- Sociedad
- 16.04.2026
PREOCUPACIÓN
Alerta en la comunidad educativa por una serie de amenazas de tiroteos en escuelas porteñas
Inscripciones intimidatorias halladas en los baños de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y del Instituto Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield generaron preocupación entre padres y alumnos. Las autoridades activaron protocolos de seguridad y rechazan los discursos de odio.
La tranquilidad de la jornada escolar se vio interrumpida esta semana tras el descubrimiento de mensajes amenazantes en instituciones educativas de la Ciudad de Buenos Aires. El primer foco de conflicto se detectó en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, donde un grafiti en una de las paredes vaticinaba un ataque armado para el jueves 16 de abril. El texto, que mencionaba explícitamente la intención de generar un tiroteo, fue fotografiado y difundido rápidamente a través de grupos de mensajería de padres y estudiantes, provocando un clima de incertidumbre institucional. Ante la gravedad del hecho, la dirección del colegio, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, emitió un comunicado oficial manifestando su más firme repudio a cualquier expresión que fomente la violencia o la discriminación, buscando llevar calma a las familias.
Simultáneamente, una situación de similares características tuvo lugar en el barrio de Liniers. En el Instituto Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, perteneciente al club homónimo, aparecieron inscripciones en el sector de los baños que advertían sobre una presunta masacre programada para el jueves 16 de abril. Los mensajes no solo hacían referencia a un posible tiroteo, sino que incluían acusaciones directas contra la institución por supuestos casos de acoso escolar, advirtiendo de forma lúgubre que el establecimiento se transformaría en una morgue. Las autoridades del club y del colegio procedieron a identificar a los responsables a través del sistema de cámaras de seguridad, logrando detectar a los jóvenes involucrados, quienes fueron citados junto a sus tutores legales para abordar la situación.
Estos episodios no se limitan únicamente al ámbito porteño. Recientemente, se han registrado situaciones análogas en la Escuela 4-143 El Algarrobal en la provincia de Mendoza, donde la aparición de textos intimidatorios en los sanitarios obligó a la intervención de la Policía Científica y la activación de protocolos de emergencia. La recurrencia de estas amenazas bajo una estética similar, mensajes escritos en espacios comunes de difícil vigilancia, ha puesto en alerta a las fuerzas de seguridad y a los ministerios de educación, que trabajan en distinguir entre actos de vandalismo adolescente y riesgos reales de seguridad pública.
De cara al futuro inmediato, las instituciones afectadas enfrentan el desafío de reforzar sus mecanismos de prevención y contención psicológica para evitar el efecto contagio. Mientras el Carlos Pellegrini y el Instituto Vélez Sarsfield intentan normalizar sus actividades académicas, las autoridades judiciales continúan analizando las pruebas recolectadas para determinar si existe una coordinación detrás de estas intimidaciones o si se trata de incidentes aislados potenciados por la exposición en redes sociales. La comunidad educativa permanece expectante ante el cumplimiento de las fechas mencionadas en los mensajes, con la mirada puesta en garantizar la integridad física de los alumnos y el personal.
Simultáneamente, una situación de similares características tuvo lugar en el barrio de Liniers. En el Instituto Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, perteneciente al club homónimo, aparecieron inscripciones en el sector de los baños que advertían sobre una presunta masacre programada para el jueves 16 de abril. Los mensajes no solo hacían referencia a un posible tiroteo, sino que incluían acusaciones directas contra la institución por supuestos casos de acoso escolar, advirtiendo de forma lúgubre que el establecimiento se transformaría en una morgue. Las autoridades del club y del colegio procedieron a identificar a los responsables a través del sistema de cámaras de seguridad, logrando detectar a los jóvenes involucrados, quienes fueron citados junto a sus tutores legales para abordar la situación.
Estos episodios no se limitan únicamente al ámbito porteño. Recientemente, se han registrado situaciones análogas en la Escuela 4-143 El Algarrobal en la provincia de Mendoza, donde la aparición de textos intimidatorios en los sanitarios obligó a la intervención de la Policía Científica y la activación de protocolos de emergencia. La recurrencia de estas amenazas bajo una estética similar, mensajes escritos en espacios comunes de difícil vigilancia, ha puesto en alerta a las fuerzas de seguridad y a los ministerios de educación, que trabajan en distinguir entre actos de vandalismo adolescente y riesgos reales de seguridad pública.
De cara al futuro inmediato, las instituciones afectadas enfrentan el desafío de reforzar sus mecanismos de prevención y contención psicológica para evitar el efecto contagio. Mientras el Carlos Pellegrini y el Instituto Vélez Sarsfield intentan normalizar sus actividades académicas, las autoridades judiciales continúan analizando las pruebas recolectadas para determinar si existe una coordinación detrás de estas intimidaciones o si se trata de incidentes aislados potenciados por la exposición en redes sociales. La comunidad educativa permanece expectante ante el cumplimiento de las fechas mencionadas en los mensajes, con la mirada puesta en garantizar la integridad física de los alumnos y el personal.
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