CRISIS

Crisis en el transporte: el AMBA enfrenta una reducción del 30% en el servicio de colectivos por la suba del combustible

Las cámaras empresarias iniciaron un recorte en las frecuencias de las líneas nacionales y provinciales tras el fuerte incremento en el precio del gasoil, mientras el Gobierno advierte con sanciones y califica la medida como una maniobra extorsiva

El sistema de transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa una semana crítica marcada por la incertidumbre y las demoras. Desde el inicio de abril, una parte mayoritaria de las operadoras de colectivos decidió implementar un recorte preventivo en sus servicios, que en algunos casos alcanza una disminución del 30% en la frecuencia habitual. La medida responde a un desfasaje financiero que, según denuncian los propietarios de las unidades, vuelve imposible sostener el funcionamiento normal de las flotas frente al encarecimiento de los insumos operativos.



El detonante principal de este conflicto ha sido la escalada en el precio del gasoil, que en el último mes pasó de costar aproximadamente $1.300 a rozar los $2.000 por litro. Ante esta situación, cuatro de las principales agrupaciones del sector —la Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires (CTPBA), la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA) y la Cámara de Empresarios Unidos del Transporte Urbano (CEUTUPBA)— emitieron un comunicado conjunto advirtiendo que la falta de reconocimiento estatal de estos costos pone en riesgo la continuidad total de las prestaciones.

El impacto de esta reducción se siente con mayor fuerza en las líneas de jurisdicción nacional, identificadas con los números del 1 al 199, y en las provinciales, que van del 200 en adelante. Los usuarios han reportado tiempos de espera significativamente más largos en las paradas, especialmente durante las horas pico, afectando los traslados entre el conurbano bonaerense y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En contraste, las líneas que operan exclusivamente dentro del territorio porteño han mantenido una regularidad mayor, dado que las autoridades locales habrían garantizado ajustes previos en las compensaciones para cubrir los gastos de operación.

Desde la Secretaría de Transporte de la Nación, la respuesta fue inmediata y severa. Los funcionarios calificaron la decisión de las cámaras como una estrategia de presión para forzar un aumento en los subsidios y aseguraron que se aplicarán multas a aquellas empresas que no cumplan con el cronograma de servicios establecido por ley. Según la visión oficial, el esquema de ingresos actual es suficiente para cubrir los costos, por lo que interpretan el recorte como un incumplimiento directo de las concesiones otorgadas.

El panorama para los próximos días se presenta complejo, ya que el sector patronal asegura que la prioridad inmediata es asegurar los recursos para el pago de salarios, dejando el mantenimiento y la frecuencia de los recorridos en un segundo plano. Mientras tanto, el sindicato que agrupa a los choferes permanece en alerta ante posibles incumplimientos salariales derivados de esta misma crisis financiera. El desafío para las autoridades y las empresas en el futuro inmediato será encontrar un mecanismo de equilibrio que evite la paralización total de un servicio que traslada a millones de personas diariamente.

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