A UN AÑO DE SU MUERTE

El cura DJ congregó a miles en Plaza de Mayo para un homenaje masivo al Papa Francisco

A un año de la muerte del pontífice argentino, el sacerdote portugués Guilherme Peixoto encabezó un evento gratuito de música electrónica que transformó el corazón porteño en una pista de baile y oración, con la bendición del arzobispado y la presencia del arzobispo de Buenos Aires.

La Plaza de Mayo amaneció el sábado con una energía inusual. El motivo era doblemente significativo: honrar la memoria del Papa Francisco a un año de su fallecimiento, ocurrido el 21 de abril de 2025, y hacerlo bajo la atenta mirada de la Catedral Metropolitana, la misma que lo tuvo como arzobispo durante quince años.



La figura central de la noche fue el portugués Guilherme Peixoto, conocido mundialmente como el “cura DJ”. Con una sotana negra, alzacuello y un rosario colgando de su muñeca, Peixoto se paró detrás de la consola para ofrecer un set de dos horas y media que combinó a la perfección la potencia del techno con la solemnidad de los mensajes de fe. “La danza no es moda, es pasión”, retumbó en los altoparlantes como antesala de su presentación. El sacerdote, que minutos antes había ensayado con jóvenes de los Hogares de Cristo en el barrio Padre Carlos Mugica, subió al escenario dispuesto a romper moldes.

El evento, bautizado como “Francisco vive en el encuentro” bajo el lema “Todos, todos, todos”, fue organizado por la asociación civil Miserando con el apoyo del Arzobispado de Buenos Aires y el Gobierno de la Ciudad. La convocatoria superó todas las expectativas: se estima que más de 120 mil personas colmaron la plaza y las calles aledañas, como San Martín y Rivadavia, donde se instalaron pantallas gigantes para que nadie se perdiera el espectáculo. Entre la multitud, se pudo ver al propio arzobispo porteño, Jorge Ignacio García Cuerva, disfrutando del show y bendiciendo la propuesta innovadora.

El repertorio de Peixoto fue un viaje sensorial y espiritual. Mezcló sus propios temas, como “El grano de mostaza”, con versiones tecno de clásicos como “Ameno” y remixes de artistas populares como Bad Bunny y Queen. En un guiño a la idiosincrasia local, sonó “Sólo le pido a Dios” de León Gieco, mientras en las pantallas se proyectaban imágenes del sumo pontífice, palomas blancas y cruces iluminadas. Fragmentos de discursos de Francisco, como aquel emblemático “¡La Iglesia no es una ONG!” o el “hagan lío” dirigido a los jóvenes, se entrelazaban con los beats, generando un clima de recogimiento festivo que fue coreado por los presentes.

Para el padre Guilherme, de 52 años, la presentación en Buenos Aires tuvo un valor especial. Oriundo de Guimarães, Portugal, el sacerdote se ordenó en 1999 y encontró en la música electrónica una herramienta para acercar a los jóvenes a la Iglesia, algo que el propio Francisco incentivó. “Él decía mucho: ‘no tengan miedo’, que teníamos que salir a las periferias. Estos mensajes fueron una inspiración”, recordó el DJ en una entrevista previa con AP. Aquellas palabras del pontífice argentino lo impulsaron a perfeccionarse en una escuela de DJ en Oporto y a lanzarse a la aventura musical que hoy lo lleva a tocar en los escenarios más importantes del mundo.

Así, entre banderas, aplausos y la energía vibrante de una Buenos Aires nocturna, el recuerdo del Papa Francisco encontró su homenaje más popular: una celebración en la calle, sin sectores VIP ni acreditaciones, donde la única condición era el respeto y el espíritu de la “cultura del encuentro” que él mismo predicó.

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