- TARIFAZO
- 22.04.2026
TRANSPORTE
El boleto acumula otro aumento en el AMBA y la caída de pasajeros se acelera: 21% menos en abril
La combinación de sucesivos ajustes tarifarios, una economía que no repunta y la reducción de frecuencias está vaciando los colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires más rápido que nunca. Marzo ya había mostrado señales de alerta, pero abril confirmó el quiebre.
El transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) acumula un año con subas por encima de la inflación, una tendencia que no encuentra freno y que ya expulsa a millones de usuarios del sistema. Según un informe de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), en abril viajaron en colectivo un promedio de 7,246 millones de pasajeros diarios, lo que representa una caída del 21% interanual. En marzo, el derrumbe había sido del 11%, con 8,476 millones de usuarios por día. En apenas treinta días, la sangría de pasajeros se duplicó, consolidando un retroceso que no se veía desde hace años.
Ajustes automáticos y una nueva suba en mayo
Las tarifas no dejan de trepar. Desde el 1 de mayo, colectivos y subtes del AMBA registrarán un nuevo incremento del 5,4% tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la provincia. De esta manera, el boleto mínimo en jurisdicción porteña pasará a costar $753,86 para viajes de hasta 3 kilómetros, mientras que en territorio bonaerense el mismo trayecto se irá a $918,35. La diferencia entre ambas jurisdicciones se mantiene, pero en ningún caso el bolsillo de los usuarios encuentra alivio.
Estas subas no son arbitrarias, sino que responden a un mecanismo de indexación automática vigente desde principios de 2026, que ajusta los boletos cada mes en base al último dato de inflación publicado más dos puntos porcentuales adicionales. Con ese esquema, el transporte acumula un alza del 39,47% en provincia y del 27,01% en CABA en el último año, siempre por encima del índice de precios al consumidor del mismo período.
La ecuación es simple pero implacable: a boleto más caro, menos usuarios. Sin embargo, la caída no responde únicamente al bolsillo. El presidente de AAETA, Luciano Fusaro, explicó que una de las causas clave es “la caída de la actividad económica relacionada al transporte en el AMBA, es decir la industria, el comercio minorista y la construcción”. Con menos empleo y menor movimiento económico, simplemente hay menos personas que necesitan trasladarse a diario. En el Gran Buenos Aires, la desocupación alcanzó el 9,5% en el último trimestre de 2025, dos puntos por encima del promedio nacional.
Pero el problema no es solo de demanda, sino también de oferta. Las empresas de colectivos vienen reduciendo sus frecuencias de manera drástica: según AAETA, en abril la oferta de servicios se contrajo un 18% interanual, y en la comparación mensual (marzo vs. abril) el recorte alcanzó el 19% en el total del AMBA. La razón es doble: por un lado, el gasoil se disparó con aumentos cercanos al 20% en marzo y las empresas no logran trasladar ese costo a sus ingresos; por el otro, persisten demoras en el giro de subsidios por parte del Estado. El resultado son menos unidades circulando, paradas con largas filas y usuarios que optan por medios alternativos como bicicletas, motos o aplicaciones de transporte.
El peso del boleto en la canasta familiar
El Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP – UBA/CONICET) calculó que una familia tipo del AMBA destinó en promedio $101.026 mensuales al transporte público en marzo, un gasto que incluye principalmente viajes en colectivo y que ya representa la erogación más importante para un hogar. En términos interanuales, el transporte aumentó un 76% en abril, más del doble que la inflación general.
El próximo ajuste del 5,4% en mayo no hará más que profundizar esta tendencia. Con cada suba, menos pasajeros suben al colectivo. Con cada pasajero que se baja, las empresas tienen menos ingresos y reducen más frecuencias. El círculo se cierra sobre quienes no tienen otra opción que seguir viajando.
Ajustes automáticos y una nueva suba en mayo
Las tarifas no dejan de trepar. Desde el 1 de mayo, colectivos y subtes del AMBA registrarán un nuevo incremento del 5,4% tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la provincia. De esta manera, el boleto mínimo en jurisdicción porteña pasará a costar $753,86 para viajes de hasta 3 kilómetros, mientras que en territorio bonaerense el mismo trayecto se irá a $918,35. La diferencia entre ambas jurisdicciones se mantiene, pero en ningún caso el bolsillo de los usuarios encuentra alivio.
Estas subas no son arbitrarias, sino que responden a un mecanismo de indexación automática vigente desde principios de 2026, que ajusta los boletos cada mes en base al último dato de inflación publicado más dos puntos porcentuales adicionales. Con ese esquema, el transporte acumula un alza del 39,47% en provincia y del 27,01% en CABA en el último año, siempre por encima del índice de precios al consumidor del mismo período.
La ecuación es simple pero implacable: a boleto más caro, menos usuarios. Sin embargo, la caída no responde únicamente al bolsillo. El presidente de AAETA, Luciano Fusaro, explicó que una de las causas clave es “la caída de la actividad económica relacionada al transporte en el AMBA, es decir la industria, el comercio minorista y la construcción”. Con menos empleo y menor movimiento económico, simplemente hay menos personas que necesitan trasladarse a diario. En el Gran Buenos Aires, la desocupación alcanzó el 9,5% en el último trimestre de 2025, dos puntos por encima del promedio nacional.
Pero el problema no es solo de demanda, sino también de oferta. Las empresas de colectivos vienen reduciendo sus frecuencias de manera drástica: según AAETA, en abril la oferta de servicios se contrajo un 18% interanual, y en la comparación mensual (marzo vs. abril) el recorte alcanzó el 19% en el total del AMBA. La razón es doble: por un lado, el gasoil se disparó con aumentos cercanos al 20% en marzo y las empresas no logran trasladar ese costo a sus ingresos; por el otro, persisten demoras en el giro de subsidios por parte del Estado. El resultado son menos unidades circulando, paradas con largas filas y usuarios que optan por medios alternativos como bicicletas, motos o aplicaciones de transporte.
El peso del boleto en la canasta familiar
El Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP – UBA/CONICET) calculó que una familia tipo del AMBA destinó en promedio $101.026 mensuales al transporte público en marzo, un gasto que incluye principalmente viajes en colectivo y que ya representa la erogación más importante para un hogar. En términos interanuales, el transporte aumentó un 76% en abril, más del doble que la inflación general.
El próximo ajuste del 5,4% en mayo no hará más que profundizar esta tendencia. Con cada suba, menos pasajeros suben al colectivo. Con cada pasajero que se baja, las empresas tienen menos ingresos y reducen más frecuencias. El círculo se cierra sobre quienes no tienen otra opción que seguir viajando.
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