso a información pública y desde la Dirección General de Registro de Obras y Catastro respondieron que, de acuerdo a los planos que obran en su poder, el espacio público será de 1.002 metros cuadrados y consta de bicicleteros (234 metros cuadrados en la planta baja), bancos (131 metros cuadrados, también en la planta baja) y 637 metros cuadrados de gradas y bancos en la terraza del segundo piso del edificio.
La semana pasada vimos algunas consecuencias. La zona se inundó especialmente. Es que nunca se hizo el parque que prometieron. Lo que va a haber es una terraza pública, que tendría alrededor de 4 mil metros cuadrados con senderos peatonales. Por ahora, muy pública no es: su acceso está cerrado con una puerta de rejas que por ahora no tiene pensado
abrirse.
una empresa vinculada a Luis Caputo y Santiago Bausili.
Concretamente, en su financiamiento participaron a través de un fideicomiso el actual ministro de Economía y el presidente del Banco Central, Caputo y Bausili, través de la firma Anker Latinoamérica S.A. que el ministro controlaba hasta asunción en diciembre de 2023. La construcción del complejo estuvo a cargo de la empresa Coinsa Construcciones, empresa de
Martín Maccarone, exsocio de Caputo y de fuerte influencia en el ministerio hasta el año
pasado. Las pistas se van sumando.
Como ya hemos contado, el predio de 12 mil metros cuadrados fue construido sobre terrenos públicos que antes pertenecían al Hipódromo y que podrían haberse transformado en un gran parque de suelo absorbente, el edificio se levantó “sin un estudio de impacto ambiental acorde a la envergadura de la obra”, según advierten diversos especialistas que siguieron en caso.
Por un error garrafal fue construido sobre un caño maestro de AYSA. Y a partir de ahí consiguieron pagar un canon cero al Estado por ocho años a cambio supuestamente de la obra de AYSA. Pero ahora en el Presupuesto 2026 que presentó el Gobierno porteño apareció una partida de 9 mil millones de pesos para hacerle la obra a Caputo y Bausili. ¿En qué quedamos?
Otro dato que encontró la periodista Emilia Delfino (que investigó esto como ninguna otra): Álvaro García Resta, ex secretario de Desarrollo Urbano porteño dejó su cargo y anunció su incorporación al estudio ODA de New York como asesor en Urbanismo. Es el estudio de arquitectura que diseñó Paseo Gigena. Un salto de mostrador impresionante.
La periodista Delfino reveló hace tiempo que no cumplen ni siquiera con las cláusulas sociales del contrato que firmaron con el Gobierno de la Ciudad para la concesión de los terrenos públicos. Concretamente, debían destinar al menos 1.000 metros cuadrados a un espacio público dentro del predio concesionado por la Ciudad. ¿Qué pasó? La parte comercial ya está habilitada (allí, por ejempo, UALÁ inauguró sus oficinas en septiembre de 2024).
Delfino hizo un pedido de acceso a información pública y desde la Dirección General de Registro de Obras y Catastro respondieron que, de acuerdo a los planos que obran en su poder, el espacio público será de 1.002 metros cuadrados y consta de bicicleteros (234 metros cuadrados en la planta baja), bancos (131 metros cuadrados, también en la planta baja) y 637 metros cuadrados de gradas y bancos en la terraza del segundo piso del edificio.
La semana pasada vimos algunas consecuencias. La zona se inundó especialmente. Es que nunca se hizo el parque que prometieron. Lo que va a haber es una terraza pública, que tendría alrededor de 4 mil metros cuadrados con senderos peatonales. Por ahora, muy pública no es: su acceso está cerrado con una puerta de rejas que por ahora no tiene pensado
abrirse.


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